sábado, 25 de julio de 2026
Aniversario de Huaraz y desfiles
domingo, 26 de mayo de 2024
Oso Yogui
Quienes me conocen, saben sobre qué ira el tema.
Pues, como habrán adivinado, irá sobre mascotas, aunque el oso Yogui y Don Kaycer Kaycedo Kay no entraban en este rubro, ya entenderán el porqué.
En mi infancia, vivíamos en Huaraz, y desde que tengo uso de razón, siempre tuvimos perros. Supongo yo que era por el tema de seguridad, o quizá por la compañía, o la costumbre, o todo a la vez, eso no viene al caso. El asunto es que siempre habían perros en la casa de los abuelos, de los tíos, y en la nuestra. La mayoría de ellos serían hoy catalogados como "mestizos" aunque en nuestras épocas solamente les decíamos "chuscos". Eso no viene al caso, aunque uno de mis tíos, hermano de mi mamá, tenia perros de la raza "pastor alemán" y eran, según lo que decían, puros de linaje y de sangre y todos los etc imaginarios.
Producto del cruce de algún perro "casto y puro" pastor alemán y algún chusqui chusqui de la zona, nació Layka, una perrita que criaron mis abuelos, y que era probablemente tan o mas vieja que ellos. Me parece que es una de las primeras que vi sobre este planeta. Acaso seria la famosa que fue al espacio? o su re encarnación? Quien sabe, los abuelos se llevaron el secreto.
A esto no va el caso, de Layka nacieron muchos, muchos, muchísimos perritos. Tenia camada tras camada, y los cachorros eran distribuidos entre vecinos, familiares, amigos, etc. Hasta que, en una de sus tantas camadas, tuvo dos cachorros excepcionales. Nos los quedamos, mis hermanos y yo. Mis abuelos no pusieron reparos, así que decidimos criar a los dos ejemplares. Uno de ellos murió. no recuerdo que nombre le habíamos puesto, eso no importa ya, el que sobrevivió era el pequeño "Oso". El nombre tan peculiar se debe a que este enano parecía un osito de peluche, con el pelaje marrón y frondoso, que le cubría hasta los ojos, de ahí el nombre. Todos peleábamos su tenencia, cada quien quería ser el amo de "Oso", pero, por obvias razones, el cachorro adoptó a mi padre, quien, además le completó el nombre : "Oso Yogui".
De ahí, en adelante, el nombre solamente quedó en Yogui.
Yogui creció, mas que su madre, más grande aún que los pastores alemanes de raza pura del vecindario. Alguna vez dijeron que era "pastor italiano". Será porque era gringo? Aunque sus ojos eran marrones y no azules o verdes. Llegó a tener tal tamaño, que lo utilizábamos como pony para el menor de mis hermanos, también alguna vez lo hemos intentado utilizar como "bestia de carga" pero él, nica, no se dejaba.
Con el paso del tiempo, Yogui se convirtió en el guardián absoluto y compañero de mi viejo. Bastaba que mi mamá le dijera que busque a mi padre, para que Yogui salga volando y traiga a mi viejo de donde estuviera. Lo seguíamos, por si acaso, pero siempre daba con el paradero de mi vejo, sobre todo cuando estaba celebrando con los amigos del trabajo.
Yogui era el dueño del barrio. Como he relatado anteriormente, frente a la casa había un terreno libre de casi media cuadra, pero Yogui no dejaba que pasara nadie. Era tan territorial e intimidante que la gente prefería dar una vuelta a toda la cuadra antes de enfrentar al colosal guardián. Varias veces vi a Yogui enfrentar a manadas de perros, e imponer su bravura y tamaño. Y también vi como la ciudad se iba poblando de "Yoguis" de todos los tamaños. con su característico pelaje esponjoso marrón claro.
Y Yogui tuvo muchas historias, sobre todo con mi viejo, como cuando se quedaron solos en casa y la pasaron de lo lindo.
Yogui envejeció y enfermó. Pensamos que lo envenenaron, y no pudimos curarlo. Tampoco en esa época existían veterinarios en la ciudad, así que, el colosal can simplemente se recostó frente a la puerta de la casa, y, en silencio, partió, muy a pesar de todos los esfuerzos y cuidados que le prodigamos. Lo enterramos en el mismo pampón que el solía cuidar, ese espacio donde habíamos tenido tantas y tan buenas aventuras, y donde lo aprendimos a querer.
Tengo que mencionar que, junto a Yogui habían otros perros en las casas, tanto de los abuelos como de los tíos, entre ellos dos que me marcaron: Duque y Káiser, nos detestábamos mutuamente, yo y ellos. No recuerdo la razón o el motivo, el asunto es que nunca llegué a congeniar con ellos, ni mucho menos quererlos, directamente los odiaba, y eran mascotas de mis primos.
También tuvimos gatos, muchos gatos, aunque solamente uno memorable. En cierta fecha, mis abuelos (o mi padre) trajeron unos gatitos negros., delos tantos que traían. Momento, hagamos un pequeño stop. Mi abuelo cazaba gatos, los ahorcaba, los despellejaba y utilizaba el pellejo encurtido para sus trabajos de talabartería. Según me contó uno de mis tíos, lo sobrante al pellejo (es decir, la carnecita del gato) lo entregaba a un conocido suyo que lo utilizaba ustedes ya se imaginan en que. Fuchila! Luego de este importante dato, volvamos a los gatos. Una vez que comieron y durmieron, a mi hermano se le ocurrió la genial idea de atarlos por el cuello con una pita "para que caminen juntos y no se pierdan". En la parte posterior de la casa habían algunos árboles, y, ya se imaginarán, los pobres mininos se estrangularon. Uno de ellos sobrevivió, pero no estoy seguro porqué razon perdió un ojo. El asunto es que no nos tenía cariño (con justa razón!), y venía por las noche a asomarse por las ventanas, de terror.
Entre otros animales, hemos tenido cuyes, para alimentarnos, por cierto, el cuy cancado es espectacular, en nada se parece al cuy frito o a cualquier otra presentación. Lo que recuerdo de la "matanza" de cuyes que hacía mi abuela, es que aplastaba la cabeza del animalito con sus manos en el piso, y luego los colocaba con los dientes colgando en el borde de la sartén para que se desangren y no tengan "mal sabor"
También hemos tenido gallinas, patos, cerdos. Entre las gallinas, recordar que comprábamos a los pollitos pequeños, para alimentarlos, hacerlos crecer, las gallinas ponían huevos, los gallos a la olla desde tiernos. Cierta vez, me parece que fui yo, pisamos la cabeza de un pobre pollito, se le salió un ojo, y la cabeza quedó deforme, pero... sobrevivió, y fue el único de la camada en hacerlo.Los demás murieron. Era alucinante ver al pollo (que resultó ser gallo) con la cabeza aplastada y un solo ojo. Igual, fue a la olla. Solamente en una ocasión una gallina pudo ovar y criar pollitos. Aunque me parece que ninguno sobrevivió
Patos, también hubieron patos, muchos patos. Aunque mas eran los pequineses, no se por que la razón. Nosotros les decíamos "Pekines", o serán otra especie? No importa. Dos anécdotas. La primera, nos compraron patitos, y nosotros, felices, fabricamos un pequeño lago para que allí "vivan los patos". Pobres animalitos, no los dejábamos salir para nada, pues creíamos que su hábitat natural era el agua y no la tierra. Resultado: murieron todos. Y creo que después lloramos de pena. La segunda sucedió en casa de mi tía: era una fiesta, creo que un cumpleaños, y se dispusieron a matar patos. Estaban degollando a varios, hasta que uno de ellos, sin cabeza, salió corriendo. Era muy raro, por no decir otra cosa, perseguir un pato sin cabeza y que iba regando sangre por todos lados.
Los cerdos y los pavos son otra historia. Criábamos cerdos en corralones, se alimentaban de restos de comida y algo llamado "afrecho" Nada del otro mundo hasta que había que sacrificarlos. Era un espectáculo de dimensiones épicas. Primero ataban al animal, lo amordazaban, lo tumbaban, y mi abuelo le incrustaba una especie de espada que él tenia, desde el cuello hasta el corazón. Para esto, el animal chillaba tanto y tanto, que toda la ciudad se enteraba que estábamos sacrificando un cerdo. No era para nada agradable, incluso daba miedo. Pero el cuchi canca , hmm, que rico! Ya se me hizo agua la boica. Un lechon al horno, con su ajicito, con el pancito y la sarsa, yumi.
Corte comercial, y ya regreso. Debo comer algo. Antes de irme, los pavos solamente se compraban pequeños, se alimentaban, se engordaba, les daban vino y luego zas, cuello afuera y al horno. Eso si,los machos siempre nos perseguían y nos pateaban de lo lindo.
En algún tiempo a mi viejo le regalaron dos conejos: Tatoo y Chelita (el macho era gris enorme, y la hembra era negrita pequeña) O los compró? No importa, el asunto es que empezamos una epoca de crianza de conejos. De donde salieron los conejos blancos? Creo que en algun momento llegaron, pero el asunto es que, cuando el asunto de los conejos estaba en boga en la casa la mayoria eran blancos. Llegamos a tener tantos, que ya nadie quería comer conejo. Se reproducían en forma vertiginosa, pero tambien enfermaban y morían. Mi viejo se esmeraba costruyendo las jaulas de mallas, madera, clavos, pero igual escapaban. Tambien eran victimas de gatos, perros. tuvimos muchos conejos, lástima que, cuando enfermó el viuejo, la mayoría murieron. Y el conejo no es un potaje muy popular en nuestra tierra.
También hemos tenido ovejas y carneros. En cierta ocasión me encomendaron cuidar a los carneros, y yo, demasiado inteligente dije: mejor los ato a una estaca y listo. Así lo hice, até a los carneros del cuello a una estaca y me fui, a jugar ajedrez conmigo mismo, a leer libros o a volar en sueños, como saben era y es mi mayor vicio. Para esto estábamos en casa solamente mi abuela y yo. "Pepe, lleva un poco de alfalfa a los carneros" me dijo. Fui a regañadientes, y.... redoble de tambores, los carneros agonizaban ahorcados, Traté de desenredarlos, sin éxito. Llegó mi abuela, me miró, se fue, trajo un cuchillo y... redoble de tambores, los desolló en el acto: "agarra acá, jala ahí, lleva esto, lleva aquello" Para cuando llegó mi mamá a la casa, teníamos varios carneros desollados, pelados, trozados y me parece que ya había carne hirviendo para la sopa... No me castigaron, ya saben, los doctores habían dicho que no pueden llamarme la atención, no vaya a ser que etc, etc.
Y ya para cerrar esta parte, debo mencionar que mis abuelos tuvieron quizá palomas si mal no recuerdo, y eventualmente algunos pajarillos en jaulas. Pero en este aspecto mi memoria me falla y no puedo recordar mas detalles. Solamente recuerdo que, en algún punto de mi vida, cuando aún era pequeño y había salido de una de las tantas enfermedades que siempre me ha gustado tener, mi abuelo me cazó un pajarillo, lo peló, lo cocinó a la brasa, solo sazonado con sal, y me lo dio a comer, que no fue mas de un bocado, es cierto, pero alimentó mi alma y mi ya desmedido amor y admiración para mi gran abuelo
Fin por hoy, queda pendiente las "mascotas" que tuve en Rusia, y las que he tenido de vuelta ya adulto, donde el gran Kaycer Kaycedo Kay tiene un rol preponderante e irrepetible, será para mañana
Chao
lunes, 1 de junio de 2020
Un día a la vez
domingo, 26 de noviembre de 2017
Descubriendo América. Epílogo
No pude escribir más el resto de los días, debido a varias razones. La primera, no tenía ganas. Las 99 restantes ya no importan.
Extrañé mucho las comidas verdaderas. El "almuerzo" del hotel, en el Congreso, era un poco de hierbas hervidas, pescado al vapor, pollo a la plancha (No llegaba ni a 100 gramos) y mucha agua. Eso sí, 4 tenedores, 4 cuchillos, cuchara, cucharita, taza, etc, etc. No se para que michi eran todos esos cubiertos. Pero en fin, a buen hambre no hay pan negro, así que me engullía por lo menos 4 panes con mantequilla sin roche (Hace hambre pues, varón!).
Igual, hasta en dos ocasiones tuve que ir a "completar" mi almuerzo en la comida chatarra (necesitaba grasa!)
Todos los día se realizaron sorteos de materiales, regalos, e incluso inscripciones para el congreso del año que viene. Y obviamente no gane nada. Ni el premio consuelo...
Pero eso si, hicieron la fiesta de clausura, donde había buffet de carne a la parrilla, y pizza. Comí bastante pizza. Mentira! Comí tanta carne, que casi sentía nauseas, de no haber sido por el vino, quizá me hubiese indigestado.
Entonces, después de todo el congreso, y de haber aprendido muchas cosas interesante (temas técnicos que no vienen al caso, pero muy útiles para mi trabajo), terminé muy satisfecho con mi participación en el Congreso anual del Bascom Palmer.
Un detalle adicional, siempre compro algunos materiales para el trabajo en el consultorio. Y me puse a buscar un medicamento en especial, que lo usamos a diario. Acá en perú una ampolla cuesta 65 soles. En la Academia de Oftalmología normalmente venden una caja de 10 ampollas a 20 dólares. El ahorro es evidente. En las reuniones de Bascom Palmer suele estar algo más caro, pero no tanto. Aún así siempre se acaban todos los productos en el segundo día de la reunión. Estaba yo buscando, y nadie ya tenía este producto, cuando uno de los vendedores me dice que si tiene, y que cuesta 30 dólares. Bueno, le dije que quería dos, y que iba a pagar con tarjeta (débito). No se podía, pues no tenían el sistema. Triste y compungido me estaba yendo, cuando uno de los vendedores me pregunta si buscaba algo en especial, le dije que ese medicamento. Para esto solamente tenía en efectivo 60 dólares en billetes de 20, el resto lo llevaba en la tarjeta (quién usa efectivo en estas épocas? Pero igual, siempre es necesario contar con algo para un taxi, por ejemplo)
Me dijo que si, y que costaba 25 dólares. Bueno, me convencí y le dije que me vendiera una caja de 10, pues no cargaba mucho efectivo. Le pagué con 2 billetes de 20, y el me alcanzó 2 cajas. Me preguntó si quería llevar 2 cajas a 40, le dije que sí, y todos felices.
El día del viaje me retiré temprano del hotel. Para variar, era feriado por ser el Día de Acción de gracias. Todo cerrado. No tenía sentido estar en la ciudad, así que decidí irme al aeropuerto aprovechando el bus gratuito que da el hotel.
En el aeropuerto el trámite fue normal, pero tuve que constatar que nuestro aeropuerto Jorge Chávez es mujy superior en servicios e infraestructura. El asunto es, que incluso siendo tan grande, ese aeropuerto tiene goteras!. No lo podía creer. Pregunté a los vendedores, y me dijeron que era frecuente, que goteara el agua en las lluvias, que no son poco frecuentes. Hmm. Solamente me quedó menear la cabeza en señal de desaprobación.
A la hora del alnmuerzo (hacía hambre, y mi vuelo salía recién cerca a las 5 de la tarde) me fui a buscar un Mc Donald's. Siempre hay un Mc Donald's, y siempre te llebarás comiendo papas fritas, una Big Mac, y un vaso de Coca Cola. Con harto ketchup. Alguien alguna vez me dijo, que cuando hace hambre, en una ciudad grande, siempre habrá un Mc Donald's.
Termino de escribir esto luego de casi un año, no recuerdo por qué lo deje. Eso ya no tiene importancia en este momento, lo que importa es que pude dejar grabadas mis impresiones de aquel viaje, y ahora continuaré con los relatos sobre mi vida.
Hasta el siguiente episodio.
domingo, 19 de noviembre de 2017
Descubriendo América. Second day...
Y hoy me levanté temprano. Sudando! Hace calor en este lugar. Anoche pensé que iba a tener frío, e incluso lamenté el no haber traido algo que me abrigue (un pijama por ejemplo), pero en la mañana tuve que poner el "aire acondicionado" a full, para dejar de sudar.
Una ducha fría y ya estaba listo para bajar a desayunar.
Hmm... A que hora era el desayuno? Busqué la nota que me entregaron en el momento del check-in y me percato que el desayuno es a partir de las 8 de la mañana... Y una cosita mas:
El hotel tiene transporte gratuito al aeropuerto! OMG!
Bueno, luego de la renegada inicial (debe coordinarse con anticipación) esboce una sonrisa, ya no tendré que pagar un taxi de retorno.
Fui al lobby, y encontré el famoso deayuno continental: pan, tostadas, mantequilla, mermelada. Café, americano.
Alguna vez he probado algo mas horrible que el café americano? Never in my life! Nunca!
La verdad yo creo que lo hacen a propósito así. Es tan, pero tan malo, que hay que ponerle azúcar para poder pasarlo...
En fin. Lo bueno es que el desayuno es tipo buffett, puedes servirte lo que quieras. Obviamente apenas pude terminar "a cup of coffe". Hasta le puse miel para poder terminarlo.
Y en el lobby del hotel hay wi-fi. Y todo el mundo se conecta allí a internet.
Luego salí enternado con dirección al Curso Inter-Americano de Oftalmologia del Bascom Palmer Eye Institute, en el Hotel Intercontinental de Miami (suena pomposo, no?). Un sol que cegaba, y al dar un par de pasos, ya estaba sudando de nuevo.
Pero mi terno estaba super. No me calentaba mucho, y estaba bien "planchadito".
En el congreso, a la hora de inscribirme, noté un error en mi nombre: Max Hernandez de Paz. (Parece que quisieron que fueramos dos los "de Paz" en la familia. O hay alguien más?) En fin, igual me aceptaron coregir el error. Veremos si lo cumplen.
Y me entregaron: los tickets para los almuerzos! Osea pretenden que nos quedemos todo el dia! Aunque pensándolo bien, el aire acondicinado del lugar, los asientos cómodos, los temas interesantes, la mayoría en inglés (aunque por alguna rara circunstancia del destino, ya entiendo lo que dicen, casi en su totalidad).
Igual la pasé bien, aprendiendo cosas nuevas (siempre hay algo que aprender, el mundo sigue su vertiginoso camino, dejando atrás a todos los que quieran quedarse, y llevando sobre sus hombros solamente aquellos que osan mantener el ritmo - Vaya, ya me puse filosófico).
Un montón de agua, "café" (americano, para variar) y algunas golosinas hasta el almuerzo. Hubo un pequeño momento incómodo, que se repitió mas tarde, en el que me sentí literalmente "viejo". Un Doctor no se de que país, según yo ya no tan joven (osea no era chibolo), me cedió el paso para el asensor. Me sentí incómodo. Bueno, en el espejo note que si tengo el aspecto de un "honorable doctor de peso" (O será porque estoy gordito, y quizo ver si el asensor aguantaba? Hmm, recién me doy cuenta del pequeño detalle)
Antes de ir al almuerzo, me acerqué al famoso counter donde tenía que rectificar mi nombre, y para variar, una pareja me cedió el turno (ahora que lo pienso mejor, ya me huele raro esto de que me cedan tanto, aunque esta pareja si eran casi unos adolescentes, y estaban en una charla muy amena.)
El gringou que me atendió, entendió y primero hizo la corrección así: Max Hernandez DePaz. Y eso que le di mi pasaporte (aunque en el dichoso pasaporte todo está con mayúsculas, pero... Mejor no sigo). Al final pude corregir mi apellido y ahora si mi inscripción y todo está como debe de ser. No seré "de Paz", hasta nuevo aviso.
En el almuerzo, no encontré a nadie conocido, así que me senté en una mesa donde estaba una sola persona, que era un argentino. Luego llegaron sus amigos, y empezaron a hablar de "pequeñeces" y "banalidades":
- Y sabés cuanto costá ir a Orlando?
- 1500 dolares por persona los tres dias en el parque. Es temporada baja, y hay que aprovechar.
- Terminando estooo... Iremos para asha con mis pibes, es una ganga..
- Y recordás de ese crucero? Me salió casi regalado, solamente 1200 dolares cada uno por esa noche tan especial...
- Casi regalado, che...
Y cosas por el estilo, así que terminé de masticar mi ultima verdura, dije buen provecho y salí a tomar aire fresco. Y bueno, del almuerzo solamente puedo decir que la media taza de "crema" de tomate (sería sopa, pues estaba recontra salada... O a lo mejor el agua helada que nos dieron era para agregarla a ese plato? En fin), y el platazo con 50 gramos de pollo guisado, dos esparragos hervidos, una mini zanahoria y cuatro papitas de coctel, bueno solo sirvieron para avivar mi apetito. Solapa me comí cuatro panes, y me acabé toda el agua y la mantequilla que habían puesto. Pero igual, tuve que salir en busca de mi porción diaria de grasas y carbohidratos que mi cuerpo requiere. Imposible vivir en un lugar así, moriría de hambre. Lo mas curioso, es que había gente que dejaba comida (no les habrá gustado?).
Entonces salí a tomar aire, pasear por el puerto, estirar un poco las piernas... Y recordé el tema de no tener como planchar mis camisas. Así que me fuí al Centro comercial más cercano, esperando encontrar una plancha, o comprarme camisas. Lo único cercano era Marshal's, y ahí no hay planchas, y las camisas son literalmente espantosas. Ni hablar. Me vine al hotel a tomarme una ducha, reposar un poco (las primeras charlas trataban sobre retina, algo que no me gusta para nada), así que me propuse retornar para la segunda rueda. Además, harían sorteos de premios interesantes.
Obviamente no gané nada. Nunca gano en una rifa ni en un sorteo. Si hay un sorteo donde participamos dos personas, fácil termino en tercer lugar. Siempre es así. Pero, ya sucederá, ya llegará el día en que la chunte...
Ya terminada la conferencia del día, me enteré que el Bascom Palmer es el primero en el ranking de los institutos oftalmológicos de los yunaites... Y que este congreso fue ideado para integrar a toda latinoamérica con gringolandia. Y la mayoría de los que trabajan en este instituto son latinos, o de origenes latinos... Algo muy interesante por cierto, y que demuestra que debemos de tener algo especial, solamente que nosotros mismos no nos valoramos como debiéramos...
Otra vez filosofando.
Nada más, es hora de dormir, y ya tengo en proceso dos maneras de planchar mi ropa sin usar plancha. Veremos si resulta. Mañana les cuento.
Ah, también descubrí que el metromover (que es gratuito) está a menos de cuadra detrás del hotel, y el siguiente paradero es frente al Intercontinental. Osea, que no necesito estar soleandome, ni caminando las dos cuadras, que implican cruzar la avenida.
Nos vemos mañana!
sábado, 18 de noviembre de 2017
Buscando América, primera parte
Empecemos esta pequeña crónica recordando que no soy bueno escribiendo mis anécdotas, y tampoco puedo transmitir a cabalidad las emociones y sensaciones que suelen embargarme cuando sucede una u otra cosa.
Pero, vale el esfuerzo. Así que, ahí les vá, mis pequeñas peripecias en un pequeño viaje a las tierras del Tío Sam.
No es la primera vez que visito esta gran y poderosa nación. A decir verdad, ya ni recuerdo las veces que he venido para acá, pero lo que si es completamente seguro es que esta es la segunda vez que aterrizo en el enorme aeropuerto de Miami. O la tercera? Queda la duda, lo que impoprta es que me quedaré por estos lares por algunos días.
Todo empezó a complicarse desde el momento que el Laboratorio que me ofreció este viaje, solamente había considerado los pasajes y la inscripción al Congreso Anual del Bascom Palmer (Que es una de las instituciones oftalmológicas más prestigiosas de América). Razones, muchas, la más importante, crisis financiera. Creo que debí de haberme negado, pero casi por inercia acepté. Ya faltando apenas dos meses para el congreso, recién hice la reserva del hotel y el pago via internet. El problema es que el pago no se efectuó al 100%. Ya veremos ese punto.
Cuando tocó el día del viaje, conseguí el efectivo e hice un depósito en dolares a mi cuenta, para cualquier emergencia. El mismo día del viaje, decidí utilizar el Bus que lleva de Miraflores al aeropuerto. Una maravilla. 20 lucas por persona y estás en 40 minutos en la puerta de embarque. Hasta ahí todo de maravillas.
Las cosas empezaron a malearse cuando el avión no estuvo en su hora para el embarque. Apenas faltaban 20 minutos para el despegue, y recién se dio inicio al abordaje de pasajeros.
Un detalle adicional: no pude hacer el check-in por internet. Cuando lo intentaba hacer me salía un mensaje: acérquese al counter del aeropuerto. Parece que, como era un ticket corporativo, el check-in lo hicieron desde la empresa que lo compró.
Así que, cuando me acerco a mi asiento, oh sorpresa, me toca el asiente de en medio!. Iba a pasar seis horas sentado entre otras dos personas. Y el de mi lado estaba tan o mas gordito que yo. Tomé aire, y empecé a rezar, pidiéndole a Diosito, que no nos tocara otro peso pesado. Hasta que... vino la azafata a preguntar por un tal Francis?, no recuerdo el nombre. Y me preguntó si el viajaba conmigo, pues era el único que no llegaba y ya debían de cerrar las puertas... Obviamente le dije que no, que no lo conocía para nada. (Y para mi solito repetía: "cierren las puertas ya!", que malo que soy).
Nunca llegó Francis, o Frnsua, o lo que sea. El avión despegó con media hora de atraso, y yo me pasé al asiento del pasillo, feliz y contento, aunque en el fondo algo triste (mentira!) por el pata que perdió su vuelo (para qué se demora, pue!)
Me tomé una copa de vino, almorcé mi arroz con pollo, comí un caramelo y... me empezó a latir mi muela que está en endodoncia. (Espero que no se me hinche la cara, ya me compré 100 tabletas de aspirina de 325 mg, acá las venden así).
Se suponía que el viaje iba a durar 6 horas, partimos 1.30, osea debíamos de llegar 7.30, pero, a las seis en punto de la tarde el piloto anuncia: "abrochen sus cinturones, estamos iniciando el descenso a la ciudad de Miami"
WTF?!... Fue la expresión de todo el mundo. Se suponía que ibamos a llegar en hora y media mas tarde, y ya estaba descendiendo?!. En fin, todos nos alegramos. El piloto le habrá puesto turbo al avión, o quizá rompió la barrera del sonido y no nos dimos cuenta, pero la cosa es que estabamos a punto de...
Prrmmppp!!!!
El sacudón y el golpe mi hizo rebotar en el asiento (que bueno que estaba con el cinturon puesto, sino hubiese chocado con el techo). Los niños lloraron (había un montón de petisos), y cuando al fin, el avión se detuvo un gran UFFF se escuchó en los pasillos, y todos, casi por inercia, aplaudimos (no agradecidos al piloto, sino a Diosito porque no nos pasó nada).
Apenas se detuvo el avión, la gente se soltó los cinturones de seguridad, y se dispuso a retirar su maletas, cuando en eso:
"Se pide a los pasajeros mantenerse en sus asientos, el avión aún no está en el lugar de desembarque... Aquellos que incumplan, serán procesados por el Código de Aviación Internacional, y serán detenidos..."
Todos sentaditos, así los niños lloren y las madres protesten.
Media hora después, recién nos acercamos a la manga que nos habían asignado. Y pudimos abandonar el avioncito de marras este.
Luego fuimos a migraciones. Y las colas se hicieron eternas. Por alguna razón, a mi con el grupo de pasajeros que iba a mi lado, nos pusieron en una colas, donde los guardias que revisan los documentos, se demoraban una eternidad preguntando de todo. Tantro que, una hora después, recién me tocó la entrevista:
- De donde vieneu?
- De Lima Perú
- De Lima? Pero, ese avion aterrizar a las 6.30... Ya son las ocho... Que pasar?
- Hmm... Esperando en la cola...
- Hmm... Cierto... Bienvenidou a los Yunaitesteits of Amerrica...
Y así, me iba de lo más feliz a recoger mi maleta, cuando...
- No entry! Stop!
Nos amontonaron a todos en la puerta donde estan las fajas de los equipajes. Sin explicaciones. Nadie puede entrar....
15 minutos despues...
- Pasen todos! Rápido! No se detengan!
- Pero... Y las maletas?
- No se detengan! Corran!!
Y así, sin saber como ni por qué, estábamos en la calle, sin maletas. Y ya eran casi las 8.30 de la noche. Nos amontonaron en el estacionamiento. Sacaron a todos, incluyendo trabajadores, pilotos, empleados, etc, etc. Llegaron los bomberos, las patrullas acordonaron todo el aeropuerto. Llegaron uniformados con fusiles, otros traían perros. Por un momento pensé que era una peli de los Indestructibles. Tampoco dejaron que se estacionen los buses, ni los autos. Sin explicaciones. Hasta llegaron camarógrafos y reporteros. Nunca nos dijeron nada.
Pasadas las diez de la noche dejaron re ingresar a los pilotos, aeromozas y trabajadores del aeropuerto. Casi media hora después, nos dejaron entrar. Y nos dijeron que nuestras maletas, serán revisadas una a una, y nos serán entregadas conforme vayan saliendo. Tiempo? Minimo una hora.
Y cumplieron. Recién salí del aeropuerto con mi maleta pasadas las 11.30 de la noche, en la búsqueda de un taxi. (E Miami todos hablan español, eso creía). Me tocó un taxista de haiti, que habla inglés, francés y creole, y "una poquito" de español. Asi que con mi "una poquito" de "inglish" y su "una poquito" de español, pudimos comunicarnos. Eso si, el pago en efectivo, 40 dolares de taxi... Que dolor!
Al fin en el hotel. Llego, y me encuentro con un argentino en la recepción. Y me da la "big noticia": el pago por internet es de solo una parte del hospedaje, acá tienes que cancelar el resto en efectivo... además hay que dejar 100 dolares de garantía por el cuarto...
Se imaginarán mi cara... Pero ya estaba hecho. Pagué, cogí mi maleta, y lo primero que noto es que el "hotel" es mas viejo que matusalen, no tiene tina, no tiene plancha, no tiene aire acondicionado, no tiene casi nada... solamente una cama, un baño pequeñito, una ducha, una mesa y una tele...
Ah, y tampoco hay wi-fi. Así que si leen esto, es porque saqué un plan con megas desde allá. Creo que va a ser lo más barato de todo este viaje.
Obviamente traje toda mi ropa sin planchar (siempre dan plancha hasta en los moteles, en EEUU). Lo bueno es que mi terno es de lanilla (truco del viejo, no necesita plancharse, lo dejas colgado y se alisa todo) y traje una camisa nueva, así que para mañana tengo que ponerme.
Además, el hotel da desayuno, y se encuentra a menos de dos cuadras del congreso, en pleno centro de Miami...
Veremos que otras sorpresas nos trae mañana, o ya hoy, pues se me hizo tarde escribiendo....
domingo, 19 de junio de 2016
Hagamos una repisa...
Estábamos muy orgullosos de ésto.
Nos daban a escoger la especialidad. No recuerdo muy bien cuál era la metodología, pero por alguna razón yo terminé en el área de carpintería. Y el profesor de carpintería había estudiado con mi Papá en la Cantuta, en el mismo año. Mi Padre era profesor de automotores, aunque para esa época ya se dedicaba de lleno a la labor administrativa. Mi padre fue jefe de toda el área de esos talleres, luego director del colegio, también director del Colegio La Libertad, nuestro eterno rival, luego pasó a trabajar en la Dirección regional de Educación, que posteriormente se convirtió en Dirección Departamental de Educación. Siempre con un cargo directivo, aunque director ha sido solamente encargado por períodos cortos, pero en fin, ésta es otra historia.
Cuando empezamos las clases de carpintería, las primeras lecciones fueron enfocadas en evitar las lesiones características de los carpinteros: cortarse los dedos!
Quien no se ha cortado nunca con una sierra, con un formón, con el cepillo o con una simple chaveta, no ha sido carpintero. Los mas level, tienen como trofeo de guerra un muñón en los dedos de una mano, osea, le faltan dos o tres dedos, por que los perdieron con la tan temida y mentada sierra circular.
Que no sabes qué es la sierra circular? Es en serio?! En fin, si no sabes esto, estás mas perdido que cuy en tómbola en un taller de carpintería. Mejor no te acerques a todas esas máquinas, que podrías salir lastimado. Es un consejo de amigo.
Fuimos adentrándonos poco a poco al mundo de los carpinteros, las sierras, los clavos, los pegamentos, los cepillos, taladros, tornos, y por supuesto, íbamos fabricando una que otra cosa. Nada grande, nada de otro mundo, pero al final del año escolar debíamos realizar nuestro trabajo final: una pequeña repisa.
Todos lo hacíamos, todos fabricábamos las repisas, y todos aprobábamos el curso de carpintería. Nadie debía salir lastimado, ni física ni moralmente de este taller. No en vano es la profesión del mas grande humano que jamás haya pisado este planeta. En fin.
Yo hice mi repisa mucho antes de terminar la mitad del año. Era súper aplicado. Entonces ya no me quedaban muchas ganas de hacer otra repisa para el trabajo final. Lo consideraba demasiado supérfluo y banal. Por eso decidí ir por más, necesitaba hacer algo grande que marque para siempre los anales de la carpintería de mi colegio, de la ciudad, del mundo entero! Decidí hacer un estante...
Vaya locura la mía. El profesor me ayudó. Hizo un diseño, Calculamos todo, y con el petitorio fui con mi padre: ¡Necesito madera! Le dije, y le mostré la cantidad que pedía, obviamente tornillo, aunque me hubiese encantado comprar cedro, o caoba, o ébano (Para qué irse por poco, vayamos con todo!) En fin, el presupuesto nos dio para tornillo.
Y así empecé mi trabajo.
Primero hice los cortes de las tablas, previamente medidas al milímetro. Luego me dediqué a cepillarlas, alisando todas las pequeñas imperfecciones. Así que puse manos a la obra, y le dediqué los meses que me faltaban ese año en el colegio a preparar esta "monumental obra de arte".
La verdad pura, es que me pasé "trabajando" en una sola tabla todos los meses. La llevaba, la cepillaba un poquito, la marcaba, y hacía la "finta" de tallar las canaletas para los empalmes. Ya en diciembre me entró el pánico. No había hecho nada. Exacto. Me la había pasado con UNA sola tabla bajo el brazo, yendo y viniendo, no haciendo con ella mas que lijarla un poquito, según yo, dándole mi toque personal y artístico a lo que debería ser una magistral obra de arte.
Faltando dos semanas para terminar las clases, mi profesor, que no era tonto, me dijo que quería ver el avance, y que traiga todas las tablas, para ya empezar el empalme y el proceso de pegado. Bueno, ya saben, las tablas estaban iguales a como las habíamos comprado en el aserradero. Solamente una estaba medio cepillada, y lijada. Parecía mas un pedazo de madera amorfa.
Igual, es en la guerra donde se conocen los valientes. Me puse erguido, inflé el pecho, y con valentía le dije a mi profesor: No he hecho nada. Merezco que me jale...
Mentira. No pude siquiera hacer eso. Le dije que olvidé las tablas, y que las traería después de clase. Y así fue. Regresé solo, en la tarde, con todas mis tablas, evitando que mis compañeros de clase noten que no tenía nada de nada, y ya se acercaba el final de las clases. Mi profesor me miró divertido. Prendió la máquina cepilladora, y en menos de lo que canta un gallo, cepilló e igualó todas mis tablas, a la perfección. Luego tomó un lápiz, una regla, e hizo todas las marcas donde debería tallas la madera para hacer los empalmes. Y en eso se nos hizo tarde. Me dijo que deje las maderas, para hacerlas al día siguiente.
Pero más pudo mi orgullo de Hernández. Le dije que trabajaría en casa, pues para ésto, ya teníamos un formón en casa, comprado por mi padre. Cargué mis tablas, mi orgullo, y me fui a casa, con aires de vencedor y triunfador. NO sabía lo que me esperaba.
Esa noche, emocionado por la adrenalina de la tarde, avancé una canaleta en uno de los tablones. Tenía que hacer dos en cada uno, y eran ocho. Así que sabiéndome un triunfador y suertudo, llevé solamente ese tablón a clases. El profesor me preguntó, y le dije que ya había acabado con los demás (mentira!) y que solamente me faltaba éste para completar el empalme y empezar con el pegado y armado del estante.
Me dio una palmada en el hombro, y me dijo : Buen trabajo Max, sigue así, y se fue a sus labores cotidianas... En mi mente se quedó la imagen de los tablones aún sin trabajar, y en todo lo que me faltaba por avanzar. Pero ya había hecho los cálculos. Hacer ese tallado me tomó apenas una hora, eso significaba que para terminar el tallado, necesitaba en promedio 16 horas, aunque si tomemos en consideración, que con el trabajo uno agarra más experiencia, significa que los siguientes tallados los haré de manera mas rápida cada vez. Osea, con seis o siete hora de trabajo, terminaría mi obra de arte y sería nuevamente una leyenda viva en el colegio. Entonces decidí dejar el trabajo para una semana mas adelante, pues aún nos quedaban tres, osea, había tiempo de sobra.
Me dediqué a otras cosas, como siempre, a leer, a jugar ajedrez, a ver televisión, y a soñar, que es lo que siempre me ha gustado. Y, como siempre, llegó el día de la entrega final, y yo no había avanzado nada. Tenía el pegamento, el formón, y mi inobjetable cálculo matemático, que me decía que acabaría el trabajo en seis horas.
Así que, apenas llegué del colegio, comí lo más rápido que pude, y me encerré en mi cuarto al trabajo de un maestro carpintero. Manos a la obra! A tallar se ha dicho!
Y el avance fue según lo planeado, iba tallando las maderas con tal maestría y precisión, que a las seis horas de trabajo ya había terminado...
El tallado de un solo madero...
Me faltaban siete!
Entré en pánico. Pero seguí adelante. No cené, no salí al baño, no me movía para nada de mi cuarto. En mi mente una sola imagen se repetía: Cero, cero, cero, cero... Esa sería mi nota, por el trabajo inconcluso, pero aún así seguía tallando el siguiente madero.
Se imaginan? La casa en silencio, ya era de noche, todos ya dormían. Y en mi habitación un sonido permanente: toc, toc, toc... Parecía un pájaro carpintero con insomnio, trabajando por la noche, cuando todos deberíamos estar dormido. Me deben de haber odiado en la casa, por el ruido...
Pero no podía detenerme. A la media noche mi mamá me preguntó si todo estaba bien. Le dije que sí, que no me molestaran, que acabaría en un rato...
Mentira!!
Ni en sueños acabaría. No había avanzado siquiera el tallado del segundo madero. Es que el tallado se hace con el formón con un martillo de goma, o con otra madera. Por eso se avanza lento, pero seguro.
Supongo que fue como a las tres de la mañana, que ya desesperado, bañado en sudor y con lágrimas en los ojos, rogué al cielo que me mande un ángel, o un súper héroe formidable, o un mago, un brujo, un hechicero, o a cualquiera de sus santos, para salvarme del desastre...
Y apareció mi padre...
Me miró en silencio un rato. Trajo un martillo, unos clavos. En un par de minutos terminó de tallar lo que faltaba, a martillazos. Le puso el pegamento a todos los lados. Y clavó los maderos con una precisión y destreza que nunca antes le había visto... Y en menos de lo que canta un gallo, terminó de armar mi estante. Me dio un abrazo, y me arropó en la cama, diciéndome: es hora que descanses...
Me levantaron temprano. Llevé mi estante al colegio. No era una obra de arte, pero era el trabajo mas grande que jamás nadie había presentado en el curso de carpintería. Y me felicitaron, y aprobé con méritos, y ese estante aun guarda algunos libros en la casa de mis padres, en Huaraz...
Pero en mi memoria siempre se quedará guardada la imagen inmensa de mi padre, en la madrugada, salvándome del desastre..
Es algo que nuca olvidaré, pues en ese momento supe que mi héroe personal siempre fue Mi Padre.
sábado, 9 de abril de 2016
Elecciones
"Pan con libertad...."
"Honradez, tecnología y trabajo" gritaba a todos lados subido a su tractor.
"Que Dios nos Ayude" fueron las famosas palabras del Premier al anunciar como primera medida de gobierno el famoso Fuji Shock. Recuerdo muy bien ese día. Había venido de visita al Perú, ya que la crisis económica de Rusia por su famosa Perestroika así me lo permitía.
Nunca olvidaré el silencio en las calles de Huaraz el día después del famoso anuncio. Las caras de la gente eran de antología. Miraban al vacío, no sabían hacia donde ir. Pobre mi manada. Había caído víctima de su propio engaño. Y la pagó duro. Para ese entonces ya el terrorismo, de ser un "pequeño e insignificante" movimiento se había tomado casi todo el país.
Gritaban a viva voz en los mítines de la re elección. El ritmo del chino. No recuerdo la cantidad de niños bautizados como Chino Fujimori tuve que atender mientras trabajaba en Pomabamba.
jueves, 10 de marzo de 2016
Día de la mujer.
En líneas generales, debo mencionar que en mi vida las mujeres han marcado muchos e importantes hitos, quizá los más importantes, del camino que estoy siguiendo. Es por eso que en este pequeño texto, trataré de rendir un homenaje a todas ellas, en un orden arbitrario.
En primer lugar, mis abuelas. De ellas, mi abuela materna, la infinita Mama Filly, vivió con nosotros por muchos años cuando era pequeño. Era de carácter de hierro, y de línea dura. No toleraba ninguna indisciplina. No hay nieto que no recuerde, las inmortales "shamas" de la abuela. Una combinación de limón, sal y alguna otra cosa, para pasarnos con un algodón por la boca, cuando teníamos los labios llenos de aftas. Pero no solamente se usaba la "mortal shama" para este caso. Servían de cura a "las malcriadeces y palabras soeses". Una palabrota o siquiera insinuarla, era suficiente para caer víctima de la shama. Tampoco se pueden olvidar los suculentos cuyes, hechos en un palo al carbón, super sabrosos. Eso sí, no era muy agradable ver como la abuela, aplastaba de los cuyes en el suelo la cabeza. Un crack, y la sangre corría por las fauces del roedor muerto. Nunca pude entender como podía ella hacer esto. Eso si, la vi desollar carneros, con la habilidad de un maestro carnicero. Debo mencionar que en el terremoto, me salvé en su espalda, y le quité un arete. Siempre me lo recordaba: Me debes un arete de oro, me decía. Tampoco es posible olvidar que en las fiestas, ella recogía a todos los nietos y nos llevaba a casa. También los relojes de los que festejaban, y cuando ya la fiesta había terminado, los guiaba a tumbos a cada uno a sus casas. Y si nos invitaba un almuerzo, en su casa, había entrada, sopa, plato de fondo y postre. Y para matar el chanchito una copita de pisco, y para el lonchecito unos picarones, o dulce de membrillo. Así era la Mama Pity, hay de aquel que la llame abuela, te podía caer un regaño, o hasta la mortal shama. Pregúntenle a cualquiera.
A mi abuela paterna, no la conocí mucho. Solo una vez que fuimos con mi padre y mi hermana a Sauranja, pude disfrutar de todas las artes de la Abuela Domitila. . Era pequeña y menudita, incluso siendo yo un niño pequeño, la veía chiquita. Trataba al abuelo, su esposo, de Don Isidro, y también les decía Don a todos sus hijos. Preparaba quesos a la antigua usanza, tejía ponchos, llevaba la casa. Aunque se poco de ella, es por su línea que tengo, la sangre de los bravos guerreros chancas. El aire altivo, el orgullo en la mirada, son cosas que de ella no olvido, pues tenía de mi padre la mirada.
Y como no mencionar en esta lista larga, a mi viejita linda, mi Negrita del Alma. Es la madre coraje de la vida cotidiana. Cuando recuerdo los años de la infancia, la recuerdo preparando el desayuno temprano de madrugada, con los uniformes planchados y la comida ya lista. "Bajen a comer!" era la llamada materna, y todos llegábamos cual tropel a la cocina. Daba órdenes precisas para el quehacer diario, y con un grupo de nosotros se dirigía al colegio. Regresaba en las tardes, a servir el almuerzo. No sé en que momento hacía sus deberes de maestra, pues incluso la veía ver telenovelas. Los sábados eran de antología, debíamos de ir al mercado, y en las noches preparar la masa para el pan, y lavar la ropa. En los cumpleaños siempre hacía una torta, claro está con la ayuda del abuelo. También gelatina, incluso los gorros de fiesta. Y obviamente, preparaba la comida entera. Por supuesto ayudaban sus hermanas y la abuela. Ya que las fiestas comúnmente las hacíamos con toda la familia. Hay momentos únicos que viví con mi madre a solas, como aquella vez que el aeropuerto me pidió que no me marchara, pues ella se quedaba sola. Me porté muy mal, le dije cada cosa. Y lo peor de todo, fue cuando confundí la fecha de su cumpleaños. No soy el mejor hijo, pero tengo una madre grandiosa. Y estoy feliz por aun poder abrazarla ahora.
De mis tías maternas, tengo que mencionar a la tía María, o Mami como le decíamos de cariño. No sabía cocinar, vaya cosa. Pero al momento de celebrar, era el alma de la fiesta. Con ella conocí la "sopa a la minuta": una caldo con carne, papas y fideos cabellos de ángel casi crudos, pero que por alguna razón nos gustaron mucho. También le gustaba cantar junto a sus demás hermanas. Y al celebrar lo hacía con mucha alegría. Como aquel día que por una fiesta de aquellas, vinieron a ayudar a mi Mamá en la cocina, para una fiesta. Se sentaron todas en un fila en sus sillas, y empezamos a brindar con una chelas heladitas. Al final terminamos todos cantando y brindando, y ella se reía de las "ayudantas".
Mi otra tía, es la tía Norka, o Maca, como le decíamos en la casa. Era siempre la experta servidora de la comida. Pero también era quien adornaba las tortas con las cubiertas dulces y los adornos. Y gustaba de adornar las paredes en las fiestas. Quizá todos recordemos esto, pero la tía tiene un lado "siniestro": ponía inyecciones! Que dolor ver sus jeringas de vidrio y sus agujas. Era un terror ver como te iban a clavar con semejantes instrumentos de tortura. Y como todas las hermanas, cantaba a viva voz, los huaynitos huaracinos y los valses al ritmo de las guitarras, las mandolinas y el acordeón.
La tía Juana, o Juanita como le decíamos, llevaba impregnada en el rostro una sonrisa. Era tal su paciencia y su temple, que nunca jamás se enojó, si mal no recuerdo. Aún ahora tiene esa costumbre, nunca le conocí una llamada de atención o un disgusto. A todos nos encantaba ir a la casa de la tía Juanita, pues ahí nadie nos decía nada por nuestras travesuras.
La tía Cristina, no la gozamos mucho, pues llegó a la familia cuando ya no eramos tan pequeños. Algo para no olvidar, la extraordinaria voz de la tía. Las canciones que cantaban eran pura melodía.
Pero de todas mis tías maternas, la que mas he querido, ha sido es y será mi tía Rosi, la hermanita menor de todas. Era casi una niña cuando empecé a hablar con ella. Nos pasábamos horas enteras conversando sobre cualquier tema. Sus dibujos preciosos, sus acuarelas, adornaban cuadernos y folderes. Cuando tenía que hacer un dibujo de tarea, tía Rosi era la voz, no había nadie que dibuje mejor que ella. Algo mas que recordar, por cierto hay mucho. Como aquella vez que postulé a la Cayetano Heredia. Era yo un nerd sabiondo, taimado y un chuncho. No quise ir a ver los resultados, fue ella. Y regresó feliz y contenta con la noticia, que había ingresado en el primer puesto. Hay que agregar a esto, que fue la única vez que a una universidad peruana he postulado. Y ella fue feliz conmigo en ese momento. Como en muchos otros, pero a esto no va el cuento.
De mis tías paternas, se muy poco. Casi no hemos convivido, solo se que son familia. Muy de vez en cuando al estar de visita, nos tratan de la mejor manera que ellas puedan. Recordar algo, aquella vez que hicieron cachina, y que después de eso, jugamos a la guerra con uvas en la sala y la cocina. Unos tallarines verdes, mejor no les cuento, o la famosa sopa de leche al estilo iqueño. También nuestros viajes a la Huacachina, o a conocer y bañarse en la achirana del Inca.
Las otras mujeres de mi vida son mis hermanas. De ellas hay tanto que hablar que, para no hacerla larga, mencionaré solamente algunas de las cosas, que nos tocó vivir y que nunca se olvidan.
Mi hermanita mayor, la Mafaldiña. Como olvidar nuestro encuentro en Rusia. Éramos aun niños, y ya nos creíamos adultos. Vivimos infinitas peripecias juntos. Mi primer cumpleaños en Rusia, aún lo recuerdo. Estábamos los dos solos, me regalaste un pequeño auto de juguete y un billete de lotería. Como olvidar ese momento. No puedo no mencionar nuestro primer año nuevo juntos, tampoco aquella vez en que nos quedamos sin comida, y de la nada hiciste un suculento almuerzo. Muchas veces hemos llorado juntos, compartido alegrías y muchas penas y tristezas. Nos derrumbamos y levantamos muchas veces, pero aún así seguimos caminando en esta vida con la frente en alto. Se pueden olvidar nuestras tardes de verano en la playa (orilla del río), o bebiendo en un parque? Las salidas al cine, o aquella vez en Suecia, cuando nos alojamos en la casa de unos amigos tuyos? Tampoco podremos olvidar nuestros viajes juntos, y todas las veces que tuvimos que darnos aliento. No hay nadie mas fuerte ni mas osada, que mi hermanita Malli, la Mafaldiña.
A Tania Soledad, la conocí por referencias. Ella murió en el terremoto del 70. Solo se que la quería tanto el tío Joel, que murieron juntos, abrazados, bajo la tierra y los escombros. Los enterraron juntos, y así seguirán por siempre. Un enorme enigma en nuestras vidas.
Mi hermanita Thania es la que me sigue, y con ella la cosa no es tan simple. Era tan flaca y delgaducha, que le decíamos "flaca" de cariño. Papá le decía Topoya, Yiya y mil otras cosas. Eso sí, era la mas consentida del viejo en esos tiempos. Son de antología sus salidas con los viejos, a las fiestas de adultos, vistiendo su poncho rojo. No había forma de parar su llanto, cuando decidía seguir a los viejos a una fiesta cualquiera. Ya estando en Rusia descubrió su pasión por los dulces, y podía comerse una torta a solas. Ya no está flaca, pero sigue siendo la hermanita alegre, que disfruta de bailar, de alegrarnos y divertirse. Tuvo la osadía y valentía de irse con los "élites" a la selva. A caminar entre la jungla y los matorrales, para llevar salud a las comunidades.
Carola es toda una historia. De pequeña era gordita y habladora. Le decíamos la Ronrona, era crespa, siempre estaba masticando algo. No sabía nada de matemáticas. Fue mi primera (y única) alumna, y no aprendió nada. Y la sorpresa fue cuando se convirtió en ingeniera, y hoy trabaja en la banca. Ya no es gordita, está flaca, y para variar, totalmente lacia. Es la que nos da un poco de cordura, cuando nos invade el entusiasmo y nos acarrea la locura. Nunca olvidaré aquellos tiempos en que compartíamos un cuarto en la azotea de Mitchel Fort con nuestro hermano. Ellos eran aún universitarios, y yo me estaba preparando para ir al ejército. Tampoco se puede olvidar cuando iba a Huaraz y ella estaba sola. Las gaseosas, el pan y la jamonada, y los vídeos. Tiempos aquellos.
Y la última de mis hermanas, Camucha la más pequeña. Se enfermó de bebé, y tuvo secuelas. Nunca perdió su inocencia y siempre andaba alegre. Se hizo la mamá adoptiva de los tres Pacos, sobre todo de Leito, quien fue mas que su sobrino, su hijito engreído. Lo cuidaba con celo y mucho cariño. Y nunca perdió su alma de niña. Cuando tuvo su accidente, hizo que nos uniéramos, nuevamente como uno solo, y pudimos recuperarla. Mas quiso Dios que ya era tiempo, que se convierta en un ángel y se la llevó al cielo.
De mis primas, tuve mucha cercanía con dos de ellas, Yuly y Chío, ya que compartimos juntos muchas vivencias. Y también incontables ocurrencias. Como aquella vez que visité por primera vez a Yuly en Volgogrado, y fuimos a visitar a unos amigos rusos de ella. El ruso nos invitó vodka, y se zampó un vaso, yo de copión me tomé el vaso de un solo trago. Casi muero ahogado, aún así tomé el segundo vaso. Después Yuly me llevó a rastras a la residencia, iba dormido y delirando. Y con Chio, nos quedamos varados en un viaje, compartimos momentos únicos e inolvidables. Con el resto de primas he compartido poco, pero debo mencionar que siempre nos tenemos cariño. Lili, Janeth, Yessy, Charo, Nadia y Cati, Fabiola y Sandra. Hemos compartido juegos de niños, travesura de pequeños. y de una u otra forma, han influenciado en mi vida y en mi camino. Mis primas paternas, las conocí poco, ya que ellas siempre han vivido en Ica con sus padres.
Dedo mencionar a la madre de mis dos primeros hijos, Vilma, con quien he vivido, muchas alegrías y sinsabores. Si bien es cierto terminamos con muchas diferencias y disgustos, debo mencionar que admiro su valentía, por guardar el reposo absoluto, cuando iba a nacer mi primera hija: Katty. Supongo que hubiera sido mas sencillo, acceder al legrado que le habían ofrecido. Se mantuvo firme, y juntos logramos, traer a una preciosa y hermosa niña sana al mundo.
Y como no mencionar al amor de mi vida : Katia. Me aceptaste con toda mi carga, sin poner reparos, me ofreciste tu vida, tus sueños y tus proyectos, y tomando mi mano te mantuviste siempre fiel a mi lado. Por eso soy muy feliz de tenerte conmigo, y la vida nos está regalando, toda una aventura de dicha y retos, de tropiezos y alegrías. Seguiré feliz caminando a tu lado, y con el producto de nuestro amor, la bella Anahí, de nuestras manos. Eres la fuerza que me empuja a seguir mi camino, la voz que me mantiene despierto, y me recuerda mis sueños. Eres con quien quiero hacerme viejo, charlar eternamente, y recitarte mis versos. Una sola palabra: te amo.
Mis hijas, son toda una maravilla. Katty, la mayor, es inteligente y bella. Es de una fortaleza enorme, que a veces no parece de este planeta. Pasamos juntos tantas cosas, hay tanto que hemos vivido y sufrido, mi pequeña bella, que un libro no será nunca suficiente para escribirlos todos. Viajamos juntos de Pomabamba a Huaraz, solos, hablábamos y hablamos de todo, y sobre todo, nos queremos de manera incondicional y para siempre. Tu camino recién empieza, pero quiero seguir siendo en él, tu mejor compañero.
Y de la pequeña Anahí, que es pura ternura. No hay momentos mas tiernos que aquellos, en los que hablamos de las estrellas y del universo. De nuestros descubrimientos juntos, y de nuestras locuras, como son los vídeos de Motita y Motelo. De nuestros interminables cuentos, y de nuestros paseos por el malecón. Nunca olvidaré la madrugada que salimos ha hacer deportes juntos. Eramos los únicos padre e hija pequeña en esas horas, y todas las abuelas nos saludaban admiradas. Y también lo emocionada que estabas, cuando conociste por fin a tu hermana, y a tu adorado hermano, el gran, único e inigualable Max, mi hijo, y tu hermano. Seguiremos descubriendo un mundo juntos, tenemos la vida por delante.
De las otras mujeres de mi vida, no puedo dejar de mencionar a mi granítica e interminable Señorita Hortensia, quien con una regla en la mano, y su rosario en el cuello, con una sola mirada y una orden suya, me enseñó a leer y escribir en un par de meses. Fue mi maestra de toda la primaria, y era tan recta y seria, que nunca jamás la oí levantar la voz para poner orden en el aula. Siempre cantábamos el Himno Nacional con la mano en el pecho, y rezábamos el Padre Nuestro de rodillas, antes de iniciar las clases. Creo que incluso ella se dio cuenta, que yo estaba enamorado en aquellos tiempos de Miriam, pues hasta en alguna ocasión me hizo la taba, y me dejó a solas con ella. Pero yo era tan monse, que salí corriendo, patitas para que te quiero, del aula. Miriam y Laura fueron los amores de mis épocas de estudiante. A Miriam nunca le dije nada, y ni siquiera me acerqué a ella, con Laura tuvimos una historia pequeña y tierna, pero por alguna razón, me olvidé de ella. En Rusia hubieron algunas mujeres, que de una u otra forma influyeron en mi vida. En algún lugar y momento, escribiré sobre ellas y todo lo que en mi vida e historia significaron. Lo haré cuando esté ya muy viejo.
He tenido muchas y grandes amigas, hasta el día de hoy ellas me rodean. Pero la más grande de todas es, ha sido y será siempre, la única e inigualable Virgen María. A ella siempre dirijo mis plegarias. Se que en algún lugar ella me escucha, he intercede ante Dios con mis plegarias. Muchas veces trato de imaginarme como habrá sido su vida, sus miedos, sus esperanzas. Estoy convencido que tuvo muchas dudas, temores y sueños. Y no me imagino siquiera, todo el dolor que tuvo que soportar al entregar a su hijo. Cuando las fuerzas me abandonan, cuando desfallezco y me siento pequeño, le pido con todas mis fuerzas que venga en mi ayuda, y que me de las fuerzas para seguir adelante, y que solamente se apiade de los míos, que no los abandone nunca. Se que como pecador no merezco siquiera dirigirme ante ella, pero también estoy seguro que en su corazón de madre, ella nos quiere y nos ama como lo que somos, sus hijos.
Feliz Día a todas las mujeres, por lo que han significado y por lo que aún significan en esta mi ordinaria y pequeña vida....