Colegio. Ultimo año de primaria. Todo normal, hasta que llegó ella.
Inundó mi mundo de todo, luz, sueños, anhelos... no hay palabras que puedan explicar los sentimientos que tuve al verla por primera vez. Tanto así que no recuerdo nada mas de mi colegio... solo a ella. Su mirada traviesa, sus ojos juguetones, sus cabellos rizados, dorados... era todo lo que yo alguna vez había anhelado. Me encegueció, llenó todo en mí...
Pasé toda la secundaria buscándola con la mirada, buscando su sola presencia, buscando su mirada traviesa y sus cabellos rizados. Nunca me atreví a dirigirle una sola palabra, nunca le dije siquiera que daría toda mi vida por tocarla... Terminé mi secundaria y seguí buscándola... nunca olvidé mis sueños de la niñez, nunca perdí la esperanza de volver a verla... pero los años pasan y los sentimientos se diluyen en el tiempo.
Queda el recuerdo de un sentimiento puro, de sueños y anhelos, de canciones y poemas. Siempre estarás ahí para mí, siempre recordaré tu mirada traviesa, tus cabellos rizados que para mi eran el reflejo del sol mismo en la tierra. Fuiste una luz tan enceguecedora que por ti perdí a mi primer amor de infancia, mi primer beso y mi primer todo con una personita tan hermosa que ahora llena mis recuerdos y me hace ver mis travesuras de infancia como algo que jamás debí rechazar.
Mi infancia fue normal, tuve un primer amor y un amor platónico, solo que para variar confundí las cosas. Solo recién ahora me doy cuenta que las cosas no debieron de ser así, solo ahora se que no cambiaría nada de esta historia, pues es gracias a ella que soy quien soy y ahora tengo lo que siempre busqué.
Luego de tortuosos senderos, de tropezar y levantarme, de esperanzas y desaires, encontré al fin el amor verdadero, me encontré a mi mismo y mi camino.
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