No pude escribir más el resto de los días, debido a varias razones. La primera, no tenía ganas. Las 99 restantes ya no importan.
Extrañé mucho las comidas verdaderas. El "almuerzo" del hotel, en el Congreso, era un poco de hierbas hervidas, pescado al vapor, pollo a la plancha (No llegaba ni a 100 gramos) y mucha agua. Eso sí, 4 tenedores, 4 cuchillos, cuchara, cucharita, taza, etc, etc. No se para que michi eran todos esos cubiertos. Pero en fin, a buen hambre no hay pan negro, así que me engullía por lo menos 4 panes con mantequilla sin roche (Hace hambre pues, varón!).
Igual, hasta en dos ocasiones tuve que ir a "completar" mi almuerzo en la comida chatarra (necesitaba grasa!)
Todos los día se realizaron sorteos de materiales, regalos, e incluso inscripciones para el congreso del año que viene. Y obviamente no gane nada. Ni el premio consuelo...
Pero eso si, hicieron la fiesta de clausura, donde había buffet de carne a la parrilla, y pizza. Comí bastante pizza. Mentira! Comí tanta carne, que casi sentía nauseas, de no haber sido por el vino, quizá me hubiese indigestado.
Entonces, después de todo el congreso, y de haber aprendido muchas cosas interesante (temas técnicos que no vienen al caso, pero muy útiles para mi trabajo), terminé muy satisfecho con mi participación en el Congreso anual del Bascom Palmer.
Un detalle adicional, siempre compro algunos materiales para el trabajo en el consultorio. Y me puse a buscar un medicamento en especial, que lo usamos a diario. Acá en perú una ampolla cuesta 65 soles. En la Academia de Oftalmología normalmente venden una caja de 10 ampollas a 20 dólares. El ahorro es evidente. En las reuniones de Bascom Palmer suele estar algo más caro, pero no tanto. Aún así siempre se acaban todos los productos en el segundo día de la reunión. Estaba yo buscando, y nadie ya tenía este producto, cuando uno de los vendedores me dice que si tiene, y que cuesta 30 dólares. Bueno, le dije que quería dos, y que iba a pagar con tarjeta (débito). No se podía, pues no tenían el sistema. Triste y compungido me estaba yendo, cuando uno de los vendedores me pregunta si buscaba algo en especial, le dije que ese medicamento. Para esto solamente tenía en efectivo 60 dólares en billetes de 20, el resto lo llevaba en la tarjeta (quién usa efectivo en estas épocas? Pero igual, siempre es necesario contar con algo para un taxi, por ejemplo)
Me dijo que si, y que costaba 25 dólares. Bueno, me convencí y le dije que me vendiera una caja de 10, pues no cargaba mucho efectivo. Le pagué con 2 billetes de 20, y el me alcanzó 2 cajas. Me preguntó si quería llevar 2 cajas a 40, le dije que sí, y todos felices.
El día del viaje me retiré temprano del hotel. Para variar, era feriado por ser el Día de Acción de gracias. Todo cerrado. No tenía sentido estar en la ciudad, así que decidí irme al aeropuerto aprovechando el bus gratuito que da el hotel.
En el aeropuerto el trámite fue normal, pero tuve que constatar que nuestro aeropuerto Jorge Chávez es mujy superior en servicios e infraestructura. El asunto es, que incluso siendo tan grande, ese aeropuerto tiene goteras!. No lo podía creer. Pregunté a los vendedores, y me dijeron que era frecuente, que goteara el agua en las lluvias, que no son poco frecuentes. Hmm. Solamente me quedó menear la cabeza en señal de desaprobación.
A la hora del alnmuerzo (hacía hambre, y mi vuelo salía recién cerca a las 5 de la tarde) me fui a buscar un Mc Donald's. Siempre hay un Mc Donald's, y siempre te llebarás comiendo papas fritas, una Big Mac, y un vaso de Coca Cola. Con harto ketchup. Alguien alguna vez me dijo, que cuando hace hambre, en una ciudad grande, siempre habrá un Mc Donald's.
Termino de escribir esto luego de casi un año, no recuerdo por qué lo deje. Eso ya no tiene importancia en este momento, lo que importa es que pude dejar grabadas mis impresiones de aquel viaje, y ahora continuaré con los relatos sobre mi vida.
Hasta el siguiente episodio.