Empecemos esta pequeña crónica recordando que no soy bueno escribiendo mis anécdotas, y tampoco puedo transmitir a cabalidad las emociones y sensaciones que suelen embargarme cuando sucede una u otra cosa.
Pero, vale el esfuerzo. Así que, ahí les vá, mis pequeñas peripecias en un pequeño viaje a las tierras del Tío Sam.
No es la primera vez que visito esta gran y poderosa nación. A decir verdad, ya ni recuerdo las veces que he venido para acá, pero lo que si es completamente seguro es que esta es la segunda vez que aterrizo en el enorme aeropuerto de Miami. O la tercera? Queda la duda, lo que impoprta es que me quedaré por estos lares por algunos días.
Todo empezó a complicarse desde el momento que el Laboratorio que me ofreció este viaje, solamente había considerado los pasajes y la inscripción al Congreso Anual del Bascom Palmer (Que es una de las instituciones oftalmológicas más prestigiosas de América). Razones, muchas, la más importante, crisis financiera. Creo que debí de haberme negado, pero casi por inercia acepté. Ya faltando apenas dos meses para el congreso, recién hice la reserva del hotel y el pago via internet. El problema es que el pago no se efectuó al 100%. Ya veremos ese punto.
Cuando tocó el día del viaje, conseguí el efectivo e hice un depósito en dolares a mi cuenta, para cualquier emergencia. El mismo día del viaje, decidí utilizar el Bus que lleva de Miraflores al aeropuerto. Una maravilla. 20 lucas por persona y estás en 40 minutos en la puerta de embarque. Hasta ahí todo de maravillas.
Las cosas empezaron a malearse cuando el avión no estuvo en su hora para el embarque. Apenas faltaban 20 minutos para el despegue, y recién se dio inicio al abordaje de pasajeros.
Un detalle adicional: no pude hacer el check-in por internet. Cuando lo intentaba hacer me salía un mensaje: acérquese al counter del aeropuerto. Parece que, como era un ticket corporativo, el check-in lo hicieron desde la empresa que lo compró.
Así que, cuando me acerco a mi asiento, oh sorpresa, me toca el asiente de en medio!. Iba a pasar seis horas sentado entre otras dos personas. Y el de mi lado estaba tan o mas gordito que yo. Tomé aire, y empecé a rezar, pidiéndole a Diosito, que no nos tocara otro peso pesado. Hasta que... vino la azafata a preguntar por un tal Francis?, no recuerdo el nombre. Y me preguntó si el viajaba conmigo, pues era el único que no llegaba y ya debían de cerrar las puertas... Obviamente le dije que no, que no lo conocía para nada. (Y para mi solito repetía: "cierren las puertas ya!", que malo que soy).
Nunca llegó Francis, o Frnsua, o lo que sea. El avión despegó con media hora de atraso, y yo me pasé al asiento del pasillo, feliz y contento, aunque en el fondo algo triste (mentira!) por el pata que perdió su vuelo (para qué se demora, pue!)
Me tomé una copa de vino, almorcé mi arroz con pollo, comí un caramelo y... me empezó a latir mi muela que está en endodoncia. (Espero que no se me hinche la cara, ya me compré 100 tabletas de aspirina de 325 mg, acá las venden así).
Se suponía que el viaje iba a durar 6 horas, partimos 1.30, osea debíamos de llegar 7.30, pero, a las seis en punto de la tarde el piloto anuncia: "abrochen sus cinturones, estamos iniciando el descenso a la ciudad de Miami"
WTF?!... Fue la expresión de todo el mundo. Se suponía que ibamos a llegar en hora y media mas tarde, y ya estaba descendiendo?!. En fin, todos nos alegramos. El piloto le habrá puesto turbo al avión, o quizá rompió la barrera del sonido y no nos dimos cuenta, pero la cosa es que estabamos a punto de...
Prrmmppp!!!!
El sacudón y el golpe mi hizo rebotar en el asiento (que bueno que estaba con el cinturon puesto, sino hubiese chocado con el techo). Los niños lloraron (había un montón de petisos), y cuando al fin, el avión se detuvo un gran UFFF se escuchó en los pasillos, y todos, casi por inercia, aplaudimos (no agradecidos al piloto, sino a Diosito porque no nos pasó nada).
Apenas se detuvo el avión, la gente se soltó los cinturones de seguridad, y se dispuso a retirar su maletas, cuando en eso:
"Se pide a los pasajeros mantenerse en sus asientos, el avión aún no está en el lugar de desembarque... Aquellos que incumplan, serán procesados por el Código de Aviación Internacional, y serán detenidos..."
Todos sentaditos, así los niños lloren y las madres protesten.
Media hora después, recién nos acercamos a la manga que nos habían asignado. Y pudimos abandonar el avioncito de marras este.
Luego fuimos a migraciones. Y las colas se hicieron eternas. Por alguna razón, a mi con el grupo de pasajeros que iba a mi lado, nos pusieron en una colas, donde los guardias que revisan los documentos, se demoraban una eternidad preguntando de todo. Tantro que, una hora después, recién me tocó la entrevista:
- De donde vieneu?
- De Lima Perú
- De Lima? Pero, ese avion aterrizar a las 6.30... Ya son las ocho... Que pasar?
- Hmm... Esperando en la cola...
- Hmm... Cierto... Bienvenidou a los Yunaitesteits of Amerrica...
Y así, me iba de lo más feliz a recoger mi maleta, cuando...
- No entry! Stop!
Nos amontonaron a todos en la puerta donde estan las fajas de los equipajes. Sin explicaciones. Nadie puede entrar....
15 minutos despues...
- Pasen todos! Rápido! No se detengan!
- Pero... Y las maletas?
- No se detengan! Corran!!
Y así, sin saber como ni por qué, estábamos en la calle, sin maletas. Y ya eran casi las 8.30 de la noche. Nos amontonaron en el estacionamiento. Sacaron a todos, incluyendo trabajadores, pilotos, empleados, etc, etc. Llegaron los bomberos, las patrullas acordonaron todo el aeropuerto. Llegaron uniformados con fusiles, otros traían perros. Por un momento pensé que era una peli de los Indestructibles. Tampoco dejaron que se estacionen los buses, ni los autos. Sin explicaciones. Hasta llegaron camarógrafos y reporteros. Nunca nos dijeron nada.
Pasadas las diez de la noche dejaron re ingresar a los pilotos, aeromozas y trabajadores del aeropuerto. Casi media hora después, nos dejaron entrar. Y nos dijeron que nuestras maletas, serán revisadas una a una, y nos serán entregadas conforme vayan saliendo. Tiempo? Minimo una hora.
Y cumplieron. Recién salí del aeropuerto con mi maleta pasadas las 11.30 de la noche, en la búsqueda de un taxi. (E Miami todos hablan español, eso creía). Me tocó un taxista de haiti, que habla inglés, francés y creole, y "una poquito" de español. Asi que con mi "una poquito" de "inglish" y su "una poquito" de español, pudimos comunicarnos. Eso si, el pago en efectivo, 40 dolares de taxi... Que dolor!
Al fin en el hotel. Llego, y me encuentro con un argentino en la recepción. Y me da la "big noticia": el pago por internet es de solo una parte del hospedaje, acá tienes que cancelar el resto en efectivo... además hay que dejar 100 dolares de garantía por el cuarto...
Se imaginarán mi cara... Pero ya estaba hecho. Pagué, cogí mi maleta, y lo primero que noto es que el "hotel" es mas viejo que matusalen, no tiene tina, no tiene plancha, no tiene aire acondicionado, no tiene casi nada... solamente una cama, un baño pequeñito, una ducha, una mesa y una tele...
Ah, y tampoco hay wi-fi. Así que si leen esto, es porque saqué un plan con megas desde allá. Creo que va a ser lo más barato de todo este viaje.
Obviamente traje toda mi ropa sin planchar (siempre dan plancha hasta en los moteles, en EEUU). Lo bueno es que mi terno es de lanilla (truco del viejo, no necesita plancharse, lo dejas colgado y se alisa todo) y traje una camisa nueva, así que para mañana tengo que ponerme.
Además, el hotel da desayuno, y se encuentra a menos de dos cuadras del congreso, en pleno centro de Miami...
Veremos que otras sorpresas nos trae mañana, o ya hoy, pues se me hizo tarde escribiendo....
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