viernes, 30 de mayo de 2014

Una semana a caballo...

Siempre soñé con ser jinete del lejano oeste, con mi sombrero de ala ancha y mis botas de cuero, un cigarro en los dientes, una pistola al cinto... y la musiquita de fondo por supuesto.




No salió así, ni de lejos, pero tuve mi cabalgata memorable...

- Aló. Con el Dr Max?
- Si, con quien tengo el gusto?
- Soy el Doctor P....,  director de enfermedades metaxénicas de la región. Tengo entendido que es usted el encargado del mismo rubro en la UTES Pomabamba, es cierto?
- Si, Doctor. En qué puedo ayudarlo.
- Pues, que acciones ha tomado ante el brote de Leishmaniasis en el sector de Marañón, para ser mas exactos en la jurisdicción de San Pedro de Chonta?.
- Eh, acabo de solicitar por vía formal el informe del personal asignado a ese puesto de salud, supongo que para este fin de mes tendremos un informe detallado...
- Momento. Sugiere usted que vamos a esperar un mes entero, mientras los medios de comunicación hacen leña de la Dirección Regional de Salud? Sabe que han ido comuneros de esa jurisdicción directamente al Ministerio de la presidencia a pedir ayuda por sus enfermos que "MUEREN CADA DÍA"? Sabe que todos los medios de la capital están solicitando información cada hora ante la posibilidad de una epidemia desatendida? Sabe que el mismísimo Presidente de la República ha llamado el Director Regional de Salud pidiéndole acciones inmediatas?
- No, Doctor, no sabia nada de eso, pero ya se están tomando las acciones....
- Doctor Max, mañana a las 4 de la mañana partimos a San Pedro de Chonta. Por tu ineficiencia voy a tener que viajar personalmente a ese lugar. Así que te quiero listo y a tu laboratorista. En este momento estoy partiendo de Huaraz en la camioneta de la Región. Pasamos a recogerlos en el Hospital de Pomabamba aproximadamente a las seis  de la mañana, y seguimos la ruta hacia Huacrachuco... Por lo menos has las gestiones para que nos recojan en la punta de carretera al cruzar el río Marañón, ya que tengo entendido que la camioneta nos dejará a 5 horas a pie de la punta de carretera...
- OK, Doctor. Estaremos listos.

Para los que no pueden ubicarse en el espacio del relato. Pomabamba es una ciudad en el callejón de los Conchucos, aproximadamente a 8 horas en camioneta de Huaraz, para lo cual hay que cruzar la cordillera blanca. De Pomabamba a Huacrachuco hay que hacer una ruta algo difícil: en camioneta por el camino a Sihuas, y luego dirigirse hacia el Marañón... para la época del relato la carretera estaba semidestruida, y no había puente sobre el Marañón. Las camionetas llegaban solo hasta un tramo,. y luego había que caminar primero por terreno pedregoso y agreste, y luego por un trecho tallado en la roca a orillas del Marañón, que iba elevándose paulatinamente y se hacía una trampa mortal.





 El tramo nos tomaba aproximadamente 5 horas. Al llegar a la altura del cruce se encontraba un huaro,  mas o menos como este..



Lamento no tener fotos propias.

Al otro lado te esperan dos horas en camioneta para llegar a Huacrachuco. De Huacrachuco a San Pedro de Chonta, día y medio a caballo, si vas rápido.

Bien. Todo el tramo fue normal hasta Huacrachuco, llegamos por la tarde y nos entrevistamos con el Jefe del Centro de Salud. El mismo tema, las mismas respuestas. Y es que San Pedro de Chonta está muy lejos, sólo hay una técnica de enfermería que baja al Centro de Salud cada mes, con los informes. pero no tenemos datos sobre tal epidemia, además esa zona es endémica, etc.



Castigo igual para todos, el Jefe del Centro de Salud, la enfermera encargada de enfermedades metaxénicas, la laboratorista, todos iríamos a verificar in situ lo que estaba sucediendo.

En la madrugada siguiente estábamos todos listos. Tres médicos, una enfermera, dos tecnólogos de laboratorio, dos técnicos de enfermería, un guía. Nos entregaron los caballos de acuerdo al peso. Bien, solo mido 1.70 pero en ese entonces estaba con sólo 85 kilos, así que me asignaron la mula mas resistente, a mi colega de Huaraz le dieron el mejor caballo, pues él era mas alto y un poquito mas llenito que yo, al colega jefe del centro de salud casi lo sientan en un pony, pues era tan delgado que dudábamos que llegase a los 50 kilos. La enfermera y los tecnólogos eran pequeños tanto en talla como en peso, por eso en sus caballos distribuimos los equipajes, y los dos técnicos que eran de la zona si estaban en buena forma, así que se adaptaron a lo que quedó, también el guía.

El asunto es que nuestras habilidades ecuestres eran cero. Apenas alguna vez habíamos subido a un caballo, así que al momento de la partida los dos técnicos y el guía se encargaron de colocar las monturas y ayudarnos a montar. Sobre todo era gracioso ver a las mujeres intentando cabalgar, pues con lo delicadas que son siempre, trataban de encontrar un escalón, o una escalera de ser posible, y el menor movimiento de los animales las asustaba. No fuimos la excepción. En los primeros intentos los animales trataron de liberarse de nosotros, sobre todo mi mula, y tuvimos algunas memorables caídas, pero con el camino la cosa se fue poniendo interesante.




Nada es mas hermoso que el paisaje peruano. Cabalgamos por horas por la vertiente del Marañón, cruzamos el divortium aquarum, y nos adentramos poco a poco a la montaña, ceja de selva peruana. El cielo azul, el sol esplendoroso, las aves. No había mejor estímulo para la vista que la hermosa conjunción del paisaje y los sonidos de la naturaleza.



De vez en cuando nos cruzábamos con jinetes extraños, que cabalgaban cubiertos con ponchos, sombreros, y arreaban mulas espectaculares. Saludaban muy cordialmente, nosotros contestábamos de la misma manera. El guía nos había prevenido de no detenernos ni hacer preguntas, pues no era correcto cuestionar algo a los narcos o a los terroristas, así que mejor debíamos llevar la fiesta en paz.

Las primeras horas fueron muy difíciles. Poco a poco nos fuimos adaptando a la cabalgata. La hora del almuerzo, en el suelo, al lado de los caballos, estirando las piernas agarrotadas. El aire del campo mezclaba nuestra comida con algo de paja y tierra. No importaba, a buen hambre no hay pan negro.

Al inicio el guía y los muchachos nos ayudaban con las monturas, pero con el correr de las horas íbamos adquiriendo habilidades que antes no conocíamos. Al llegar la noche encontramos un centro poblado donde nos prestaron los ambientes de la escuela para dormir. Acomodamos las monturas lo mejor que pudimos, y a dormir, con el olorcito a caballo y sudor dormimos como los dioses. Cabe mencionar que las pulgas se dieron un festín con nosotros, pero esa era nuestra menor preocupación.

Al amanecer del segundo día nuestros cuerpos pedían chepa. Nadie quería continuar, nos dolía todo, pero no nos quedaba de otra, solo seguir avanzando. Las charlas eran cada vez mas personales, ya nos considerábamos como amigos de toda la vida, pero aún guardábamos las distancias. Aún así el desenfado de uno de los técnicos rompió el hielo rápidamente y pudimos sobrellevar la cabalgata a un ritmo saludable.

Llegamos a San Pedro de Chonta.



Ya era de tarde, y nos recibieron no como a huéspedes ilustres, sino como a extraños que venían a fiscalizar la historia por ellos tejida. Para variar habían exagerado. Hubo un sólo muerto en ese período, pero no fue ni de lejos por la enfermedad que ellos manifestaban. Nos dijeron que los casos se presentaban en otros centros poblados, que se encontraban mas lejos aún, y que aquellos pobladores no podían llegar siquiera al puesto de Salud de San Pedro.

La técnica de enfermería encargada del Puesto de Salud nos contó que todo transcurría con la normalidad de siempre: faltaban medicamentos, la gente sufría de enfermedades y no podía ser atendida a tiempo, niños y parturientas morían en el traslado al centro de Salud de Huacrachuco, donde a veces podían llegar, y les decían que no tenían quirófano para operar. Y que el lugar más cercano con centro quirúrgico era Pomabamba o Sihuas.

Osea, si estás enfermo y necesitas una intervención quirúrgica en San Pedro de Chonta y consigues una buena mula y mucho dinero te puedes trasladar a Huacrachuco en dos días, luego dos horas hasta el río Marañón, luego a ser trasladado a pie por 4 o 5 horas hasta la punta de carretera y de ahí 3 horas hasta Pomabamba o Sihuas, y a rezar que puedan operarte ahí, ya que a veces se necesitaba ser trasladado a Huaraz, con la carretera en buenas condiciones 8 horas, y de ahí a Lima otras 8 horas. Bueno, solo un milagro hacía que personas enfermas sean atendidas en forma por lo menos aceptable.

La técnica de enfermería debía hacer literalmente milagros para atender a esa pobre gente. Si bien es cierto tenía a toda la población de su lado, no siempre se lograba atender a la necesidad presentada.

A la mañana siguiente, con un guía armado adicional, retomamos la ruta con dirección selva adentro a los lugares donde había el brote de la enfermedad. Por esos lugares el terrorismo y el narcotráfico campeaban y dominaban prácticamente todo. Así que no estaba de más tener una especie de guarda espaldas, solo por si acaso. Tuvimos que cruzar el Marañón, colgados de una polea sobre un cable, al puro estilo de los montañistas expertos, aunque con mucho miedo.



Los caballos a nado, casi son tragados por el turbulentas aguas del Marañón.



Llegamos hasta donde pudieron dar los caballos, y nos quedamos a dormir nuevamente en un centro poblado en una especie de establo. Ya para esto eramos unos expertos jinetes. Cada uno era capaz de ensillar su propia montura, y podíamos montar casi al vuelo. Ya la montura era parte de nuestro cuerpo, y habíamos aprendido a entender a los animales, sobre su fatiga, hambre y otras cosas. Selva adentro los ponchos para lluvia fueron nuestros mejores aliados, pues el clima era tan cambiante como el paisaje.

Tampoco encontramos los casos que manifestaban en sus relatos, tampoco era la epidemia que ellos pintaban. Pero había una realidad innegable, a esos lugares el estado jamás había llegado. En esos lugares imperaba literalmente la ley de la selva, donde solo sobrevivían los mas fuertes y los mas osados. No había espacio para los enfermos o débiles, y el terrorismo y narcotráfico campeaban y gobernaban, a vista y paciencia de todos.

Iniciamos el viaje de retorno  al siguiente día, y nuevamente cuando el sol se ponía llegamos a San Pedro de Chonta, pero al ir acercándonos vimos que las luces de la ciudad se apagaban. El guía nos pidió que nos detuviéramos por un momento. El se acercó a la población, y luego regresó a decirnos que ya podíamos entrar. Sucede que los pobladores abandonaban la ciudad cuando llegaban los terroristas. Y a la distancia no había forma de diferenciar si eran ellos o nosotros.

Vaya, si no hubiese sido por el guía a lo mejor nos recibían con una lluvia de plomo. La gente de todos los lugares estaba harta tanto de los terroristas como del narcotráfico, pero se cuidaban de no exteriorizarlo.

Un día de descanso, reuniones con las autoridades, acuerdos, promesas. Si bien es cierto no existía tal epidemia, las necesidades en salud eran incontables. Ensillamos de nuevo, y luego de otros dos días, ya no de cabalgata forzada, sino de casi un paseo, regresamos a Huacrachuco. Incluso los animales caminaban mas ligeros, el sentir el hogar cerca los animaba y hacía la ruta más fácil.

La parte final de la travesía no tuvo mas contratiempos, en realidad fue una experiencia inolvidable, donde formamos lazos de amistad y conocimos de cerca a la realidad de nuestro Perú profundo, esos lugares que se recuerdan tan solo cuando es época electoral. Lugares donde las necesidades y la pobreza están tan arraigadas que son consideradas como parte natural del paisaje. Lugares donde la salud y la educación son un lujo, y donde la capital y la ciudad son conceptos tan lejanos y vagos, que a nadie le importa.

El resultado inmediato de nuestro viaje fue que al año siguiente se asignó un presupuesto especial para el Puesto de Salud de San Pedro de Chonta, se asignó un médico, una enfermera y obstetriz, con sus técnicos de enfermería. Obviamente los pioneros, los primeros profesionales en ir a trabajar allá no recibieron la noticia de muy buen grado, pero supongo yo que la experiencia que pasaron fue mucho mas gratificante que nuestra pequeña cabalgata. Ellos deben tener su propia historia.

Dedicado a mis colegas serumistas, que realizan su trabajo en los lugares mas inhóspitos de nuestra patria, lugares que a veces ni siquiera aparecen en el mapa. Arriesgando muchas veces su vida, ponen todo su esfuerzo y valor para hacer llegar un poquito de esperanza a la población más necesitada. Y casi siempre la labor que desempeñan es minimizada y menospreciada, tanto por sus jefes como por la población. A veces cuando las cosas se ponen muy duras, cuando un paciente muere por falta de medicamentos o de recursos, cuando te llega un sentimiento de frustración por sentirse inútil e insuficiente te preguntas si hiciste una elección correcta, si era esto lo que querías. Pasas gran parte de tu vida estudiando y preparándote para aprender a ser un médico, y al final terminas curando hasta con hierbas medicinales y métodos de chamanes. Lo que nos mantiene firmes es que podemos ganarle muchas veces a la muerte, y podemos salvar vidas ...... y esa es una satisfacción solo nuestra.



Este es el Hospital de Apoyo de Pomabamba, lugar donde pasé unos años extraordinarios, donde literalmente arranqué vidas de la manos de la muerte, lugar donde se tejieron muchas tramas, buenas y malas, que marcaron mi vida y mi historia.

miércoles, 28 de mayo de 2014

Desde Rusia con amor...

No tiene nada que ver con historias de espionaje, ni James Bond, ni modelos de infarto... Bueno, yo quisiera mucho de eso por cierto, pero la historia a ser contada será mas simple y terrestre, y ahí les va.

Era 31 de diciembre del año 1986, recién hacía unos meses había llegado a Rusia, a la ciudad de Rostov del Don, para realizar mis estudios de medicina. Mi hermanita ya había ido a visitarme, y como buena anfitriona me había invitado a recibir el año nuevo en la ciudad donde ella estudiaba, si mal no recuerdo Lugansk.

Ya había realizado previamente todos los trámites para poder viajar, ya que en esa época a un extranjero le estaba prohibido viajar libremente por el territorio de la URSS. Tenía los permisos correspondientes y ya me encontraba en la gran terminal terrestre de buses con mi mochila para abordar el Bus que me llevaría al preciado encuentro.

El primer gran problema de un extranjero es el idioma, y la verdad para mi fue peor. Eran si mal no recuerdo 8 horas de viaje, y según lo programado yo debería llegar aproximadamente a las 11 de la noche al destino final.
Asustado, y con frío, me hundí en el asiento y no bajé ni para ir al baño por el temor a que el bus me dejara y me perdiera en el inclemente invierno ruso sin poder comunicarme con la gente.
El bus cumplió su trayecto sin contratiempos, así que casi a la hora programada llegamos al Terminal de buses de Lugansk.

Todos los pasajeros bajaron y fueron a recoger su equipaje a la parte posterior del bus. Yo me dirigí con mis pocas pertenencias hacia la parte superior del terminal, donde estaba la sala de espera, las cajas, comedor, etc.
Grande fue mi sorpresa al encontrar el gran terminal.... VACÍO.

Todas las cajas cerradas, el comedor, las tiendas, TODO, cerrado. Algunas personas estaban mirando el letrero de partidas y llegadas, y otras pocas tomaban el último taxi con dirección para mi desconocida.

Ok, ok.. entonces saqué mi smartphone, me conecté a wifi y via whatsapp y msn envié un mensaje a mi hermana para que nos encontrásemos.....
Ah, perdón. En aquella época ni teléfono fijo existía. En los edificios, las residencias donde vivíamos, había un solo teléfono al ingreso, y para poder llamar a él era toda uno odisea, peor aún nadie tenía el número.

Bueno, tranquilo, pensé, mi hermana no sería capaz de abandonarme solo en la noche de año nuevo, en invierno, sin saber una j del idioma... Noooo, ni hablar! Así que me puse a caminar por todo el terminal, mirando arriba y abajo ( a lo mejor se quedó dormida), un poco mas y buscaba debajo de las sillas.

Luego me paré cerca de la puerta de ingreso, para que cuando ella llegara me encontrase fácilmente. Lo único que conseguí fue congelarme.
Bien, así pasaron 5 minutos eternos, osea ya eran las 11.05 de la noche del 31 de diciembre, noche de año nuevo, luego 5 mas, luego 10, luego 15.
Cuando eran 20 para las doce la desesperación dio paso a la resignación. Busqué el lugar mas "cálido" del lugar y como pude me arropé y traté de dormir para olvidar el frío y la soledad de la noche, mi primer año nuevo en Rusia, con amor.

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- ¿Que dice? Pensé para mi mismo, y con asombro e incredibilidad vi a una pareja de rusos de relativa avanzada edad que me preguntaban algo al respecto del cartel de anuncios de llegadas y salidas.

- Ni panimayu - Respondí, no sin cierto rubor y vergüenza. (No entiendo).
- извините, пожалуйста. (discúlpenos por favor) Respondieron cortes mente, y se despidieron no sin antes desearme с новым годом! (Feliz año nuevo!)

Vaya, ironías del destino. Ellos esperaban a alguien que no vino, yo llegué y nadie estaba esperando. Seguía meditando sobre la vida, la oscuridad, el frío, la nieve, el invierno, el hambre, los idiomas, y todas esas idioteces en la que nos hace pensar la soledad y el ocio cuando nuevamente me sorprenden.

Eran las mismas, personas, solo que esta vez con mas paciencia intentaron comunicarse conmigo y saber lo que yo hacía en ese lugar, faltando 15 minutos para el año nuevo en el terminal de buses la noche de año nuevo y solo. Con el idioma universal de las mímicas, las pocas palabras que podía hilvanar, y con el nombre de mi hermana y la dirección traté de explicarles mi situación.

Me invitaron a su casa. No lo podía creer!. Algo me dijeron que en ese momento no se podía ir en esa dirección, o algo por el estilo. Nos fuimos a su casa, y me invitaron a compartir la cena de año nuevo. Esperaban a su hija que no llegó por algún motivo. Luego, cuando ya era muy tarde, me cedieron un lugar para dormir, y descansé como los Dioses.

Nos levantamos temprano, me invitaron desayuno, y el señor me pidió que lo acompañara. Viajamos en bus, pasamos nuevamente por el terminal de buses, y finalmente me dejó en la puerta de la residencia donde vivía mi hermana.

Toqué la puerta de la habitación asignada con el número que había escrito en el papel. Un rostro familiar, somnoliento, con una resaca espectacular me recibe.

- Hermano?! Llegaste?!

No la ahorqué, tampoco me puse a llorar... no. Eran otros tiempos, éramos jóvenes y arriesgados. Le conté a grandes rasgos mi periplo, y ella roncaba plácidamente sin prestar mucho interés a mi hazaña.

Pasamos muchas cosas juntos en nuestra época de estudiantes, cosas muy buenas, también tristezas muy grandes y penurias inigualables. Todo eso no hizo mas que fortalecer nuestra unión como hermanos. Te quiero mucho hermanita.

viernes, 7 de febrero de 2014

Pichoncito.

Era el profe mas bravo de la secundaria.

Realmente no creo que nadie recuerde su verdadero nombre, pero todos le decíamos "pichisanca", o mejor lo llamaremos cariñosamente "pichoncito".

Media algo de metro y medio de estatura, con un cuerpacho de cuarto de pollo, recontra flaco, narizón y con cara de gallito chileno dispuesto a dar bronca. Y la daba.
Era el mas peleón de todos los profes, sindicalista hasta los tuétanos, revoltoso, reclamón. Se la pasaba fomentando huelgas y paros, azuzando a los alumnos a pitear y quejarse, y también organizaba a los profes en reuniones para los mitines y huelgas de turno.
Y además eras el eterno "asesor" del comité de alumnos del colegio, donde se reunían para nombrar a la junta directiva, hacer los programas por aniversario, desfiles, actuaciones, etc.

Era un todopoderoso.

Y lo peor de todo, dictaba un curso recontra tranca: Historia del arte. A quien michi se le ocurre tamaña locura!. Nos enseñaba en quinto de secundaria la Historia del arte en el Perú. Pancho Fierro, Ignacio Merino, Escuela Cuzqueña, Escuela Limeña,.... Una locura, nombres de pinturas, fechas, autores. Cómo puedes aprender todo eso?!

El examen final era de antología. Había que poder decir el nombre de la pintura, autor, fechas o periodos. Era imposible. Históricamente era un abollamiento, donde la mayoría salía jalado, y la máxima nota aprobatoria había sido trece en algún momento. Y el profe era bravo. En el momento del examen se paraba delante del aula, mirando a todos con su pose cachacienta de "a ver quien se atreve" "a ver calichines, quien es el primero". Y era muy conocido que descubría a los mas expertos plagiadores. Se jactaba de haber descubierto a los mas diestros y maestros del arte del plagio.

Estábamos perdidos. Y pichoncito nos la tenía jurada. Habíamos sido la primera aula que se reveló a su sistema. No habíamos ido a sus reuniones, no habíamos ido a sus huelgas, habíamos boicoteado todas sus revueltas y berrinches. Y yo era el primer alumno del colegio, y todos me habían seguido. Y eramos de la escolta, el brigadier general, y la mayor parte de los equipos de fútbol y basquet. Había perdido con nosotros, así que el día del examen final de Historia del arte no las tenía jurada. No pasaríamos!! Nos haría morder el polvo!!

Estudié.
Nunca desde tercero de secundaria había estudiado para un examen en el colegio. Se me hacia tan fácil todo que no necesitaba siquiera leer las clases. Y sacaba notas excelentes. Pero en ese momento, dudaba. No podía recordar los nombres, las fechas, los autores. Ni siquiera podía memorizarlos bien, era casi imposible! estaba perdido. Estaba convencido que malograría mi libreta de puros 18, 19 y 20 con un miserable 11 o quizá hasta un rojo!

Llegó el día D.
Estábamos todos en el aula, leyendo como locos, repitiendo nombres, autores, fechas, esperando un milagro o una iluminación divina. Muchos con cara de congoja y resignación. Pichoncito se vengaría, de eso no había la menor duda. Nos pondría el examen tan tranca que nadie aprobaría. Nos haría morder el polvo!
En la desesperación, Pacheta (uno de los de la clase, de quien tendremos mucho tiempo de hablar) se puso a copiar en la pizarra, metódicamente: autor, obras, fechas. Llenó toda la pizarra con un resumen de los datos mas importantes. Y todos nos sentamos a leer desde nuestro lugar en las carpetas y a repetir con la esperanza de en el último momento poder memorizarlo todo.

Y sin previo aviso, Pichoncito entró: "Todos a sus lugares!" Estábamos todos quietos. Repartió las pruebas en tres grupos y los entregó a los tres alumnos de la primera fila: "Tomen una y pasen el resto atrás!" Sin dudas ni murmuraciones.
En que momento voltea? Todos lo mirábamos con una cara de incredulidad. El examen era en extremo difícil, era lo que temíamos: obra, autor, fecha, escuela.
Se notaba que disfrutaba su momento. Parado delante de nosotros, caminaba algunos pasos a los costados sin quitarnos la vista. Y nosotros no dejábamos de mirarlo también.

¡Es que las respuestas estaban en la pizarra!
¿Cuando voltea?¿En que momento se dará cuenta?
No importa, todos lo mirábamos fijamente, y él no nos quitaba la mirada. Tenía un aire vencedor. Se sentía ganador. Esperaba, esperaba, " a ver, quien intenta plagiar, a ver pues, ahora quiero verlos" parecía decir su mirada.
Y nosotros "muévete mas al costado que tapas!"

"¡Terminó el examen! ¡Entreguen sus hojas de atrás para adelante!
Nunca hubo aula mas ordenada y rápida.
"¡Hasta luego alumnos!" Se despidió con aire vencedor.

Apenas hubo cruzado el umbral de la puerta, una masa gris cual avalancha se abalanzó hacia la pizarra y en frenética tarea, en menos de un segundo, usando brazos, manos, chompas, papeles y todo cuanto se te pueda ocurrir, borró la pizarra sin dejar huella del delito. No se le vaya ocurrir regresar!
No regresó.
Juramento de silencio!

A la semana siguiente Pichoncito traía una cara de compungido que nadie podía creer, entregó las notas con un desgano de antología. 20,20,20,20,20,20, 15, 20,20,20.....

Se despidió sin dirigirnos la mirada.

Que!! un quince?quien fue?
 "-Es que estaba al último, no veía bien"

Habíamos aprobado el examen más difícil del colegio de todos los tiempos de manera espectacular!
Y Pichoncito no sabia cómo? Cómo pasó? Exijo una explicación!
No imagino su cara al ver las respuestas, y la imposibilidad de decir que habíamos plagiado. No podía aceptar que todo un salón entero de mas de cuarenta alumnos le había plagiado de manera espectacular y él no se había dado cuenta.

Fuimos malos, no se lo dijimos, y nos fuimos al terminar el colegio dejándole la duda de su vida.
Quince años después, en un momento familiar se lo conté a mi padre. Eran patas, con Pichoncito. Se mató de risa y me contó que él le había confiado que no sabía como había sucedido eso, no podía entender como había pasado. Mi padre como buen amigo se lo contó, y Pichoncito al fin pudo dormir tranquilo. ¡Sabía que habíamos plagiado, que nadie hubiese podido aprobar su examen de manera limpia!
Me mandó saludos con mi padre.

Mis maestros me enseñaron a ser lo que soy. Ellos marcaron mi rumbo, me dieron las primeras armas para enfrentarme a la vida. Estoy muy agradecido por eso.

Fin.

domingo, 2 de febrero de 2014

Momento de felicidad....

Son casi las dos de la mañana, y no me siento cansado. He atendido un parto en la función de pediatra, y he realizado la atención del recién nacido con toda normalidad, sin nada fuera de lo común. Solo que esta vez es especial. Revisé todo con extrema meticulosidad. Un llanto corto, y luego una mirada como de pregunta: "Quien eres?" Mirada inteligente desde bebé.

No estoy nada cansado, te miro y no puedo terminar de admirarte. Eres lo mejor que me a pasado. Al fin soy padre, y no puedo creerlo. Tu mamá duerme agotada, y yo te tengo al fin en mis brazos.
Soy feliz, y esta felicidad no se puede describir, mas aún si recordamos cuanto nos demoramos y todo lo que tuvimos que luchar para llegar a este momento.

No fue nada fácil.

Descubrimos que estabas con nosotros casi por accidente. Tu mamá había usado medios anticonceptivos que le alteraron su ciclo menstrual. Luego de eso pasó a tener una especie de regla permanente, así que no podíamos saber cuando empezaba o terminaba su ciclo. Menos aún podíamos saber si estaba o no embarazada. Hasta que sucedió. Al fin esperábamos un bebé. Pero estaba sangrando, y eso era una amenaza de aborto. Un doctor amigo le hizo una ecografía y dio su veredicto "saco anembrionado, hay que hacer un legrado" Osea era un embarazo sin bebé, y que teníamos que practicar un aborto. No estuve de acuerdo. Yo mismo te busqué y te encontré en la ecografia, y con tu mamá decidimos continuar con el embarazo hasta donde podamos llegar.

Le indiqué "reposo absoluto", osea tenía que estar en cama en forma permanente, le colocamos sueros, oxígeno y medicamentos para relajar al útero y disminuirle el dolor. Y me convertí en su enfermero, cocinero, amo de casa, etc. Además tenía que ir al trabajo, y luego iba a la casa a atender a tu mamá.
Tuvimos que viajar. Fuimos a Lima, y nuevamente sangró. En el viaje de retorno, otra vez sangrado. Todo el tiempo era una amenaza de aborto, luego de parto prematuro. Pero a punta de sueros, reposo, relajantes, logramos llegar al final al termino del embarazo.

Cuando estábamos por la semana treinta pude al fin entablar el primer contacto contigo. Obviamente ya sabía que eras una nena, y que todo estaba bien, por lo menos así lo mostraba la ecografia. Estaba charlando contigo en la versión "panza de mamá" y te di algunos golpecitos. Y tu me respondiste con unas pataditas. Luego te di otros, y nuevamente me respondiste, y luego una vez mas. Me emocioné hasta casi las lagrimas. Ya estabas respondiendo a mi presencia. Te amaba demasiado, y no permitiría que nada saliese mal.

Yo mismo me encargaba de los controles ecográficos de tu mamá. Para entonces había aprendido ecografia hasta casi la perfección, y también todo lo que se refiere a atención de partos, cesáreas y cosas por el estilo. Pero tenía una nueva prioridad: Tú. Así que pasé de ginecólogo-ecografista-empeñoso a Pediatra-neonatologo-cacólogo-empeñoso.

Hice cursos de reanimación neonatal, aprendí inclusive a intubar un recién nacido (cosa súper difícil por cierto, que solo los neonatólogos experimentados pueden realizar), aprendí a reanimar bebés y niños, a tratar todo tipo de enfermedades del recién nacido y de los niños pequeños. Por cierto, detesto a los niños, son desde mi punto de vista las cosas mas insoportables de este mundo, salvo mis hijos, valga la aclaración.

La placenta era inmensa ecograficamente. Le comenté a mi amigo Galo, que también operaba, no era el mismo de la ecografia y del aborto, obviamente. Me dijo que compartía mi punto de vista sobre que el parto vaginal era la mejor elección, así que nos preparamos.

Y llegó el gran día. El trabajo de parto empezó por la mañana, con dolores esporádicos, y cerca a la media noche se acentuó. Cuando ya todo estaba listo, ayudé a tu mamá con el último pujo y al final saliste y lloraste. Te atendí. Te sequé. Te examiné. "Doctor a la señora se le ha bajado la presión" "Ábrele la vía a chorro" fue mi respuesta, casi automática. Osea aumentarle el volumen del suero para que su presión se estabilice. Al rato Galo me dice "Oe, la placenta es enorme, es casi cuatro veces el tamaño normal" Hmm, creo que se lo había dicho.

Todo estaba bien. Mamá dormía agotada. Y yo al fin te tenía en mis brazos. No dejaría que nada te haga daño. Estaba preparado.

Dos noches sin dormir. Llorabas, de hambre. Mamá no tenía ni una sola gota de leche. Pero la lactancia materna exclusiva era lo mas recomendado. Nosotros como Hospital modelo Materno perinatal no solo recomendábamos la lactancia materna, sino que también prohibíamos el uso de biberones. Y yo como el "pediatra-empeñoso" no me cansaba de recordar a los cuatro vientos que los biberones eran lo peor de lo peor para todo niño. Que en todo caso usen un vaso o una cuchara. Que la naturaleza era sabia y que no habría mamá en el mundo que no tenga leche necesaria para su bebé.

 En tu segunda noche en casa ya no solo llorabas tú, sino también tu mamá. Era terrible. Era medianoche. Salí a buscar a mi amiga de la farmacia, y la desperté. "Un biberón por favor, y una lata de leche para bebés". Compré mi lata de leche Nan, mi biberón Ninet y mis chupones de silicona. Te preparé un biberón de leche, y te lo tomaste casi sin respirar. Luego te quedaste dormida. Te tuve cargada hasta que liberes tu "chanchito". Era imprescindible.

Te arropamos, y te pusimos en medio de los dos. Y nos quedamos dormidos. Pero al despertar, una tragedia. Volabas en fiebre, con el termómetro casi hasta 39 grados. Te quité casi toda la ropa. Pedí un balón de oxigeno, un equipo para colocarte suero en el ombligo y medicamentos para tratar una sepsis neonatal. Le comenté a Galo, mi amigo, quien me dio una sabia recomendación "tranquilo, espera y observa". Te pasó la fiebre, tomaste tu biberón normal, lloraste, hiciste todo lo que los bebés recién nacidos hacen (a veces en forma increíblemente abundante) y se acabó la "sepsis neonatal". La conclusión: te habíamos abrigado en exceso. Vaya padres primerizos.

Fui a trabajar tranquilo, luego regresé a casa casi corriendo. Desde la puerta escucho tu llanto. Llego al dormitorio y tu mamá estaba tratando de cambiarte el pañal, pero no podía con las nauseas. Y tú llorabas desconsolada. La hice a un lado, te tranquilicé, empecé a limpiarte, y me diste las primeras quejas: "agú, agú, agú" Yo entendí a la perfección. Terminé de cambiarte. Te cargué. Tomaste tu leche y te dormiste. Obviamente empecé nuevamente con la rutina del "chanchito".

Poco a poco tu mamá fue teniendo leche, cada vez mas abundante, y el biberón pasó a segundo plano. También tu mamá se convirtió en una experta en cambiarte, lavarte y todas esas cosas que hacen las mamas. Te bañamos en una tina. Te pusieron los aretes. Y seguías durmiendo en mis brazos.

Y era el hombre más feliz del planeta. Lo tenía todo. Una familia, mi hija, la mas preciosa bebé sobre este planeta, un trabajo prometedor, había aprendido mucho gracias a tu llegada, y todos me apreciaban, y te querían.

No podía pedir más.

sábado, 1 de febrero de 2014

Infancia.....

Huaraz, después del terremoto.

Estoy parado solo frente al Cisea de Nicrupampa. Mis pantalones me ajustan en la cintura, pues las ligas están muy apretadas. hago lo mismo de siempre, deslizo mis manos dentro de los pantalones por la cintura y estiro las ligas lo mas que puedo. A veces se me sube hasta el cuello, pero así me aprietan menos. "Pronto iré al colegio y ya no me pondrán estas ligas, usaré correa".

Los niños que van al colegio usan pantalones grises con correa, y por el momento ese es mi sueño. Veo como en el jardín de infancia las mamas traen a sus hijos, con loncheras la mayoría. "Pronto tendré una lonchera". También quería una lonchera, pero cuando dije que quería ir al jardín, no me compraron lonchera, pues el jardín estaba al lado de casa y a la hora del refrigerio podía ir a tomar un jugo e incluso almorzar. Esa idea no me gustó. Yo pedí ir al jardín para que me compren una lonchera, no para ir en la hora del refrigerio a la casa. "No regresaré nunca al jardín" Nunca me daban la contra. Los doctores habían sido explícitos en eso, no podían darme motivos para encolerizarme, pues podría tener secuelas, por el hecho de haber estado en coma luego de haberme ahogado y el trauma cerebral, y el trauma psicológico. Tenían que complacerme en todo para evitarme problemas en la adultez.

Tenia un plan, pediría ir al colegio mas lejano, y así me comprarían no solo el uniforme y la maleta, sino también una lonchera. Solo faltaba medio año, ya todo estaba planeado.

En navidad nada nuevo, unas pistolas y una cabeza de caballo en un palo de escoba. El llanero solitario. A mi hermano le compraron unas pistolas de Toro. Creo que no le hizo mucha gracia. No importa. El próximo año tendré pantalones con correa, maleta de colegio, y lonchera, como todos los niños grandes. Y estará la Lista de útiles Escolares, con todos los colores, plumones, y bloques, y cascabeles, y todas esas cosas tan interesantes que les compran a los niños. Si, será un buen año.

"Quiero estudiar en el Colegio de grandes".  Miro ansioso a mis padres, que parece no me escucharon. veo como planifican la forma como iré al colegio que está a menos de dos cuadras de la casa, pues ahí estudia mi hermana mayor, y le va bien. La profesora que me tocará es amiga de mi Mamá. Y que es muy bueno pues a la hora del recreo podré venir a casa a tomar mis alimentos. Adiós lonchera. No necesitaré muchos útiles escolares, pues hay una nueva reforma de la educación y solo piden un cuaderno y lápiz, y el libro "Amigo". Educación para todos."Y mis colores, mis bloques, mis juegos, plumones, libros?" ya no es necesario, el gobierno revolucionario ha decidido uniformizar el estudio para todos, y todos hasta los mas pobres tienen derecho a estudiar, por eso no se piden casi nada de útiles escolares. Fue un golpe mortal a mis sueños.

Por lo menos el uniforme y la correa. Que?! no hay correa, mis pantalones tienen una liga en la parte posterior, pues es mejor así para los niños pequeños, la correa puede traerle problemas a la cintura, dicen los sabios consejos de la abuela. Noooo!!! Sin correa, sin útiles, sin lonchera. La maleta si es obligatoria, no puedo llevar mi cuaderno y mi libro en una bolsa o en la mano. Pero me tenían una sorpresa, una hermosa sorpresa. Mi abuelo me había hecho una mochila de cuero según un dibujo de los libros escolares. Adoro a mi abuelo. Le agradezco y pongo cara de felicidad. Pero en el fondo, quería mi maleta como todos! Para completar la catástrofe mi abuela me confecciona las camisas y mi mamá me teje la chompa.

Empiezo el año escolar con cara de amargado, no me interesa nada de este colegio, no tengo nada de lo que había soñado. Todos los niños tienen la maleta estándar, la mayoría tiene pantalones sin ligas, y un buen numero usan correa! ya no hablemos que mis camisas y la chompa no tienen nada en común con las del resto. Y a la hora del recreo en lugar de sacar mi lonchera voy a la casa a tomar mi jugo y mi sanguche.

Mundo cruel e injusto. Por qué tiene que ser así. Yo solo pedía ser uno mas de los niños que van al colegio, no un lunar fácilmente identificable. Y la profesora conoce a mi mamá. No me exige nada. Seguro también sabe que no debe hacer que me enoje, pues podría influir negativamente en mi desarrollo mental, lo dijeron los doctores.

No quiero regresar al colegio. Mi mamá me lleva en las mañanas, pues ella también se va a trabajar temprano, a dictar clases al colegio de los grandes. Pero a la hora de recreo voy a casa, tomo mi jugo y de retorno me quedo en el mercadillo, a media cuadra del colegio. Hay unos niños que juegan ahí, no van al colegio. Primero observo, luego me incluyen en sus juegos.

Las clases de primer grado son fáciles. Solo hay que aprender que frase va con cada figura. "Tito juega con Dora" "María chucena, su choza techaba..." Papayita, lo aprendo al toque...
Es mas divertido en el mercadillo, ahí preparamos "sirrias" trozos de lata redondos, mayormente de las latas de leche, a las cuales les pasamos un hilo por el medio y las hacemos girar entre las manos. Y las peleas de sirrias, a ver quien corta la del enemigo. A veces terminamos cortándonos las manos, pero no es nada de importancia.

Un hecho importante fue mi pelea con ese niño. No recuerdo el motivo, pero terminamos a golpes rodando por un cúmulo de piedras, donde terminamos tan molidos, que al final estábamos los dos frente a frente llorando. Y me fui a mi casa. Y lo acusé con la profesora y con todo el mundo. Y no recuerdo en que quedó la cosa. Pero nunca olvidaré que estábamos los dos frente a frente llorando.
Todo iba bien, era un gran alumno. Me sabia de memoria casi todos los pasajes del libro Amigo. Y a clase solo iba hasta el recreo, pues luego en la casa me esperaba mi jugo y en el mercadillo los juegos con la pandilla. Hasta que sucedió lo imposible. Mi mamá me encontró. En plena faena de preparación de una súper sirria. Me llevó de las patillas a la casa. Y no recuerdo mas.
Luego me evalúo, y vio que me sabia muy bien las oraciones del libro. No sabia leer, pues tenia el libro al revés y aun así repetía lo que ahí estaba escrito. Y tomó una decisión. Iría con ella al colegio grande.

No recuerdo cuando llegué al colegio. Solo se que iba con mi mochila en la espalda. Y mi mamá me presentó a la "Señorita Hortensia". Al inicio me pareció de la edad de mi abuelita, pero no podía decir nada. La "Señorita Hortensia" me presentó al aula: Calolo. Nunca nadie me había llamado así. En la casa me decían Pepe, mi nombre es Max Carlos. De donde michi sacó Calolo? Calolo? Es ese acaso un nombre?

"Siéntate al lado de Pepe" Qué?! Hay un Pepe en el aula y no soy yo?!
No tengo elección el tono de la Señorita no admite dudas ni murmuraciones.
"Tu labor es hacer círculos en tu cuaderno" Y continua con su clase como si yo no existiera.

Al rato se acerca y mira lo que estoy haciendo. Un circulo en cada cuadradito, pues mi cuaderno es cuadriculado. "así no Calolo, mejor hazlo así" Y dibuja unos círculos gigantes que abarcan cuatro cuadrados y tienen otros cuatro cuadrados entre ellos, con un guión de por medio. "Si señorita" es todo lo que digo, aunque en el fondo estoy recontra asado, que se cree ella, la sabelotodo, acaso mis círculos no eran mejores, pues ocupaba uno cada cuadrado, y si habían cuadrados, pues era para hacer un circulo en cada uno de ellos. No importa, algún día le demostraré lo equivocada que estaba. Hmm "Ya acabé señorita" lero lero, ahora tendrá que dejarme salir, pues ese es el premio por haber acabado. "Muy bien Calolo" "Ahora harás esto" y dibuja en la siguiente hoja unos palos, luego diferentes figuras en las siguientes diez o quince hojas.

Noooo. Ahora si que me haré viejo dibujando tontería y media en un cuaderno por el solo gusto de torturarme que tiene la señorita. No importa, ya estamos a fines de año, y ya llega navidad y en vacaciones siempre viajamos, para ir a la playa en Lima por vacaciones, o a Ica a visitar a los tíos. Nada dura para siempre.

Pero no fue así. La Señorita Hortensia se tomó muy en serio mi educación, así que en vacaciones fui al colegio, con otros tres  o cuatro. Y lo peor de todo es que no me dejó llevar mi libro Amigo, y trajo un libro obsoleto: Coquito. "Mi mamá me mima" "Mi mamá me ama" "Amo a mi mamá". Donde quedó la educación revolucionaria? creo que a ella no le interesaba mucho lo que decía el gobierno.
Al fin entendí para que eran tantas bolitas, palitos, cerritos, etc. Empezamos con las cosas serias: la vocales, luego las letras, luego las palabras.

En menos de dos meses yo ya estaba leyendo de corrido y escribiendo con una caligrafía envidiable.
En casa empecé a leer todo lo que caía en mis manos. Desde los libros de texto del colegio, el popular Bruño, hasta las colecciones de mi padre. Mi interés por los libros era desmedido. En tercer  grado de primaria me sabía toda la historia del Perú y ya estaba leyendo el libro de Biología de Nason.
Si, fue la Señorita Hortensia la culpable de que no me quedará como un analfabestia, y la que me introdujo al exquisito mundo de la lectura.

Gracias Hortensia Maguiña Padilla, mi eterna "Señorita Hortensia". Espero algún día lograr todo lo que por mi habías soñado. Dios te guarde en su gloria.
Fin.














sábado, 14 de septiembre de 2013

Estaba solo...

Al inicio de los tiempos estaba solo...
Abrió los ojos y ve una hermosa mañana.
Ella viene con muchas frutas y mucho alimento fresco en sus manos. Sonríe.
-Hola.
-Buenos días dormilón, es hora de levantarse y desayunar.
- Hmmm, gracias. ( ¿Quien eres?, no puede hacer esa pregunta, ya que apenas recuerda quien es el mismo). 
- Dormiste bien? . 
Pregunta tonta, ni siquiera sabe si durmieron juntos o si ella llegó después, o si ella veló su sueño. No sabe nada.
Ella se ruboriza. Tampoco recuerda nada, y le avergüenza reconocerlo. Ni siquiera recuerda si tiene un nombre, pero al despertar y verlo dormido a su lado le dio tanta ternura, que decidió buscar algo de comer para él. Y así lo hizo.
- Claro que sí, dormí muy bien y ahora ya descansada.... creo que es hora de irme.
No sabe siquiera a donde irá, pero cree que es la respuesta correcta. Acaba de salir a dar una vuelta a conseguirle alimento,y descubrió que no conoce en absoluto el lugar, y ni siquiera sabe como llegó ahí.
-Hmmm... no creo que sea prudente que te vayas todavía. Deberías tomar algo de alimento. 
Pura cortesía. No sabe quien es ella, pero siente que no debe dejarla ir. Es raro, pero siente algo extraño que la une a ella. No, no debe irse, debo hacer algo para que se quede. - Podrías quedarte un rato mas?-
- Si me lo pides de esa manera, bueno, pero solo unos minutos mas.

-Que dices si salimos a dar una vuelta?
-Bueno, pero solo una vuelta... a propósito, el arroyo está precioso y el agua se ve muy agradable.
-Deberíamos ir a darnos un chapuzón.
-Me parece una buena idea.

- Tengo que confesarte algo... (Gotas de sudor en la frente)
-Que?... (Mirada hacia abajo "me dirá que me vaya, estoy segura de ello")
- Me parece que he perdido la memoria... (Frente fruncida, mirada al vacío)
- Yo también ..... ("que alivio, estamos en  la misma situación")

Silencio eterno.

- ¿Sabes como llegamos acá? (Toma la iniciativa, sabe que él por orgullo no lo hará )
- No.

Otra eternidad de silencio. Le toma mucho tiempo recobrar el valor y preguntar

- ¿Y tú, sabes algo.... ? (qué difícil reconocer que no sabe nada)
- No

-Entonces, no sabemos mucho. Creo que estamos perdidos, no se donde, ni como llegamos acá. Es importante que tratemos de recordar todo y quizá así podamos sacar algunas conclusiones.
-Yo solo recuero un sueño... Muy raro por cierto... 
"Estoy en un lugar elevado, miles de nosotros forman un gran ejercito, guiado por un ser maravilloso. Y frente a ellos una gran marea negra, se acerca, a gran velocidad y empieza a engullirlos... empezamos a dirigirnos a toda velocidad hacia la marea, y chocamos, y luego caemos, de una manera muy extraña..."
- Yo también recuerdo un sueño:
"Una gran luz frente a nosotros, somos miles y nos dirigimos a ella. De improvisto tomo una gran velocidad y me estrello con la luz... y luego caemos, de una manera extraña". Pero debo decirte que lo que me has contado también lo recuerdo como un sueño.
- También recuerdo haber tenido el sueño que relatas.
- Es muy extraño.
-Si.
-¿Que haces?.
-No lo se, me siento mejor si estoy a tu lado, y mas aún si te abrazo.
- Igual yo.
- No te vayas.
-No lo haré.

- Nunca te vayas.
- Nunca me dejes.
- No podría vivir sin ti.
- Yo tampoco.

Estaban los dos abrazados, dormidos sobre la hierba, como una muestra viviente de que el amor existe. Y nació el mas grande sentimiento de todos los tiempos, y todos voltearon a verlo. Miguel y Luzbella fueron los primeros, no en vano eran los líderes. Guiaron a sus ejércitos hacia el lugar donde se había manifestado el Gran Padre, debían de salvarlo. Debían de sacar ventaja el uno del otro para obtener la gran codiciada victoria. Pero al llegar no encontraron a sus lideres, como ellos lo esperaban. Fue una gran sorpresa, ahí estaban pero ya no estaban. Había regresado el Gran Padre, en su máxima expresión. Ya no estaba dividido en luz y sombras, ya no era más los dos líderes de la gran batalla. Era uno solo, y miraba con beneplácito su gran creación.

Había nacido el amor. Fue solo un momento, pero suficiente para ver al Gran Padre en su máximo esplendor, luego se dividió en luz y sombras, y ambos se quedaron mirando uno al otro. -Que haremos?-

-Hagamos un trato. 
- Cual?
-Mientras estemos en lucha, dividamonos como ahora, una mitad de cada uno en el hombre y la mujer. En forma aleatoria, tanto en tiempo como en espacio..
- Y que cada uno al encontrar a su mitad perdida pueda decidir que camino elegir.
-Y que la lucha entre el bien y el mal prosiga en sus corazones.
-Y que cada uno pueda encontrarnos dentro de si mismo, y que tenga la capacidad de decidir a quien seguir.

-Démosle un sueño. Sea la mujer, que es la mas fuerte, quien lleve la carga del error. El hombre entregará su vida por ella. 
-Que empiece la gran batalla.

"Un paraíso terrenal, un hombre, una mujer, una serpiente, una manzana, un pecado, un castigo..."

-Hola..
-Hola... te amo.


Historia normal de colegio.


Colegio. Ultimo año de primaria. Todo normal, hasta que llegó ella.

Inundó mi mundo de todo, luz, sueños, anhelos... no hay palabras que puedan explicar los sentimientos que tuve al verla por primera vez. Tanto así que no recuerdo nada mas de mi colegio... solo a ella. Su mirada traviesa, sus ojos juguetones, sus cabellos rizados, dorados... era todo lo que yo alguna vez había anhelado. Me encegueció, llenó todo en mí...

Pasé toda la secundaria buscándola con la mirada, buscando su sola presencia, buscando su mirada traviesa y sus cabellos rizados. Nunca me atreví a dirigirle una sola palabra, nunca le dije siquiera que daría toda mi vida por tocarla... Terminé mi secundaria y seguí buscándola... nunca olvidé mis sueños de la niñez, nunca perdí la esperanza de volver a verla... pero los años pasan y los sentimientos se diluyen en el tiempo.

Queda el recuerdo de un sentimiento puro, de sueños y anhelos, de canciones y poemas. Siempre estarás ahí para mí, siempre recordaré tu mirada traviesa, tus cabellos rizados que para mi eran el reflejo del sol mismo en la tierra. Fuiste una luz tan enceguecedora que por ti perdí a mi primer amor de infancia, mi primer beso y mi primer todo con una personita tan hermosa que ahora llena mis recuerdos y me hace ver mis travesuras de infancia como algo que jamás debí rechazar.

Mi infancia fue normal, tuve un primer amor y un amor platónico, solo que para variar confundí las cosas. Solo recién ahora me doy cuenta que las cosas no debieron de ser así, solo ahora se que no cambiaría nada de esta historia, pues es gracias a ella que soy quien soy y ahora tengo lo que siempre busqué.

Luego de tortuosos senderos, de tropezar y levantarme, de esperanzas y desaires, encontré al fin el amor verdadero, me encontré a mi mismo y mi camino.