domingo, 26 de mayo de 2024

Oso Yogui

Quienes me conocen, saben sobre qué ira el tema. 

Pues, como habrán adivinado, irá sobre mascotas, aunque el oso Yogui y Don Kaycer Kaycedo Kay no entraban en este rubro, ya entenderán el porqué.

En mi infancia, vivíamos en Huaraz, y desde que tengo uso de razón, siempre tuvimos perros. Supongo yo que era por el tema de seguridad, o quizá por la compañía, o la costumbre, o todo a la vez, eso no viene al caso. El asunto es que siempre habían perros en la casa de los abuelos, de los tíos, y en la nuestra. La mayoría de ellos serían hoy catalogados como "mestizos" aunque en nuestras épocas solamente les decíamos "chuscos". Eso no viene al caso, aunque uno de mis tíos, hermano de mi mamá, tenia perros de la raza "pastor alemán" y eran, según lo que decían, puros de linaje y de sangre y todos los etc imaginarios.

Producto del cruce de algún perro "casto y puro" pastor alemán y algún chusqui chusqui de la zona, nació Layka, una perrita que criaron mis abuelos, y que era probablemente tan o mas vieja que ellos. Me parece que es una de las primeras que vi sobre este planeta. Acaso seria la famosa que fue al espacio? o su re encarnación? Quien sabe, los abuelos se llevaron el secreto.

A esto no va el caso, de Layka nacieron muchos, muchos, muchísimos perritos. Tenia camada tras camada, y los cachorros eran distribuidos entre vecinos, familiares, amigos, etc. Hasta que, en una de sus tantas camadas, tuvo dos cachorros excepcionales. Nos los quedamos, mis hermanos y yo. Mis abuelos no pusieron reparos, así que decidimos criar a los dos ejemplares. Uno de ellos murió. no recuerdo que nombre le habíamos puesto, eso no importa ya, el que sobrevivió era el pequeño "Oso". El nombre tan peculiar se debe a que este enano parecía un osito de peluche, con el pelaje marrón y frondoso, que le cubría hasta los ojos, de ahí el nombre. Todos peleábamos su tenencia, cada quien quería ser el amo de "Oso", pero, por obvias razones, el cachorro adoptó a mi padre, quien, además le completó el nombre : "Oso Yogui".

De ahí, en adelante, el nombre solamente quedó en Yogui. 

Yogui creció, mas que su madre, más grande aún que los pastores alemanes de raza pura del vecindario. Alguna vez dijeron que era "pastor italiano". Será porque era gringo? Aunque sus ojos eran marrones y no azules o verdes. Llegó a tener tal tamaño, que lo utilizábamos como pony para el menor de mis hermanos, también alguna vez lo hemos intentado utilizar como "bestia de carga" pero él, nica, no se dejaba.

Con el paso del tiempo, Yogui se convirtió en el guardián absoluto y compañero de mi viejo. Bastaba que mi mamá le dijera que busque a mi padre, para que Yogui salga volando y traiga a mi viejo de donde estuviera. Lo seguíamos, por si acaso, pero siempre daba con el paradero de mi vejo, sobre todo cuando estaba celebrando con los amigos del trabajo.

Yogui era el dueño del barrio. Como he relatado anteriormente, frente a la casa había un terreno libre de casi media cuadra, pero Yogui no dejaba que pasara nadie. Era tan territorial e intimidante que la gente prefería dar  una vuelta a toda la cuadra antes de enfrentar al colosal guardián. Varias veces vi a Yogui enfrentar a manadas de perros, e imponer su bravura y tamaño. Y también vi como la ciudad se iba poblando de "Yoguis" de todos los tamaños. con su característico pelaje esponjoso marrón claro.

Y Yogui tuvo muchas historias, sobre todo con mi viejo, como cuando se quedaron solos en casa y la pasaron de lo lindo.

Yogui envejeció y enfermó. Pensamos que lo envenenaron, y no pudimos curarlo. Tampoco en esa época existían veterinarios en la ciudad, así que, el colosal can simplemente se recostó frente a la puerta de la casa, y, en silencio, partió, muy a pesar de todos los esfuerzos y cuidados que le prodigamos. Lo enterramos en el mismo pampón que el solía cuidar, ese espacio donde habíamos tenido tantas y tan buenas aventuras, y donde lo aprendimos a querer.

Tengo que mencionar que, junto a Yogui habían otros perros en las casas, tanto de los abuelos como de los tíos, entre ellos dos que me marcaron: Duque y Káiser, nos detestábamos mutuamente, yo y ellos. No recuerdo la razón o el motivo, el asunto es que nunca llegué a congeniar con ellos, ni mucho menos quererlos, directamente los odiaba, y eran mascotas de mis primos.

También tuvimos gatos, muchos gatos, aunque solamente uno memorable. En cierta fecha, mis abuelos (o mi padre) trajeron unos gatitos negros., delos tantos que traían. Momento, hagamos un pequeño stop. Mi abuelo cazaba gatos, los ahorcaba, los despellejaba y utilizaba el pellejo encurtido para sus trabajos de talabartería. Según me contó uno de mis tíos, lo sobrante al pellejo (es decir, la carnecita del gato) lo entregaba a un conocido suyo que lo utilizaba ustedes ya se imaginan en que. Fuchila! Luego de este importante dato, volvamos a los gatos. Una vez que comieron y durmieron, a mi hermano se le ocurrió la genial idea de atarlos por el cuello con una pita "para que caminen juntos y no se pierdan". En la parte posterior de la casa habían algunos árboles, y, ya se imaginarán, los pobres mininos se estrangularon. Uno de ellos sobrevivió, pero no estoy seguro porqué razon perdió un ojo. El asunto es que no nos tenía cariño (con justa razón!), y venía por las noche a asomarse por las ventanas, de terror.

Entre otros animales, hemos tenido cuyes, para alimentarnos, por cierto, el cuy cancado es espectacular, en nada se parece al cuy frito o a cualquier otra presentación. Lo que recuerdo de la "matanza" de cuyes que hacía mi abuela, es que aplastaba la cabeza del animalito con sus manos en el piso, y luego los colocaba con los dientes colgando en el borde de la sartén para que se desangren y no tengan "mal sabor"

También hemos tenido gallinas, patos, cerdos. Entre las gallinas, recordar que comprábamos a los pollitos pequeños, para alimentarlos, hacerlos crecer, las gallinas ponían huevos, los gallos a la olla desde tiernos. Cierta vez, me parece que fui yo, pisamos la cabeza de un pobre pollito, se le salió un ojo, y la cabeza quedó deforme, pero... sobrevivió, y fue el único de la camada en hacerlo.Los demás murieron. Era alucinante ver al pollo (que resultó ser gallo) con la cabeza aplastada y un solo ojo. Igual, fue a la olla. Solamente en una ocasión una gallina pudo ovar y criar pollitos. Aunque me parece que ninguno sobrevivió

Patos, también hubieron patos, muchos patos. Aunque mas eran los pequineses, no se por que la razón. Nosotros les decíamos "Pekines", o serán otra especie? No importa. Dos anécdotas. La primera, nos compraron patitos, y nosotros, felices, fabricamos un pequeño lago para que allí "vivan los patos". Pobres animalitos, no los dejábamos salir para nada, pues creíamos que su hábitat natural era el agua y no la tierra. Resultado: murieron todos. Y creo que después lloramos de pena. La segunda sucedió en casa de mi tía: era una fiesta, creo que un cumpleaños, y se dispusieron a matar patos. Estaban degollando a varios, hasta que uno de ellos, sin cabeza, salió corriendo. Era muy raro, por no decir otra cosa, perseguir un pato sin cabeza y que iba regando sangre por todos lados. 

Los cerdos y los pavos son otra historia. Criábamos cerdos en corralones, se alimentaban de restos de comida y algo llamado "afrecho" Nada del otro mundo hasta que había que sacrificarlos. Era un espectáculo de dimensiones épicas. Primero ataban al animal, lo amordazaban, lo tumbaban, y mi abuelo le incrustaba una especie de espada que él tenia, desde el cuello hasta el corazón. Para esto, el animal chillaba tanto y tanto, que toda la ciudad se enteraba que estábamos sacrificando un cerdo. No era para nada agradable, incluso daba miedo. Pero el cuchi canca , hmm, que rico! Ya se me hizo agua la boica. Un lechon al horno, con su ajicito, con el pancito y la sarsa, yumi. 

Corte comercial, y ya regreso. Debo comer algo. Antes de irme, los pavos solamente se compraban pequeños, se alimentaban, se engordaba, les daban vino y luego zas, cuello afuera y al horno. Eso si,los machos siempre nos perseguían y nos pateaban de lo lindo.

En algún tiempo a mi viejo le regalaron dos conejos: Tatoo y Chelita (el macho era gris enorme, y la hembra era negrita pequeña) O los compró? No importa, el asunto es que empezamos una epoca de crianza de conejos. De donde salieron los conejos blancos? Creo que en algun momento llegaron, pero el asunto es que, cuando el asunto de los conejos estaba en boga en la casa la mayoria eran blancos. Llegamos a tener tantos, que ya nadie quería comer conejo. Se reproducían en forma vertiginosa, pero tambien enfermaban y morían. Mi viejo se esmeraba costruyendo las jaulas de mallas, madera, clavos, pero igual escapaban. Tambien eran victimas de gatos, perros. tuvimos muchos conejos, lástima que, cuando enfermó el viuejo, la mayoría murieron. Y el conejo no es un potaje muy popular en nuestra tierra.

También hemos tenido ovejas y carneros. En cierta ocasión me encomendaron cuidar a los carneros, y yo, demasiado inteligente dije: mejor los ato a una estaca y listo. Así lo hice, até a los carneros del cuello a una estaca y me fui, a jugar ajedrez conmigo mismo, a leer libros o a volar en sueños, como saben era y es mi mayor vicio. Para esto estábamos en casa solamente mi abuela y yo. "Pepe, lleva un poco de alfalfa a los carneros" me dijo. Fui a regañadientes, y.... redoble de tambores, los carneros agonizaban ahorcados, Traté de desenredarlos, sin éxito. Llegó mi abuela, me miró, se fue, trajo un cuchillo y... redoble de tambores, los desolló en el acto: "agarra acá, jala ahí, lleva esto, lleva aquello" Para cuando llegó mi mamá a la casa, teníamos varios carneros desollados, pelados, trozados y me parece que ya había carne hirviendo para la sopa... No me castigaron, ya saben, los doctores habían dicho que no pueden llamarme la atención, no vaya a ser que etc, etc.

Y ya para cerrar esta parte, debo mencionar que mis abuelos tuvieron quizá palomas si mal no recuerdo, y eventualmente algunos pajarillos en jaulas. Pero en este aspecto mi memoria me falla y no puedo recordar mas detalles. Solamente recuerdo que, en algún punto de mi vida, cuando aún era pequeño y había salido de una de las tantas enfermedades que siempre me ha gustado tener,  mi abuelo me cazó un pajarillo, lo peló, lo cocinó a la brasa, solo sazonado con sal,  y me lo dio a comer, que no fue mas de un bocado, es cierto, pero alimentó mi alma y mi ya desmedido amor y admiración para mi gran abuelo

Fin por hoy, queda pendiente las "mascotas" que tuve en Rusia, y las que he tenido de vuelta ya adulto, donde el gran Kaycer Kaycedo Kay tiene un rol preponderante e irrepetible,  será para mañana

Chao

lunes, 1 de junio de 2020

Un día a la vez

Enfrentando un virus

El inicio de la cuarentena nos tomó casi por sorpresa. 

Hasta ese momento habíamos visto como un virus poco conocido era tomado con miedo en China y todo Asia, y luego, con asombro, vimos derrumbarse a Italia, luego a España y luego todo Europa bajo el flagelo de este enemigo invisible.
El consenso general era que estos países habían subestimado al temible virus, y que sus acciones habían sido tardías, y que la única manera de detenerlo era con una cuarentena estricta y prolongada.

Era un domingo, estábamos en casa, y mi esposa, directora de un hospital pequeño y que había trabajado anteriormente como asesora del ministro de salud, se enteró por sus contactos que el presidente impondría la cuarentena por 15 días.
Ese día fuimos al mercado y al supermercado y nos abastecimos con lo habitual y un poco mas, pensando que esto no pasaría de 15 días o a lo mucho un mes.

Qué equivocados que estábamos!

Llevamos ya dos meses y medio y la pandemia en mi querido Perú está cada vez peor, con cifras que muestran un aumento progresivo y paulatino de los contagiados y la dolorosa cifra de muertos.

Ya desde el primer día de la cuarentena impuesta se veía que estábamos marcados para el desastre, pues mi hermoso y querido país, es de todo, menos disciplinado.

La “viveza” peruana es festejada desde la cuna. Si un niño es “travieso” entonces está sano (entiéndase por travieso a indisciplinado e irrespetuoso). Si eres “monse” entonces no encajas en la manada (monse es sinónimo de obedecer las reglas y leyes). Tienes que pasar una luz roja, colarte en la fila, engañar y estafar a cuanto incauto caiga. Esa es nuestra filosofía.

Además, Perú, país de todas las sangres, de todos los colores, de los blancos, criollos, cholos, indios, aborígenes, negros, chinos, rubios, cobrizos, crespos, lacios, pelirrojos, etc, no existe una “cultura peruana”, mucho menos una “raza peruana”. Nuestras etnias y culturas hacen de nuestro país rico en emociones y tradiciones.

Incluso en Lima, la gran metrópoli, la capital, basta con cambiar de barrio o de distrito para ver un contraste brutal no solo en costumbres, sino en el aspecto físico de las personas y su idiosincrasia.
Además, la gran variedad de climas, hace que nuestra agricultura sea privilegiada con un biodiversidad envidiable, por lo que nuestra gastronomía es excesivamente variada, tanto que ni siquiera podemos los peruanos ponernos de acuerdo sobre nuestro plato de bandera. 
Costa, Sierra y Selva, Norte, Centro y Sur, Oriente y Occidente, por donde vayas encontrarás tanta diversidad de costumbres y tradiciones, comidas, bailes, fiestas, músicas y canciones, que solamente están unidos por una cosa en común: su bandera.

Sobre esa pluriculturalidad y multietnicidad se tomó una decisión aplicable a grupos homogéneos y disciplinados, y por ende, el camino al fracaso estaba escrito.

Además, hay algo que nos caracteriza ya no como nación, sino como sistema de gobierno: la mentira y el engaño.

Todos nuestros gobernantes de turno, sin excepción, adoran mentirse y mentirnos sobre sus “logros y avances”. Para muestra un botón. Trabajo en un hospital construido por una municipalidad distrital. El cretino de turno (léase presidente, un ególatra suicida), no tuvo ninguna vergüenza en inaugurarlo “dos veces más”. Así como lo leen, y yo estuve ahí. Develó sus placas, y para la estadística había inaugurado dos hospitales. Y eso que nosotros ya llevábamos funcionando regularmente varios años. Solamente cambio de pintura y nueva placa, y la foto de rigor. Aplausos protocolares.

Desde los tiempos en que trabajaba en un Centro de salud en la selva, hasta un pequeño Hospital de la sierra, nos obligaban a “mejorar” nuestros datos estadísticos, pues era necesario para “justificar” las grandes “inversiones” que se hacían en las zonas rurales. Era curioso contrastar sus “estadísticas”. Tenían más de 100% de cobertura en planificación familiar, una baja tasa de nacimientos, bajos niveles de muerte infantil, y “Oh maravilla”, casi 150% de cobertura de vacunación! Cuando pregunté a los expertos por esas coberturas brutales de vacunación y todos los programas infantiles que no cuadraban con la baja natalidad e incluso con los censos me respondían: “es que la gente migra”. Ah, ok, pero entonces, Por qué a nivel nacional tenemos los mismo?!. No me supieron responder. He de suponer que vacunábamos a niños de los países vecinos.

Y, obviamente, para las estadísticas, mi centro de salud tenía 10 camas de hospitalización (la realidad, solo teniamos una camilla), mi Hospital tenía 3 camas de Cuidados Intensivos (ni siquiera teníamos oxígeno, menos máquinas para soporte vital, solo un ambú para tratar de reanimar a algún desdichado).

Y así, casi con los pantalones abajo, creyendo nosotros que teníamos 250 unidades de cuidados intensivos en todo el país (cifra irrisoria para 30 millones de peruanos, aunque realmente no habían mas de 75 y todas ocupadas), que teníamos una gran oferta de camas hospitalarias ( la realidad es que nuestros hospitales inaugurados una y mil veces son lamentables ruinas colapsadas desde siempre, siendo nuestro buque insignia el Hospital Rebagliatti, construido en el año 1950, y hasta la fecha es lo más moderno que tenemos), que teníamos una gran fila de médicos capacitados dando cobertura a todo nivel (lamentablemente, salvo honorables excepciones, nuestros profesionales son en la actualidad formados bajo pésimas condiciones, habiendo “universidades” que ni siquiera tienen espacios hospitalarios para el entrenamiento profesional, y son tan mal pagados que sin excepción el personal de salud debe de trabajar no menos de 12 horas diarias en varias instituciones para sobrevivir) y que estábamos abastecidos con materiales, equipos e insumos suficientes para darle batalla a esta pandemia (la realidad, no teníamos nada, y en la gran mayoría de los casos, los equipos eran chatarra inservible), es así como se dictan “medidas de contingencia” para hacerle frente a esta Pandemia.

Nos creíamos victoriosos, pero no fue necesario mucho tiempo para que el virus nos escupa en la cara y nos muestre nuestra verdadera y lamentable realidad. 
Vamos cayendo como moscas. Tuvimos que enfrentar los embates cubiertos por una vil mascarilla, nada más. Nos daba envidia ver como se preparaban los chinos, los italianos, los españoles y franceses para atender a un paciente. Y se quejaban de la incomodidad.

Nosotros al inicio tuvimos solo una mascarilla descartable, y voluntad.

Y caímos.

Hoy, 1 de junio, cada dia mueren dos médicos peruanos, ya no se cuantos enfermeros y técnicos de enfermería. Hoy los servicios cuentan en el mejor de los casos con la mitad del personal trabajando. El resto está enfermo, aislado, muchos aún luchan por sus propias vidas. 
Y eso no es todo, nuestro ministro de salud se negó a trasladar a médicos en estado grave para ser atendidos en la capital. Dijo: todos somos iguales. 

Quién le hace entender que somos sus soldados los que estamos cayendo? Quién atenderá a los pacientes? La moral está por los suelos, nadie quiere ya arriesgarse. Recién están entregando materiales de protección completos, pero la carga de pacientes ahora es brutal, los hospitales colapsados, se acaba el oxígeno, se han tenido que “fabricar” sobre la marcha hasta 1000 unidades de cuidados intensivos, pero no hay “soldados de bata blanca” para atender tamaña demanda.

Las farmacias no tienen medicamentos, y, para variar, algunas clínicas llegan a cobrar 30 mil dólares para “hospitalizar” un paciente contagiado.

Me contagié del virus atendiendo a un pequeño en emergencia. Trabajo en un hospital pediátrico, soy oftalmólogo. El pequeñín se había lastimado un ojo, y teníamos que curarlo. Su prueba al Covid dio “negativo” (luego nos enteramos que era un falso negativo). Nos contagiamos los dos médicos y una enfermera.

Primero cayó mi colega. Él es asmático, y nos dijo que tenida un pequeño “cuadro de su asma”. Dos días después empecé con los síntomas.

Empecé el viernes anterior al Día de la Madre en el Perú (segundo domingo de mayo).
Parecía un simple resfrío. Tenía mucho frío, y una carraspera muy fastidiosa. El sábado tenía que ir al trabajo, así que comuniqué que me sentía mal y que faltaría. En ese momento me dijeron que mi colega había dado positivo al virus.

Me aislé.

Felizmente tenemos una habitación con baño, mi esposa se mudó a la sala, mi hija y la muchacha que nos acompaña (que es casi como nuestra otra hija) ambas en su propia habitación. Al único que no pudimos prohibir la entrada al cuarto fue a Kay, nuestro cachorro, que ya no es tan cachorro, pero que desde el primer día hasta el momento que escribo estas líneas, no se ha separado de mi lado, solo para comer, beber y hacer sus necesidades.

Mi esposa también hizo cuarentena, felizmente no salió positiva en los exámenes, y los demás sin síntomas hasta el día de hoy. Gracias Dios mío.

El día 2 de mi enfermedad, sábado, me subió la temperatura, casi hasta los 38 grados, y empezó el malestar general, el dolor de garganta y los dolores musculares. Nada del otro mundo. Un resfrío es un resfrío, y he tenido la “suerte” de haber sentido en carne propia enfermedades como el Dengue (la fiebre quebrantahuesos), y he caminado tranquilamente con temperaturas de hasta 39 grados casi sin molestias. “A mi con estos resfriados!”

El Domingo amanecí algo mejor. Llamé a mi madre, para felicitarla por el Día de la Madre (no sospechó nada, y no tenía por qué avisarle), pero la temperatura no bajaba de 37, a pesar de estar medicado. Los dolores musculares y el malestar general persistían, pero no me tenían preocupado. Además, desde pequeño, más aún ahora que tengo 50 años, he sido muy tolerante al dolor. Me he llegado a sacar una uña sin anestesia, he caminado con un esguince de tobillo (parecía una pelota morada), y he llegado a tolerar una endodoncia sin anestesia (mi pobre hermana es mi dentista, su cara de sufrimiento era tal, que ya al final, a tanta insistencia suya, dejé que me ponga un poco, aunque debo confesar que le tengo pavor a las agujas, vaya médico!). Así que no hay dolor que me asuste. Al menos eso creía yo. Que equivocado que estaba.

El día 4 de la enfermedad amanecí de buen humor. Al parecer la medicación estaba haciendo efecto, aunque la temperatura siempre estaba en 37 y algo, pero me dejó de molestar la garganta, y yo creí que ya lo peor había pasado. Cuán engañado estaba!

El día 5 fui al hospital para hacerme la prueba. Pero ya desde temprano no me sentía muy bien. Los dolores musculares y de las articulaciones empeoraron, el malestar general se hizo mas intenso y empezó el malestar en la barriga. Supuse que era por exceso de panadol, así que rotamos a aspirina. Ese día estuve casi toda la mañana en el hospital para que me tomen los datos, me tomen la prueba, me indiquen descanso médico, y además, gracias a gestiones de mi esposa, me tomaron una tomografía de los pulmones, con el resultado “no tiene neumonía, pero hay algo raro ahí”

Al retorno a casa había sudado tanto que tuve que bañarme, y ya la temperatura oscilaba por los 38 grados. Empezó la diarrea y el dolor abdominal. Para esto, había estado tomando adicionalmente remedios caseros en base a cebollas, kion, ajos. Tuvimos que suspender todo esto. 

La sensación de sequedad empezó a ser terrible. Y el malestar general fue en aumento. Además, perdí el apetito. Solo comía unas cuantas cucharadas, casi por obligación. Y también empeoró la diarrea, no en grandes cantidades, pero si con gran frecuencia.

Los días siguientes fue de una “estabilidad” extraña, con el malestar, los dolores musculares, la sensación de sequedad en aumento, hasta que fue un jueves que me comunicaron que mi resultado era positivo. No se si por eso o por alguna otra causa es que la sensación de sequedad empeoró. Mi boca estaba como si me hubiese quemado, me dolía hasta el hecho de tomar agua. Ni que hablar de la nariz, estaba tan seca que en lugar de mocos tenía costras.

Nos dimos cuenta que había perdido el olfato cuando me puse desodorante (spray). Solamente sentía el “olor a alcohol” (y dice no tener alcohol, ja!), hasta que mi esposa llegó casi gritando por lo que estaba haciendo. Bueno, empecé a toser, creo que por la cantidad de perfume en el aire, y más tarde, noté que la comida no tenía sabor. Ya, además de no tener apetito, que no sientas olor ni el sabor de la comida es una tortura. Tenía la sensación de estar comiendo corcho, lo que me trajo a la memoria la época en la que estuve en la montaña cuando hubo el conflicto entre Perú y Ecuador. Nos abandonaron. Estuvimos sin comida por semanas, y literalmente tuvimos que comer una planta que tenía la consistencia del corcho, sin sabor y sin olor. Esa es otra historia que merece ser relatada, pero no es el momento.

Nuevamente empezó mi lenta mejoría, se detuvo la diarrea, la sensación de sequedad disminuyó, pero se mantenía la temperatura alrededor de los 38 grados y los dolores musculares y el malestar general.

Fue lunes, el día 11 de la enfermedad, cuando todo se derrumbó. De improviso subió la temperatura (estando medicado) a 39.5 grados, y me apareció un dolor punzante en el lado derecho del pecho. 

Logramos controlar la temperatura, pero el dolor en el pecho no disminuía, ya no podía recostarme, permanecía sentado, pues así el dolor cedía parcialmente. Tuve la “genial” idea de auscultarme (soy médico, no lo olviden, y tengo una basta experiencia en medicina general) y escuché una “sinfonía” en el lugar de ese dolor.

Tenía neumonía.

Me di cuenta que estaba respirando muy rápido, pues así el dolor era menos intenso. En ese momento decidimos hospitalizarme, y mi esposa llamó a los hospitales. No olviden que ella es Directora de un hospital y que con su trabajo previo como asesora ministerial tiene muy buenos contactos. Y, adivinen qué? No conseguimos cama.

Para esto el dolor era como si una cosa afilada te cortara desde adentro con cada inhalación. Y la tos era exigente, pero no había secreciones.

El rostro de angustia de mi esposa, y su fortaleza para decirme que todo va a estar bien, Dios en el cielo, y todos los colegas médicos que llamaron para darnos el tratamiento a partir de la sintomatología, todos hicieron que pueda sobrellevarlo.

“Un día a la vez” era lo que me repetía mi esposa.

Me pasé dos días obligándome a respirar. Solo pensaba en eso. “Respira Max!” No puedes flaquear en este momento. Cada bocanada de aire me producía un dolor que nunca antes había sentido, pero recordaba lo que decía un paciente “Duele doctor, eso significa que todavía está vivo”
Tenía que pelear cada segundo, cada minuto, cada hora.

Al día siguiente, los amigos de mi esposa, ya me habían habilitado una cama. Eso nos dio una sensación de seguridad, que decidimos seguir adelante con el tratamiento en casa. Además la fiebre ya había disminuido, y estaba respirando bien, a pesar de ese dolor y esa sensación de tener una “esponja” en el pecho que “cruje” a cada momento.

Recé mucho. Hacía mucho tiempo que no le pedía a Dios por mi vida. Siempre rezo, pero encargo a mis hijos y a mis seres queridos, y siempre le he pedido a Dios que los exima a ellos de enfermedades y sufrimiento, que, si es necesario, me envíe a mi todos los castigos, pues yo soy fuerte, y soy capaz de sobrellevar cualquier carga. Pero en esta ocasión, le pedí a Dios me de la fuerza y la fortaleza para sacarme adelante, pues la verdad, tenía mucha pena por mis pequeños. Qué sería de ellos? Quién les podría hacer entender lo que está pasando? (tengo dos hijos más de un anterior compromiso, ellos viven con su mamá, pero mantenemos un contacto permanente, aunque hasta ese momento no les había contado nada)

Solamente imaginar la cara de angustia de mis pequeños cuando me llevasen a un hospital hacía pedazos mi corazón, y me daba el valor suficiente para seguir obligándome a respirar, sentado, contando los minutos, contando las horas, y esperando a que los medicamentos y la mano divina le den las fuerzas necesarias a mi golpeado cuerpo para salir adelante.
Y lo logramos. Al tercer día ya pude dormir. Fue un placer inenarrable, inexplicable. El poder dormir es uno de los más grandes placeres de la vida. Pero quizá el más grande placer, es el poder respirar sin necesidad de obligarte a ello.

Ya estaba en el día 14 de la enfermedad, y se supone que ya debería estar de alta, pero no es así. Tuvo que pasar una semana más para poder caminar sin marearme, para que por fin la temperatura baje a valores normales y para poder dejar paulatinamente los medicamentos.

Pero eso no es todo, el día 19 me pareció un dolor inexplicable debajo del cuello. Permanente, que no empeoraba al respirar ni al comer. Sin fiebre, aunque la tos persistía. Era una neuralgia. Secuelas que iré presentando paulatinamente, como la sudoración profusa, que hasta ahora me acompaña, y el sentido del olfato alterado (aunque ya el placer del paladar ha vuelto, bendito sea Dios).

Para el día 21 ya estaba sonriendo nuevamente. Al fin pude comunicar a mis hijos que viven aparte luego a mi madre que había vencido al virus. Ese día me hicieron la prueba de control, aunque para hoy, cuatro días después, aún no está el resultado. No puedo volver al trabajo si no tengo un resultado negativo, pues de ser positivo, significa que aún tengo el virus y que puedo contagiar.

Soy un sobreviviente.

Sobreviví al terremoto en Huaraz a la edad de 9 meses, en la espalda de mi abuela.
A los tres años de edad caí a un pequeño río y pasé debajo de un molino de agua. Me revivieron en el hospital donde se alternaban para cuidarme mi padre y mi abuelo. Aún conservo las cicatrices de eso.
Como lo mencioné líneas arriba, participé en el conflicto Perú Ecuador de 1995, en calidad de médico militar. Nos abandonaron en la selva, nos bombardearon, comimos todo lo que encontramos, sobrevivimos en base a voluntad. Para variar, cuando al fin salíamos, fui mordido por un murciélago y tuve que recibir la vacuna antirrabica.

Y ahora he podido "saborear" en carne propia lo que significa este bicho miserable llamado Sars Cov II, que produce la enfermedad Covid19.

Y puedo decir por experiencia propia que la ansiedad es lo que te ahoga en esta enfermedad, y la soledad. No estuve solo, mi esposa siempre estuvo mientras daba la pelea, y mi mascota aún sigue a mi lado. Y los amigos me dieron su apoyo incondicional, y la familia entera, sin excepciones.
Y nuestra Fe nos hizo muy fuertes, tanto que pudimos vencer a esta enfermedad en casa. Pero no es fácil, no es nada fácil.

Yo le repetía a mi esposa: Tengo dos buenos abogados allá arriba. Ellos siempre me cuidaron, ellos me siguen cuidando y Dios debe estar al borde de la locura con sus pedidos y reclamos.

Y Dios me ha ayudado, no importa el dolor, no importa lo pasado, estoy vivo, y agradezco cada día la dicha de despertar después de haber plácidamente dormido.

Volveré al frente de batalla, pues esta guerra recién empieza. Tengo miedo, claro que si. Siempre lo tuve. Pero con la ayuda de Dios y de cada uno de nosotros saldremos adelante, y podremos vivir nuevamente en llibertad.

Un día a la vez, no lo olviden.
Dios los bendiga.

domingo, 26 de noviembre de 2017

Descubriendo América. Epílogo

No pude escribir más el resto de los días, debido a varias razones. La primera, no tenía ganas. Las 99 restantes ya no importan.
Extrañé mucho las comidas verdaderas. El "almuerzo" del hotel, en el Congreso, era un poco de hierbas hervidas, pescado al vapor, pollo a la plancha (No llegaba ni a 100 gramos) y mucha agua. Eso sí, 4 tenedores, 4 cuchillos, cuchara, cucharita, taza, etc, etc. No se para que michi eran todos esos cubiertos. Pero en fin, a buen hambre no hay pan negro, así que me engullía por lo menos 4 panes con mantequilla sin roche (Hace hambre pues, varón!).
Igual, hasta en dos ocasiones tuve que ir a "completar" mi almuerzo en la comida chatarra (necesitaba grasa!)
Todos los día se realizaron sorteos de materiales, regalos, e incluso inscripciones para el congreso del año que viene. Y obviamente no gane nada. Ni el premio consuelo...
Pero eso si, hicieron la fiesta de clausura, donde había buffet de carne a la parrilla, y pizza. Comí bastante pizza. Mentira! Comí tanta carne, que casi sentía nauseas, de no haber sido por el vino, quizá me hubiese indigestado.
Entonces, después de todo el congreso, y de haber aprendido muchas cosas interesante (temas técnicos que no vienen al caso, pero muy útiles para mi trabajo), terminé muy satisfecho con mi participación en el Congreso anual del Bascom Palmer.
Un detalle adicional, siempre compro algunos materiales para el trabajo en el consultorio. Y me puse a buscar un medicamento en especial, que lo usamos a diario. Acá en perú una ampolla cuesta 65 soles. En la Academia de Oftalmología normalmente venden una caja de 10 ampollas a 20 dólares. El ahorro es evidente.  En las reuniones de Bascom Palmer suele estar algo más caro, pero no tanto. Aún así siempre se acaban todos los productos en el segundo día de la reunión. Estaba yo buscando, y nadie ya tenía este producto, cuando uno de los vendedores me dice que si tiene, y que cuesta 30 dólares. Bueno, le dije que quería dos, y que iba a pagar con tarjeta (débito). No se podía, pues no tenían el sistema. Triste y compungido me estaba yendo, cuando uno de los vendedores me pregunta si buscaba algo en especial, le dije que ese medicamento. Para esto solamente tenía en efectivo 60 dólares en billetes de 20, el resto lo llevaba en la tarjeta (quién usa efectivo en estas épocas? Pero igual, siempre es necesario contar con algo para un taxi, por ejemplo)
Me dijo que si, y que costaba 25 dólares. Bueno, me convencí y le dije que me vendiera una caja de 10, pues no cargaba mucho efectivo. Le pagué con 2 billetes de 20, y el me alcanzó 2 cajas. Me preguntó si quería llevar 2 cajas a 40, le dije que sí, y todos felices.
El día del viaje me retiré temprano del hotel. Para variar, era feriado por ser el Día de Acción de gracias. Todo cerrado. No tenía sentido estar en la ciudad, así que decidí irme al aeropuerto aprovechando el bus gratuito que da el hotel.
En el aeropuerto el trámite fue normal, pero tuve que constatar que nuestro aeropuerto Jorge Chávez es mujy superior en servicios e infraestructura. El asunto es, que incluso siendo tan grande, ese aeropuerto tiene goteras!. No lo podía creer. Pregunté a los vendedores, y me dijeron que era frecuente, que goteara el agua en las lluvias, que no son poco frecuentes. Hmm. Solamente me quedó menear la cabeza en señal de  desaprobación.
A la hora del alnmuerzo (hacía hambre, y mi vuelo salía recién cerca a las 5 de la tarde) me fui a buscar un Mc Donald's. Siempre hay un Mc Donald's, y siempre te llebarás comiendo papas fritas, una Big Mac, y un vaso de Coca Cola. Con harto ketchup. Alguien alguna vez me dijo, que cuando hace hambre, en una ciudad grande, siempre habrá un Mc Donald's.

Termino de escribir esto luego de casi un año, no recuerdo por qué lo deje. Eso ya no tiene importancia en este momento, lo que importa es que pude dejar grabadas mis impresiones de aquel viaje, y ahora continuaré con los relatos sobre mi vida.

Hasta el siguiente episodio.

domingo, 19 de noviembre de 2017

Descubriendo América. Second day...

Y hoy me levanté temprano. Sudando! Hace calor en este lugar. Anoche pensé que iba a tener frío, e incluso lamenté el no haber traido algo que me abrigue (un pijama por ejemplo), pero en la mañana tuve que poner el "aire acondicionado" a full, para dejar de sudar.

Una ducha fría y ya estaba listo para bajar a desayunar.
Hmm... A que hora era el desayuno? Busqué la nota que me entregaron en el momento del check-in y me percato que el desayuno es a partir de las 8 de la mañana... Y una cosita mas:
El hotel tiene transporte gratuito al aeropuerto! OMG!
Bueno, luego de la renegada inicial (debe coordinarse con anticipación) esboce una sonrisa, ya no tendré que pagar un taxi de retorno.

Fui al lobby, y encontré el famoso deayuno continental: pan, tostadas, mantequilla, mermelada. Café, americano.
Alguna vez he probado algo mas horrible que el café americano? Never in my life! Nunca!
La verdad yo creo que lo hacen a propósito así. Es tan, pero tan malo, que hay que ponerle azúcar para poder pasarlo...
En fin. Lo bueno es que el desayuno es tipo buffett, puedes servirte lo que quieras. Obviamente apenas pude terminar "a cup of coffe". Hasta le puse miel para poder terminarlo.
Y en el lobby del hotel hay wi-fi. Y todo el mundo se conecta allí a internet.

Luego salí enternado con dirección al Curso Inter-Americano de Oftalmologia del Bascom Palmer Eye Institute, en el Hotel Intercontinental de Miami (suena pomposo, no?). Un sol que cegaba, y al dar un par de pasos, ya estaba sudando de nuevo.
Pero mi terno estaba super. No me calentaba mucho, y estaba bien "planchadito".

En el congreso, a la hora de inscribirme, noté un error en mi nombre: Max Hernandez de Paz. (Parece que quisieron que fueramos dos los "de Paz" en la familia. O hay alguien más?) En fin, igual me aceptaron coregir el error. Veremos si lo cumplen.

Y me entregaron: los tickets para los almuerzos! Osea pretenden que nos quedemos todo el dia! Aunque pensándolo bien, el aire acondicinado del lugar, los asientos cómodos, los temas interesantes, la mayoría en inglés (aunque por alguna rara circunstancia del destino, ya entiendo lo que dicen, casi en su totalidad).

Igual la pasé bien, aprendiendo cosas nuevas (siempre hay algo que aprender, el mundo sigue su vertiginoso camino, dejando atrás a todos los que quieran quedarse, y llevando sobre sus hombros solamente aquellos que osan mantener el ritmo - Vaya, ya me puse filosófico).

Un montón de agua, "café" (americano, para variar) y algunas golosinas hasta el almuerzo. Hubo un pequeño momento incómodo, que se repitió mas tarde, en el que me sentí literalmente "viejo". Un Doctor no se de que país, según yo ya no tan joven (osea no era chibolo), me cedió el paso para el asensor. Me sentí incómodo. Bueno, en el espejo note que si tengo el aspecto de un "honorable doctor de peso" (O será porque estoy gordito, y quizo ver si el asensor aguantaba? Hmm, recién me doy cuenta del pequeño detalle)

Antes de ir al almuerzo, me acerqué al famoso counter donde tenía que rectificar mi nombre, y para variar, una pareja me cedió el turno (ahora que lo pienso mejor, ya me huele raro esto de que me cedan tanto, aunque esta pareja si eran casi unos adolescentes, y estaban en una charla muy amena.)

El gringou que me atendió, entendió y primero hizo la corrección así: Max Hernandez DePaz. Y eso que le di mi pasaporte (aunque en el dichoso pasaporte todo está con mayúsculas, pero... Mejor no sigo). Al final pude corregir mi apellido y ahora si mi inscripción y todo está como debe de ser. No seré "de Paz", hasta nuevo aviso.

En el almuerzo, no encontré a nadie conocido, así que me senté en una mesa donde estaba una sola persona, que era un argentino. Luego llegaron sus amigos, y empezaron a hablar de "pequeñeces" y "banalidades":

- Y sabés cuanto costá ir a Orlando?
-  1500 dolares por persona los tres dias en el parque. Es temporada baja, y hay que aprovechar.
- Terminando estooo... Iremos para asha con mis pibes, es una ganga..
- Y recordás de ese crucero? Me salió casi regalado, solamente 1200 dolares cada uno por esa noche tan especial...
- Casi regalado, che...

Y cosas por el estilo, así que terminé de masticar mi ultima verdura, dije buen provecho y salí a tomar aire fresco. Y bueno, del almuerzo solamente puedo decir que la media taza de "crema" de tomate (sería sopa, pues estaba recontra salada... O a lo mejor el agua helada que nos dieron era para agregarla a ese plato? En fin), y el platazo con 50 gramos de pollo guisado, dos esparragos hervidos, una mini zanahoria y cuatro papitas de coctel, bueno solo sirvieron para avivar mi apetito. Solapa me comí cuatro panes, y me acabé toda el agua y la mantequilla que habían puesto. Pero igual, tuve que salir en busca de mi porción diaria de grasas y carbohidratos que mi cuerpo requiere. Imposible vivir en un lugar así, moriría de hambre. Lo mas curioso, es que había gente que dejaba comida (no les habrá gustado?).

Entonces salí a tomar aire, pasear por el puerto, estirar un poco las piernas... Y recordé el tema de no tener como planchar mis camisas. Así que me fuí al Centro comercial más cercano, esperando encontrar una plancha, o comprarme camisas. Lo único cercano era Marshal's, y ahí no hay planchas, y las camisas son literalmente espantosas. Ni hablar. Me vine al hotel a tomarme una ducha, reposar un poco (las primeras charlas trataban sobre retina, algo que no me gusta para nada), así que me propuse retornar para la segunda rueda. Además, harían sorteos de premios interesantes.

Obviamente no gané nada. Nunca gano en una rifa ni en un sorteo. Si hay un sorteo donde participamos dos personas, fácil termino en tercer lugar. Siempre es así. Pero, ya sucederá, ya llegará el día en que la chunte...

Ya terminada la conferencia del día, me enteré que el Bascom Palmer es el primero en el ranking de los institutos oftalmológicos de los yunaites... Y que este congreso fue ideado para integrar a toda latinoamérica con gringolandia. Y la mayoría de los que trabajan en este instituto son latinos, o de origenes latinos... Algo muy interesante por cierto, y que demuestra que debemos de tener algo especial, solamente que nosotros mismos no nos valoramos como debiéramos...

Otra vez filosofando.

Nada más, es hora de dormir, y ya tengo en proceso dos maneras de planchar mi ropa sin usar plancha. Veremos si resulta. Mañana les cuento.

Ah, también descubrí que el metromover (que es gratuito) está a menos de cuadra detrás del hotel, y el siguiente paradero es frente al Intercontinental. Osea, que no necesito estar soleandome, ni caminando las dos cuadras, que implican cruzar la avenida.

Nos vemos mañana!

sábado, 18 de noviembre de 2017

Buscando América, primera parte

Empecemos esta pequeña crónica recordando que no soy bueno escribiendo mis anécdotas, y tampoco puedo transmitir a cabalidad las emociones y sensaciones que suelen embargarme cuando sucede una u otra cosa.
Pero, vale el esfuerzo. Así que, ahí les vá, mis pequeñas peripecias en un pequeño viaje a las tierras del Tío Sam.

No es la primera vez que visito esta gran y poderosa nación. A decir verdad, ya ni recuerdo las veces que he venido para acá, pero lo que si es completamente seguro es que esta es la segunda vez que aterrizo en el enorme aeropuerto de Miami. O la tercera? Queda la duda, lo que impoprta es que me quedaré por estos lares por algunos días.

Todo empezó a complicarse desde el momento que el Laboratorio que me ofreció este viaje, solamente había considerado los pasajes y la inscripción al Congreso Anual del Bascom Palmer (Que es una de las instituciones oftalmológicas más prestigiosas de América). Razones, muchas, la más importante, crisis financiera. Creo que debí de haberme negado, pero casi por inercia acepté. Ya faltando apenas dos meses para el congreso, recién hice la reserva del hotel y el pago via internet. El problema es que el pago no se efectuó al 100%. Ya veremos ese punto.

Cuando tocó el día del viaje, conseguí el efectivo e hice un depósito en dolares a mi cuenta, para cualquier emergencia. El mismo día del viaje, decidí utilizar el Bus que lleva de Miraflores al aeropuerto. Una maravilla. 20 lucas por persona y estás en 40 minutos en la puerta de embarque. Hasta ahí todo de maravillas.

Las cosas empezaron a malearse cuando el avión no estuvo en su hora para el embarque. Apenas faltaban 20 minutos para el despegue, y recién se dio inicio al abordaje de pasajeros.

Un detalle adicional: no pude hacer el check-in por internet. Cuando lo intentaba hacer me salía un mensaje: acérquese al counter del aeropuerto. Parece que, como era un ticket corporativo, el check-in lo hicieron desde la empresa que lo compró.

Así que, cuando me acerco a mi asiento, oh sorpresa, me toca el asiente de en medio!. Iba a pasar seis horas sentado entre otras dos personas. Y el de mi lado estaba tan o mas gordito que yo. Tomé aire, y empecé a rezar, pidiéndole a Diosito, que no nos tocara otro peso pesado. Hasta que... vino la azafata a preguntar por un tal Francis?, no recuerdo el nombre. Y me preguntó si el viajaba conmigo, pues era el único que no llegaba y ya debían de cerrar las puertas... Obviamente le dije que no, que no lo conocía para nada. (Y para mi solito repetía: "cierren las puertas ya!", que malo que soy).

Nunca llegó Francis, o Frnsua, o lo que sea. El avión despegó con media hora de atraso, y yo me pasé al asiento del pasillo, feliz y contento, aunque en el fondo algo triste (mentira!) por el pata que perdió su vuelo (para qué se demora, pue!)

Me tomé una copa de vino, almorcé mi arroz con pollo, comí un caramelo y... me empezó a latir mi muela que está en endodoncia. (Espero que no se me hinche la cara, ya me compré 100 tabletas de aspirina de 325 mg, acá las venden así).

Se suponía que el viaje iba a durar 6 horas, partimos 1.30, osea debíamos de llegar 7.30, pero, a las seis en punto de la tarde el piloto anuncia: "abrochen sus cinturones, estamos iniciando el descenso a la ciudad de Miami"

WTF?!... Fue la expresión de todo el mundo. Se suponía que ibamos a llegar en hora y media mas tarde, y ya estaba descendiendo?!. En fin, todos nos alegramos. El piloto le habrá puesto turbo al avión, o quizá rompió la barrera del sonido y no nos dimos cuenta, pero la cosa es que estabamos a punto de...

Prrmmppp!!!!

El sacudón y el golpe mi hizo rebotar en el asiento (que bueno que estaba con el cinturon puesto, sino hubiese chocado con el techo). Los niños lloraron (había un montón de petisos), y cuando al fin, el avión se detuvo un gran UFFF se escuchó en los pasillos, y todos, casi por inercia, aplaudimos (no agradecidos al piloto, sino a Diosito porque no nos pasó nada).

Apenas se detuvo el avión, la gente se soltó los cinturones de seguridad, y se dispuso a retirar su maletas, cuando en eso:

"Se pide a los pasajeros mantenerse en sus asientos, el avión aún  no está en el lugar de desembarque... Aquellos que incumplan, serán procesados por el Código de Aviación Internacional, y serán detenidos..."

Todos sentaditos, así los niños lloren y las madres protesten.

Media hora después, recién nos acercamos a la manga que nos habían asignado. Y pudimos abandonar el avioncito de marras este.

Luego fuimos a migraciones. Y las colas se hicieron eternas. Por alguna razón, a mi con el grupo de pasajeros que iba a mi lado, nos pusieron en una colas, donde los guardias que revisan los documentos, se demoraban una eternidad preguntando de todo. Tantro que, una hora después, recién me tocó la entrevista:

- De donde vieneu?
- De Lima Perú
- De Lima? Pero, ese avion aterrizar a las 6.30... Ya son las ocho... Que pasar?
- Hmm... Esperando en la cola...
- Hmm... Cierto... Bienvenidou a los Yunaitesteits of Amerrica...

Y así, me iba de lo más feliz a recoger mi maleta, cuando...

- No entry! Stop!

Nos amontonaron a todos en la puerta donde estan las fajas de los equipajes. Sin explicaciones. Nadie puede entrar....

15 minutos despues...

- Pasen todos! Rápido! No se detengan!

- Pero... Y las maletas?

- No se detengan! Corran!!

Y así, sin saber como ni por qué, estábamos en la calle, sin maletas. Y ya eran casi las 8.30 de la noche. Nos amontonaron en el estacionamiento. Sacaron a todos, incluyendo trabajadores, pilotos, empleados, etc, etc. Llegaron los bomberos, las patrullas acordonaron todo el aeropuerto. Llegaron uniformados con fusiles, otros traían perros. Por un momento pensé que era una peli de los Indestructibles. Tampoco dejaron que se estacionen los buses, ni los autos. Sin explicaciones. Hasta llegaron camarógrafos y reporteros. Nunca nos dijeron nada.

Pasadas las diez de la noche dejaron re ingresar a los pilotos, aeromozas y trabajadores del aeropuerto. Casi media hora después,  nos dejaron entrar. Y nos dijeron que nuestras maletas, serán revisadas una a una, y nos serán entregadas conforme vayan saliendo. Tiempo? Minimo una hora.

Y cumplieron. Recién salí del aeropuerto con mi maleta pasadas las  11.30 de la noche, en la búsqueda de un taxi. (E Miami todos hablan español, eso creía). Me tocó un taxista de haiti, que habla inglés, francés y creole, y "una poquito" de español. Asi que con mi "una poquito" de "inglish" y su "una poquito" de español, pudimos comunicarnos. Eso si, el pago en efectivo, 40 dolares de taxi... Que dolor!

Al fin en el hotel. Llego, y me encuentro con un argentino en la recepción. Y me da la "big noticia": el pago por internet es de solo una parte del hospedaje, acá tienes que cancelar el resto en efectivo... además hay que dejar  100 dolares de garantía por el cuarto...

Se imaginarán mi cara... Pero ya estaba hecho. Pagué, cogí mi maleta, y lo primero que noto es que el "hotel" es mas viejo que matusalen, no tiene tina, no tiene plancha, no tiene aire acondicionado, no tiene casi nada... solamente una cama, un baño pequeñito, una ducha, una mesa y una tele...

Ah, y tampoco hay wi-fi. Así que si leen esto, es porque saqué un plan con megas desde allá. Creo que va a ser lo más barato de todo este viaje.

Obviamente traje toda mi ropa sin planchar (siempre dan plancha hasta en los moteles, en EEUU). Lo bueno es que mi terno es de lanilla (truco del viejo, no necesita plancharse, lo dejas colgado y se alisa todo) y traje una camisa nueva, así que para mañana tengo que ponerme.

Además, el hotel da desayuno, y se encuentra a menos de dos cuadras del congreso, en pleno centro de Miami...

Veremos que otras sorpresas nos trae mañana, o ya hoy, pues se me hizo tarde escribiendo....

domingo, 19 de junio de 2016

Hagamos una repisa...

Estaba yo en secundaria, no recuerdo exactamente en que año, ¿tercero? ¿cuarto? En fin, eso poco importa. El asunto es que, como parte del esquema pedagógico de aquellos años, teníamos un curso llamado formación laboral. Y mi colegio, la Gran Unidad Escolar, Mariscal Toribio de Luzuriaga, tenía los mejores talleres de la ciudad, y quizá de todo el departamento.

Estábamos muy orgullosos de ésto.

Nos daban a escoger la especialidad. No recuerdo muy bien cuál era la metodología, pero por alguna razón yo terminé en el área de carpintería. Y el profesor de carpintería había estudiado con mi Papá en la Cantuta, en el mismo año. Mi Padre era profesor de automotores, aunque para esa época ya se dedicaba de lleno a la labor administrativa. Mi padre fue jefe de toda el área de esos talleres, luego director del colegio, también director del Colegio La Libertad, nuestro eterno rival, luego pasó a trabajar en la Dirección regional de Educación, que posteriormente se convirtió en Dirección Departamental de Educación. Siempre con un cargo directivo, aunque director ha sido solamente encargado por períodos cortos, pero en fin, ésta es otra historia.

Cuando empezamos las clases de carpintería, las primeras lecciones fueron enfocadas en evitar las lesiones características de los carpinteros: cortarse los dedos!

Quien no se ha cortado nunca con una sierra, con un formón, con el cepillo o con una simple chaveta, no ha sido carpintero. Los mas level, tienen como trofeo de guerra un muñón en los dedos de una mano, osea, le faltan dos o tres dedos, por que los perdieron con la tan temida y mentada sierra circular.

Que no sabes qué es la sierra circular? Es en serio?! En fin, si no sabes esto, estás mas perdido que cuy en tómbola en un taller de carpintería. Mejor no te acerques a todas esas máquinas, que podrías salir lastimado. Es un consejo de amigo.

Fuimos adentrándonos poco a poco al mundo de los carpinteros, las sierras, los clavos, los pegamentos, los cepillos, taladros, tornos, y por supuesto, íbamos fabricando una que otra cosa. Nada grande, nada de otro mundo, pero al final del año escolar debíamos realizar nuestro trabajo final: una pequeña repisa.

Todos lo hacíamos, todos fabricábamos las repisas, y todos aprobábamos el curso de carpintería. Nadie debía salir lastimado, ni física ni moralmente de este taller. No en vano es la profesión del mas grande humano que jamás haya pisado este planeta. En fin.

Yo hice mi repisa mucho antes de terminar la mitad del año. Era súper aplicado. Entonces ya no me quedaban muchas ganas de hacer otra repisa para el trabajo final. Lo consideraba demasiado supérfluo y banal. Por eso decidí ir por más, necesitaba hacer algo grande que marque para siempre los anales de la carpintería de mi colegio, de la ciudad, del mundo entero! Decidí hacer un estante...

Vaya locura la mía. El profesor me ayudó. Hizo un diseño, Calculamos todo, y con el petitorio fui con mi padre: ¡Necesito madera! Le dije, y le mostré la cantidad que pedía, obviamente tornillo, aunque me hubiese encantado comprar cedro, o caoba, o ébano (Para qué irse por poco, vayamos con todo!) En fin, el presupuesto nos dio para tornillo.

Y así empecé mi trabajo.

Primero hice los cortes de las tablas, previamente medidas al milímetro. Luego me dediqué a cepillarlas, alisando todas las pequeñas imperfecciones. Así que puse manos a la obra, y le dediqué los meses que me faltaban ese año en el colegio a preparar esta "monumental obra de arte".

La verdad pura, es que me pasé "trabajando" en una sola tabla todos los meses. La llevaba, la cepillaba un poquito, la marcaba, y hacía la "finta" de tallar las canaletas para los empalmes. Ya en diciembre me entró el pánico. No había hecho nada. Exacto. Me la había pasado con UNA sola tabla bajo el brazo, yendo y viniendo, no haciendo con ella mas que lijarla un poquito, según yo, dándole mi toque personal y artístico a lo que debería ser una magistral obra de arte.

Faltando dos semanas para terminar las clases, mi profesor, que no era tonto, me dijo que quería ver el avance, y que traiga todas las tablas, para ya empezar el empalme y el proceso de pegado. Bueno, ya saben, las tablas estaban iguales a como las habíamos comprado en el aserradero. Solamente una estaba medio cepillada, y lijada. Parecía mas un pedazo de madera amorfa.

Igual, es en la guerra donde se conocen los valientes. Me puse erguido, inflé el pecho, y con valentía le dije a mi profesor: No he hecho nada. Merezco que me jale...

Mentira. No pude siquiera hacer eso. Le dije que olvidé las tablas, y que las traería después de clase. Y así fue. Regresé solo, en la tarde, con todas mis tablas, evitando que mis compañeros de clase noten que no tenía nada de nada, y ya se acercaba el final de las clases. Mi profesor me miró divertido. Prendió la máquina cepilladora, y en menos de lo que canta un gallo, cepilló e igualó todas mis tablas, a la perfección. Luego tomó un lápiz, una regla, e hizo todas las marcas donde debería tallas la madera para hacer los empalmes. Y en eso se nos hizo tarde. Me dijo que deje las maderas, para hacerlas al día siguiente.

Pero más pudo mi orgullo de Hernández. Le dije que trabajaría en casa, pues para ésto, ya teníamos un formón en casa, comprado por mi padre. Cargué mis tablas, mi orgullo, y me fui a casa, con aires de vencedor y triunfador. NO sabía lo que me esperaba.

Esa noche, emocionado por la adrenalina de la tarde, avancé una canaleta en uno de los tablones. Tenía que hacer dos en cada uno, y eran ocho. Así que sabiéndome un triunfador y suertudo, llevé solamente ese tablón a clases. El profesor me preguntó, y le dije que ya había acabado con los demás (mentira!) y que solamente me faltaba éste para completar el empalme y empezar con el pegado y armado del estante.

Me dio una palmada en el hombro, y me dijo : Buen trabajo Max, sigue así, y se fue a sus labores cotidianas... En mi mente se quedó la imagen de los tablones aún sin trabajar, y en todo lo que me faltaba por avanzar. Pero ya había hecho los cálculos. Hacer ese tallado me tomó apenas una hora, eso significaba que para terminar el tallado, necesitaba en promedio 16 horas, aunque si tomemos en consideración, que con el trabajo uno agarra más experiencia, significa que los siguientes tallados los haré de manera mas rápida cada vez. Osea, con seis o siete hora de trabajo, terminaría mi obra de arte y sería nuevamente una leyenda viva en el colegio. Entonces decidí dejar el trabajo para una semana mas adelante, pues aún nos quedaban tres, osea, había tiempo de sobra.

Me dediqué a otras cosas, como siempre, a leer, a jugar ajedrez, a ver televisión, y a soñar, que es lo que siempre me ha gustado.  Y, como siempre, llegó el día de la entrega final, y yo no había avanzado nada. Tenía el pegamento, el formón, y mi inobjetable cálculo matemático, que me decía que acabaría el trabajo en seis horas.

Así que, apenas llegué del colegio, comí lo más rápido que pude, y me encerré en mi cuarto al trabajo de un maestro carpintero. Manos a la obra! A tallar se ha dicho!

Y el avance fue según lo planeado, iba tallando las maderas con tal maestría y precisión, que a las seis horas de trabajo ya había terminado...

El tallado de un solo madero...

Me faltaban siete!

Entré en pánico. Pero seguí adelante. No cené, no salí al baño, no me movía para nada de mi cuarto. En mi mente una sola imagen se repetía: Cero, cero, cero, cero... Esa sería mi nota, por el trabajo inconcluso, pero aún así seguía tallando el siguiente madero.

Se imaginan? La casa en silencio, ya era de noche, todos ya dormían. Y en mi habitación un sonido permanente: toc, toc, toc... Parecía un pájaro carpintero con insomnio, trabajando por la noche, cuando todos deberíamos estar dormido. Me deben de haber odiado en la casa, por el ruido...

Pero no podía detenerme. A la media noche mi mamá me preguntó si todo estaba bien. Le dije que sí, que no me molestaran, que acabaría en un rato...

Mentira!!

Ni en sueños acabaría. No había avanzado siquiera el tallado del segundo madero. Es que el tallado se hace con el formón con un martillo de goma, o con otra madera. Por eso se avanza lento, pero seguro.

Supongo que fue como a las tres de la mañana, que ya desesperado, bañado en sudor y con lágrimas en los ojos, rogué al cielo que me mande un ángel, o un súper héroe formidable, o un mago, un brujo, un hechicero, o a cualquiera de sus santos, para salvarme del desastre...

Y apareció mi padre...

Me miró en silencio un rato. Trajo un martillo, unos clavos. En un par de minutos terminó de tallar lo que faltaba, a martillazos. Le puso el pegamento a todos los lados. Y clavó los maderos con una precisión y destreza que nunca antes le había visto... Y en menos de lo que canta un gallo, terminó de armar mi estante. Me dio un abrazo, y me arropó en la cama, diciéndome: es hora que descanses...

Me levantaron temprano. Llevé mi estante al colegio. No era una obra de arte, pero era el trabajo mas grande que jamás nadie había presentado en el curso de carpintería. Y me felicitaron, y aprobé con méritos, y ese estante aun guarda algunos libros en la casa de mis padres, en Huaraz...

Pero en mi memoria siempre se quedará guardada la imagen inmensa de mi padre, en la madrugada, salvándome del desastre..

Es algo que nuca olvidaré, pues en ese momento supe que mi héroe personal siempre fue Mi Padre.

sábado, 9 de abril de 2016

Elecciones

A un día de realizarse las elecciones generales en mi querido y golpeado país, se me antoja hacer un pequeño recorrido por mis recuerdos de todos los eventos similares, de los cuales tengo memoria. Por razones obvias, no serán históricamente exactas, pero, haré el intento de no permitir a mi imaginación de apoderarse nuevamente de mis letras.

La primera vez que escuché hablar sobre "elecciones", fue para la asamblea constituyente de 1979. Mis recuerdos al respecto son vagos e inexactos. Había crecido bajo el régimen de la dictadura militar, a la sombra se Velasco, el chino, el verdadero patriota, el de la reforma agraria y de los tanques, aviones y helicópteros para invadir Chile; y el traidor y apátrida Bermudes, quien derrocó al Chino Velasco por miedo a una guerra y apoyado por la oligarquía limeña.  Eso lo escuchaba muy menudo. Con Velasco teníamos la oportunidad de vengar a Grau, Bolognesi y recuperar Arica y Tarapacá.  Y quizá lo más importante, recuperar la autoestima como nación soberana y fuerte que no se deja avasallar por extranjeros. Pero no fue así. Entró Bermudes, apoyado por las clases altas y el poder económico, y nos mando al abismo para siempre.

Esas elecciones las ganó el Apra. Se hizo una Constitución deficiente, programada para beneficio de pocos y se dio forma a unos poderes del Estado para beneficiar a ciertas clases. El objetivo era que su partido gane las elecciones para presidente y empoderar a sus políticos y a su gente. Pero Haya se murió, y Belaunde,  sacó provecho de esto.

"Las elecciones de mayo, vamos a ganar... Con Fernando Belaunde, y Acción Popular..."
Hay mi Perú, tierra de caudillos y oportunistas, donde los foráneos hacen patria y los lugareños son esclavos y se portan cual servicial manada.

Fueron años para el olvido, llenos de demagogia, sin rumbo y sin sentido. Le decían "El Nubenauta". El viejito se alucinaba en otro planeta. Gobernaba Ulloa, Alva Orlandini y PPK. Sip, el mismo PPK que ahora se postula para "salvar" el Perú. Se creó un elefante estatal lento y desastroso, se construyó la Marginal de la selva (hecha por el ejército, por cierto, rápido y mal), que se inauguró con bombos y platillos,  pero que desapareció con las primeras lluvias cual Macondo en Cien años de soledad, para después convertirse en una leyenda, un sueño perdido, una ilusión. En mis años en el ejército tuve la oportunidad de caminar por la dichosa Marginal de la Selva. La única diferencia con el resto de la selva era que los árboles estaban más pequeños, el resto, fango, malezas y abandono. Los que recordaban los días de su construcción bromeaban sobre "la finta" que tuvieron que hacer, con un poquito de arena para el día de la inauguración.  Así era, así es y será. Una gran pena. Era tal el descontento social y la desigualdad que forjó el gobierno del arquitecto, que nació en la sierra olvidada de nuestro país un movimiento que bañaría con sangre y fuego a toda nuestra patria. Peor aún, en el escuálido movimiento formado por Haya, se levantaba una imagen que, aprovechando la ignorancia de nuestra gente, haría que nuestro país se vaya a la mierda.

"Que viva el Apra, compañeros..."
"Pan con libertad...."

Si, fueron unas elecciones memorables. En la contienda pujaban Barrantes,  el frejolito, izquierdista, socialista, inteligente,  capaz pero timorato ; y Alan, joven, locuaz, agresivo. Logró sacar una ventaja de su "llegada"  con la gente. Comentarios como: es tan guapo, es tan inteligente, habla muy bonito; eran el pan de cada día. Ganó. No hubo segunda vuelta, pues el Frejolito decidió no ir a la segunda vuelta. "Para que?", decía él.  "Hay que evitarle gastos innecesarios al estado" Fue su respuesta.  La verdad, estoy convencido que incluso él cayó bajo el encantamiento de la locuacidad de García, pero además los partidos agrupados en la izquierda unida era más parecido a una olla de grillos acéfalos, que se destrozaron a punta de dentelladas y mordiscos lo poco que lograron conseguir, una jauría salvaje, lista para destrozar lo que encontrara. Pero con el caballo loco no nos fue nada bien.
Y bueno, vino el despelote. García aprovechó su condición para poblar TODOS los poderes del Estado con gente del Apra, creando leyes que los hagan inamovibles para poder seguir lucrando de las arcas estatales. Y también descubrió la forma de mantener al "rebaño" conforme. Estatizo la banca, se negó a pagar la deuda externa, subió los sueldos, subvencionó muchos productos,  y la gente lo aplaudía, cual jauría enloquecida. Obviamente todo se hacía en las grandes ciudades, con la complicidad de los medios de comunicación. Que eran y son propiedad de las oligarquías y de los dueños de Perú.

Fue en el segundo año de su gobierno que me tocó irme a estudiar a Rusia. Yo era un niño muy aplicado, y me gustaba leer y ser muy crítico a todo. Y me parecía que nada bueno saldría de esto. Es así que, llegando a Rusia, nos recibieron un grupo de compatriotas,  y nos preguntaron, cómo está el Perú? Respondí que mal, que el gobierno de García nos estaba llevando al abismo. Para qué dije eso. Uno de mis interlocutores me tildó de apátrida,  de ciego e incoherente,  pues no veía el "gran futuro" que Alan estaba forjando en nuestro país. La revolución con libertad, los beneficios sociales, y un interminable bla bla bla, que prefiero no recordar. Eso sí, al final todos me hicieron carga montón y tuve que tragarme mis palabras.

Aunque el tiempo no tardó mucho en darme la razón. Nadie que vivió en esa época podrá olvidar las colas para el pan, kerosene, la leche Enci,  los apagones, los coches bomba, la hiper inflación, los Intis y los Inti millón. El dólar Muc y el Tren eléctrico. Desaparecieron las monedas. Todos éramos millonarios. Se hizo realidad una broma de mi abuelo: " si las cosas siguen así, algún día seremos los más ricos del planeta, todos tendremos millones en los bolsillos".  Cuanta razón tuvo mi abuelo. Lo que no sabia, es que esos millones no valían nada. Y que la gente, apenas recibía su sueldo, tenía que comprar lo que sea, pues al día siguiente esos billetes no valdrían nada.

Pero el rebaño, seguirá siendo el rebaño. Ante tal catástrofe, para el año 1990,  un grupo de poder, convenció a Vargas Llosa para "salvar" al Perú. El terrorismo se había filtrado a la gran ciudad y aquejaba si tranquilidad. Ya no eran solamente un puñado de locos que matan serranitos. Además apareció el MRTA, que actuaba directamente en las grandes ciudades. Ni hablar, algo tenían que hacer. Así que postularon al mas pituco del Perú. No había contenedores. Debía ganar. Prepararon un plan. La economía estaba muriendo, para salvarla se tiene que aplicar un Shock.  Y apareció un Chino con su tractor, sin plan de gobierno, cuya única intención era ingresar a senador para ganar plata sin hacer nada, y que fue convencido por García y su maquinaria para evitar el ingreso de Vargas.

"No al shock!" Fue su lema de campaña.
"Honradez, tecnología y trabajo" gritaba a todos lados subido a su tractor.
Y la manada lo siguió. Y para variar...

"Que Dios nos Ayude" fueron las famosas palabras del Premier al anunciar como primera medida de gobierno el famoso Fuji Shock. Recuerdo muy bien ese día. Había venido de visita al Perú,  ya que la crisis económica de Rusia por su famosa Perestroika así me lo permitía.

Nunca olvidaré el silencio en las calles de Huaraz el día después del famoso anuncio. Las caras de la gente eran de antología. Miraban al vacío, no sabían hacia donde ir. Pobre mi manada. Había caído víctima de su propio engaño. Y la pagó duro. Para ese entonces ya el terrorismo, de ser un "pequeño e insignificante" movimiento se había tomado casi todo el país.

Las medidas fueron terribles. Se exterminaron poblaciones enteras, so pretexto de albergar terroristas. Se vendió el estado al mejor postor. Se anularon los derechos. Ya no eras una persona que trabajaba, sino un "servicio no personal" sin derechos, sin voz. Y la manada fue feliz. El el ejército había una frase: "al cachaco y al mulo, palo en el culo!".  Se aplicó lo mismo con nosotros. Y nadie dijo nada. Se mantenía a las zonas de pobreza con programas "de ayuda social": comedores populares, vaso de leche, etc. Los campesinos dejaron de trabajar. Se dedicaban a recibir los "beneficios". Eso sí, había que apoyar al Chino. Fue genial. Se manipularon los medios de comunicación y la gente se convirtió en una manada dócil.

"chino, chino, chino..."

Gritaban a viva voz en los mítines de la re elección.  El ritmo del chino. No recuerdo la cantidad de niños bautizados como Chino Fujimori tuve que atender mientras trabajaba en Pomabamba.
En todo el período del chino, fui presidente de mesa en las elecciones, sea cual sea. En mi mesa, y las del lado, nunca ganó el chino o uno de sus partidos creados para cada elección.  Pero siempre ganaba a nivel nacional, con porcentajes apabullantes. Había lugares donde obtenía el 100% de los votos. Era impresionante. Pero no podías decir nada, pues era muy sencillo que se te encontrara "material subversivo" y luego desaparecías del mapa sin pena ni gloria. Fueron los tiempos de la dictadura, donde éramos una manada feliz. Nos hicieron creer que se acabó el terrorismo, que no había pobreza, que la delincuencia había desaparecido, que la salud mejoraba, que resucitaron los muertos y los vampiros y que llegaron los alienígenas. Todo la porquería que veías a tu derredor era producto de tu imaginación. Los que mandaban eran los canales de televisión y los periódicos. El que se mostrara inconforme era un terrorista, y como tal, merecía la cárcel.

Solo al final de la dictadura, nos dimos cuenta que la mente maestra detrás era del Tío Vlady. Pues las metidas de pata del chino, luego que el tío Vlady cayera en desgracia, son memorables. Incluyendo la renuncia por fax. Sospecho que el Tío Vlady tuvo que ver en todo, incluyendo la famosa "fuga" de caballo loco Alan, cuando fueron a capturarlo. Todo fue armado a la perfección.

Ya con el chino en Japón, orinándose de miedo, le tocó el cargo, de chiripa, a Valentín. Y la regó. Tenía una oportunidad única el chato, de reformar todos los poderes del Estado, de hacer una verdadera revolución en innovación y re ingeniería de nuestro deforme y corrupto Estado. Y que hizo? Pues nada. Devolvió a la podredumbre que había botado Fujimori, y dejó a la podredumbre puesta por el fujimorato. En conclusión, permitió que regrese Alan al Perú, y con nuevos bríos, para embaucar nuevamente a la diezmada manada. Y por supuesto que lo logró. Tanto así que por poco gana las elecciones del 2001. Es cierto, las ganó Toledo, el Cholo sagrado, el de la Marcha de los cuatro Suyos, el de "A Palacio, Carajo", el de hablar a lo americano, con su esposa francesa. Y con él en el poder, se empoderaron, se arraigaron los mandos implantados por García y Fujimori, para hacer de la maquinaria estatal el más ineficiente, lento y corrupto que jamás haya existido. Se completaron de vender los yacimientos a manos extranjeras, y se empezó a "juntar" el dinero que nos dejaban como dádivas. Estábamos esperando el famoso "chorreo". Pero, ya como ha escrito un literato, el Perú se jodió hace buen rato.

Las elecciones del 2006 fueron un paseo para García, aunque llego la ola Nacionalista con Ollanta, sus vínculos con Chávez, el dictador venezolano, le ponían sombra a su candidatura, y el miedo al chavismo nos hizo elegir: "entre el cáncer y el sida". Y ganó "el mal menor". Sucedió algo inconcebible, nuevamente habíamos ungido como presidente de la república al ser mas nefasto de la historia peruana, para únicamente elevar más su ego personal, y permitir que se desperdicie lo poco que se pudo haber ahorrado de las regalías mineras. Recuerdo muy bien el famoso "shock de inversiones". Se gastaron millonarias sumas en todos los ministerios, para "impulsar la economía". No olvidemos que todos los poderes del estado siempre han estado infestados por los compañeros, que muy hábilmente se convirtieron en fujimoristas en las épocas del fujimorato. Ahí sacaron sus carnets empolvados, cambiaron su título de "representante de nueva mayoría, cambio noventa o lo que sea" por "compañero". Había que aprovechar el "shock" de inversiones. Al final no se obtuvo mas que gastos, cero inversión, nuevamente inflación maquillada, robo descarado, hábilmente maquillado, a las arcas del estado, y, la cereza del plato, corrupción al mas alto nivel. Pero, de que preocuparse? El poder judicial siempre será "compañero disciplinado". Al todopoderoso García ni siquiera se le puede investigar. Apenas hay una denuncia, sale algún "juez probo" poniendo el parche, y quitando autoridad a quien sea que intente siquiera insinuar corrupción y fanfarria en el gobierno aprista. Obviamente los medios de comunicación hacen su trabajo en forma muy aplicada. Nos bombardean día a día con la información que ellos quieren que sepamos, que creamos y que internalicemos. Y lo logran con creces. La manada es fácil de manipular.

Así llegaron las elecciones del 2011, donde nada pudo hacerse contra el caudillismo optado por Ollanta y su mujer, Nadine. La plata lo puede todo. El dinero de Chávez funcionó, y Ollanta asumió el poder, frente a un desdibujado Toledo, y una Keiko agresiva, hiriente, y odiosa. Se hizo odiar por más de la mitad de los peruanos, y eso le pasó factura. Otra vez el discurso "o el Sida o el cáncer". Y al final, fue más de lo mismo. Se continuaron con aumentar aun más una maquinaria estatal lenta e ineficiente, se terminó de casi regalar todos los yacimientos de lo que sea, y la cereza del pastel, hace solo unos meses, se participó descaradamente en un circo mediático sobre las "agendas de Nadine", y luego en una elecciones estrafalarias, llenas de tachas, re tachas, y recontra tachas, que al final, nos ponen nuevamente en el limbo de elegir entre que. Nadie se acuerda de mencionar, que todo a sido una cortina perfecta para el TPP, un tratado internacional que nos obliga a ciertas cosas que al final nos van a mandar más abajo todavía. Que es el TPP? Averiguenlo si quieren, 

Y sobre estas elecciones, pues no hay nada que decir. Lo mismo de siempre. Caudillos, gente que se grita de todo: ladrón, corrupto, caviar, rojete, narco, fujimontesinista, asesino, etc, etc. La manada no ha cambiado un ápice. Ni siquiera hemos leído los planes de gobierno. Si lo hubiésemos hecho, tratando de entender un poco lo que proponen, nos daríamos cuenta que todo eso es nada más que un saludo a la bandera. Mas o menos como las tesis de Acuña. Al final, lo importante para los candidatos, es convencer a los medios de comunicación para que "empujen" a la manada en la dirección "correcta". Y todo depende, de cuanto quieras invertir en esto. Aunque, para ser sinceros, disculpando mi pesimismo, este es un partido ya jugado, donde nosotros somos únicamente unos simples títeres, que "creemos" que elegiremos a un presidente. 

Tengo la sospecha que hay una cúpula que digita todo,  que se rie de nuestros gritos, nuestras marchas, nuestras peleas  e insultos en las calles y en las redes sociales. Lo importante es que los grandes negocios sigan su curso, y que la manada crea que vive en el país de las maravillas. El resto es cuento.

Muchas veces me han preguntado: y que propones? Tengo una idea, racista, clasista, segregacionista, brutal, pero que sería desde mi humilde punto de vista, primordial para un cambio. El voto debería ser no una obligación, sino un derecho, que se debería ganar de alguna manera. Supongo que el primer paso debería ser el haber entendido a la perfección los planes y propuestas de los candidatos. Se acabaría el caudillismo, y por lo menos, los "candidatos" se sentarían a pensar seriamente sobre sus "planes de gobierno". El siguiente punto, que un partido político no debería poder participar en unas elecciones presidenciales, si es que no ha hecho un trabajo previo como partido de por lo menos 10 años. Y si quieres ser presidente, pues por lo menos debes tener tu futuro y el de tu familia asegurado. La lógica es simple: ya no necesitas plata, entonces vas a robar menos, o posiblemente nada. Y el punto mas importante: los congresistas ad honoren. Habilitar la Villa del Congreso, donde los congresistas se internarán por un mes, para la legislatura, sin asesores, sin secretarias, para trabajar de verdad. Ser congresista debería ser casi un "sacrificio", mas o menos como los bomberos. Pero eso sí, con los mas estrictos controles, de productividad. Y la renovación cada dos años de un tercio de los más flojos. Podrían haber congresistas eternos? Claro que sí. Pero serían los mejores. No trabajas, pues te vas, como en cualquier trabajo. Beneficios? Innumerables, pues el sacrificio lo vale. Y las sesiones transmitidas en vivo al 100%, ya sea por internet, canales de televisión, y publicaciones semanales de los resultados, con entrega gratuita de los resúmenes en las calles.

Un sueño, es cierto, pero creo que ya me he excedido. Estas elecciones han sido muy divertidas. He tenido que lidiar con mucha gente tratando de convencerme por votar por su candidato. Desde aquellos que me llaman a la reflexión, hasta los mas agresivos, que me han insultado, por no aceptar su propuesta. Decidí hace algún tiempo no hacer bilis, no renegar, y decir "si" a todos. Al final, cada uno es dueño de su voluntad y de sus ideas. Lo único que quisiera, es que mi manada deje de ser manada algún día, que por arte de magia se despierte, y sea crítica de su propia realidad. Ya basta con ser el país sin autoestima. Estoy harto de ver como cualquier extranjero, con sólo mostrar su pasaporte o "hablar" distinto, la haga linda en nuestra patria. Si eres español, argentino, chileno, europeo o americano en el Perú, pues mínimo eres gerente, actor o pelotero de primera división. El pasaporte peruano en cualquier otro país es sinónimo de personal de limpieza, jardinero, lavaplatos y ladrón. Existen las honorables excepciones, no lo niego, pero eso, a quien le importa? 

Mañana se verá quienes pasan a la segunda vuelta. Nos esperan unos meses muy entretenidos.