domingo, 19 de junio de 2016

Hagamos una repisa...

Estaba yo en secundaria, no recuerdo exactamente en que año, ¿tercero? ¿cuarto? En fin, eso poco importa. El asunto es que, como parte del esquema pedagógico de aquellos años, teníamos un curso llamado formación laboral. Y mi colegio, la Gran Unidad Escolar, Mariscal Toribio de Luzuriaga, tenía los mejores talleres de la ciudad, y quizá de todo el departamento.

Estábamos muy orgullosos de ésto.

Nos daban a escoger la especialidad. No recuerdo muy bien cuál era la metodología, pero por alguna razón yo terminé en el área de carpintería. Y el profesor de carpintería había estudiado con mi Papá en la Cantuta, en el mismo año. Mi Padre era profesor de automotores, aunque para esa época ya se dedicaba de lleno a la labor administrativa. Mi padre fue jefe de toda el área de esos talleres, luego director del colegio, también director del Colegio La Libertad, nuestro eterno rival, luego pasó a trabajar en la Dirección regional de Educación, que posteriormente se convirtió en Dirección Departamental de Educación. Siempre con un cargo directivo, aunque director ha sido solamente encargado por períodos cortos, pero en fin, ésta es otra historia.

Cuando empezamos las clases de carpintería, las primeras lecciones fueron enfocadas en evitar las lesiones características de los carpinteros: cortarse los dedos!

Quien no se ha cortado nunca con una sierra, con un formón, con el cepillo o con una simple chaveta, no ha sido carpintero. Los mas level, tienen como trofeo de guerra un muñón en los dedos de una mano, osea, le faltan dos o tres dedos, por que los perdieron con la tan temida y mentada sierra circular.

Que no sabes qué es la sierra circular? Es en serio?! En fin, si no sabes esto, estás mas perdido que cuy en tómbola en un taller de carpintería. Mejor no te acerques a todas esas máquinas, que podrías salir lastimado. Es un consejo de amigo.

Fuimos adentrándonos poco a poco al mundo de los carpinteros, las sierras, los clavos, los pegamentos, los cepillos, taladros, tornos, y por supuesto, íbamos fabricando una que otra cosa. Nada grande, nada de otro mundo, pero al final del año escolar debíamos realizar nuestro trabajo final: una pequeña repisa.

Todos lo hacíamos, todos fabricábamos las repisas, y todos aprobábamos el curso de carpintería. Nadie debía salir lastimado, ni física ni moralmente de este taller. No en vano es la profesión del mas grande humano que jamás haya pisado este planeta. En fin.

Yo hice mi repisa mucho antes de terminar la mitad del año. Era súper aplicado. Entonces ya no me quedaban muchas ganas de hacer otra repisa para el trabajo final. Lo consideraba demasiado supérfluo y banal. Por eso decidí ir por más, necesitaba hacer algo grande que marque para siempre los anales de la carpintería de mi colegio, de la ciudad, del mundo entero! Decidí hacer un estante...

Vaya locura la mía. El profesor me ayudó. Hizo un diseño, Calculamos todo, y con el petitorio fui con mi padre: ¡Necesito madera! Le dije, y le mostré la cantidad que pedía, obviamente tornillo, aunque me hubiese encantado comprar cedro, o caoba, o ébano (Para qué irse por poco, vayamos con todo!) En fin, el presupuesto nos dio para tornillo.

Y así empecé mi trabajo.

Primero hice los cortes de las tablas, previamente medidas al milímetro. Luego me dediqué a cepillarlas, alisando todas las pequeñas imperfecciones. Así que puse manos a la obra, y le dediqué los meses que me faltaban ese año en el colegio a preparar esta "monumental obra de arte".

La verdad pura, es que me pasé "trabajando" en una sola tabla todos los meses. La llevaba, la cepillaba un poquito, la marcaba, y hacía la "finta" de tallar las canaletas para los empalmes. Ya en diciembre me entró el pánico. No había hecho nada. Exacto. Me la había pasado con UNA sola tabla bajo el brazo, yendo y viniendo, no haciendo con ella mas que lijarla un poquito, según yo, dándole mi toque personal y artístico a lo que debería ser una magistral obra de arte.

Faltando dos semanas para terminar las clases, mi profesor, que no era tonto, me dijo que quería ver el avance, y que traiga todas las tablas, para ya empezar el empalme y el proceso de pegado. Bueno, ya saben, las tablas estaban iguales a como las habíamos comprado en el aserradero. Solamente una estaba medio cepillada, y lijada. Parecía mas un pedazo de madera amorfa.

Igual, es en la guerra donde se conocen los valientes. Me puse erguido, inflé el pecho, y con valentía le dije a mi profesor: No he hecho nada. Merezco que me jale...

Mentira. No pude siquiera hacer eso. Le dije que olvidé las tablas, y que las traería después de clase. Y así fue. Regresé solo, en la tarde, con todas mis tablas, evitando que mis compañeros de clase noten que no tenía nada de nada, y ya se acercaba el final de las clases. Mi profesor me miró divertido. Prendió la máquina cepilladora, y en menos de lo que canta un gallo, cepilló e igualó todas mis tablas, a la perfección. Luego tomó un lápiz, una regla, e hizo todas las marcas donde debería tallas la madera para hacer los empalmes. Y en eso se nos hizo tarde. Me dijo que deje las maderas, para hacerlas al día siguiente.

Pero más pudo mi orgullo de Hernández. Le dije que trabajaría en casa, pues para ésto, ya teníamos un formón en casa, comprado por mi padre. Cargué mis tablas, mi orgullo, y me fui a casa, con aires de vencedor y triunfador. NO sabía lo que me esperaba.

Esa noche, emocionado por la adrenalina de la tarde, avancé una canaleta en uno de los tablones. Tenía que hacer dos en cada uno, y eran ocho. Así que sabiéndome un triunfador y suertudo, llevé solamente ese tablón a clases. El profesor me preguntó, y le dije que ya había acabado con los demás (mentira!) y que solamente me faltaba éste para completar el empalme y empezar con el pegado y armado del estante.

Me dio una palmada en el hombro, y me dijo : Buen trabajo Max, sigue así, y se fue a sus labores cotidianas... En mi mente se quedó la imagen de los tablones aún sin trabajar, y en todo lo que me faltaba por avanzar. Pero ya había hecho los cálculos. Hacer ese tallado me tomó apenas una hora, eso significaba que para terminar el tallado, necesitaba en promedio 16 horas, aunque si tomemos en consideración, que con el trabajo uno agarra más experiencia, significa que los siguientes tallados los haré de manera mas rápida cada vez. Osea, con seis o siete hora de trabajo, terminaría mi obra de arte y sería nuevamente una leyenda viva en el colegio. Entonces decidí dejar el trabajo para una semana mas adelante, pues aún nos quedaban tres, osea, había tiempo de sobra.

Me dediqué a otras cosas, como siempre, a leer, a jugar ajedrez, a ver televisión, y a soñar, que es lo que siempre me ha gustado.  Y, como siempre, llegó el día de la entrega final, y yo no había avanzado nada. Tenía el pegamento, el formón, y mi inobjetable cálculo matemático, que me decía que acabaría el trabajo en seis horas.

Así que, apenas llegué del colegio, comí lo más rápido que pude, y me encerré en mi cuarto al trabajo de un maestro carpintero. Manos a la obra! A tallar se ha dicho!

Y el avance fue según lo planeado, iba tallando las maderas con tal maestría y precisión, que a las seis horas de trabajo ya había terminado...

El tallado de un solo madero...

Me faltaban siete!

Entré en pánico. Pero seguí adelante. No cené, no salí al baño, no me movía para nada de mi cuarto. En mi mente una sola imagen se repetía: Cero, cero, cero, cero... Esa sería mi nota, por el trabajo inconcluso, pero aún así seguía tallando el siguiente madero.

Se imaginan? La casa en silencio, ya era de noche, todos ya dormían. Y en mi habitación un sonido permanente: toc, toc, toc... Parecía un pájaro carpintero con insomnio, trabajando por la noche, cuando todos deberíamos estar dormido. Me deben de haber odiado en la casa, por el ruido...

Pero no podía detenerme. A la media noche mi mamá me preguntó si todo estaba bien. Le dije que sí, que no me molestaran, que acabaría en un rato...

Mentira!!

Ni en sueños acabaría. No había avanzado siquiera el tallado del segundo madero. Es que el tallado se hace con el formón con un martillo de goma, o con otra madera. Por eso se avanza lento, pero seguro.

Supongo que fue como a las tres de la mañana, que ya desesperado, bañado en sudor y con lágrimas en los ojos, rogué al cielo que me mande un ángel, o un súper héroe formidable, o un mago, un brujo, un hechicero, o a cualquiera de sus santos, para salvarme del desastre...

Y apareció mi padre...

Me miró en silencio un rato. Trajo un martillo, unos clavos. En un par de minutos terminó de tallar lo que faltaba, a martillazos. Le puso el pegamento a todos los lados. Y clavó los maderos con una precisión y destreza que nunca antes le había visto... Y en menos de lo que canta un gallo, terminó de armar mi estante. Me dio un abrazo, y me arropó en la cama, diciéndome: es hora que descanses...

Me levantaron temprano. Llevé mi estante al colegio. No era una obra de arte, pero era el trabajo mas grande que jamás nadie había presentado en el curso de carpintería. Y me felicitaron, y aprobé con méritos, y ese estante aun guarda algunos libros en la casa de mis padres, en Huaraz...

Pero en mi memoria siempre se quedará guardada la imagen inmensa de mi padre, en la madrugada, salvándome del desastre..

Es algo que nuca olvidaré, pues en ese momento supe que mi héroe personal siempre fue Mi Padre.

sábado, 9 de abril de 2016

Elecciones

A un día de realizarse las elecciones generales en mi querido y golpeado país, se me antoja hacer un pequeño recorrido por mis recuerdos de todos los eventos similares, de los cuales tengo memoria. Por razones obvias, no serán históricamente exactas, pero, haré el intento de no permitir a mi imaginación de apoderarse nuevamente de mis letras.

La primera vez que escuché hablar sobre "elecciones", fue para la asamblea constituyente de 1979. Mis recuerdos al respecto son vagos e inexactos. Había crecido bajo el régimen de la dictadura militar, a la sombra se Velasco, el chino, el verdadero patriota, el de la reforma agraria y de los tanques, aviones y helicópteros para invadir Chile; y el traidor y apátrida Bermudes, quien derrocó al Chino Velasco por miedo a una guerra y apoyado por la oligarquía limeña.  Eso lo escuchaba muy menudo. Con Velasco teníamos la oportunidad de vengar a Grau, Bolognesi y recuperar Arica y Tarapacá.  Y quizá lo más importante, recuperar la autoestima como nación soberana y fuerte que no se deja avasallar por extranjeros. Pero no fue así. Entró Bermudes, apoyado por las clases altas y el poder económico, y nos mando al abismo para siempre.

Esas elecciones las ganó el Apra. Se hizo una Constitución deficiente, programada para beneficio de pocos y se dio forma a unos poderes del Estado para beneficiar a ciertas clases. El objetivo era que su partido gane las elecciones para presidente y empoderar a sus políticos y a su gente. Pero Haya se murió, y Belaunde,  sacó provecho de esto.

"Las elecciones de mayo, vamos a ganar... Con Fernando Belaunde, y Acción Popular..."
Hay mi Perú, tierra de caudillos y oportunistas, donde los foráneos hacen patria y los lugareños son esclavos y se portan cual servicial manada.

Fueron años para el olvido, llenos de demagogia, sin rumbo y sin sentido. Le decían "El Nubenauta". El viejito se alucinaba en otro planeta. Gobernaba Ulloa, Alva Orlandini y PPK. Sip, el mismo PPK que ahora se postula para "salvar" el Perú. Se creó un elefante estatal lento y desastroso, se construyó la Marginal de la selva (hecha por el ejército, por cierto, rápido y mal), que se inauguró con bombos y platillos,  pero que desapareció con las primeras lluvias cual Macondo en Cien años de soledad, para después convertirse en una leyenda, un sueño perdido, una ilusión. En mis años en el ejército tuve la oportunidad de caminar por la dichosa Marginal de la Selva. La única diferencia con el resto de la selva era que los árboles estaban más pequeños, el resto, fango, malezas y abandono. Los que recordaban los días de su construcción bromeaban sobre "la finta" que tuvieron que hacer, con un poquito de arena para el día de la inauguración.  Así era, así es y será. Una gran pena. Era tal el descontento social y la desigualdad que forjó el gobierno del arquitecto, que nació en la sierra olvidada de nuestro país un movimiento que bañaría con sangre y fuego a toda nuestra patria. Peor aún, en el escuálido movimiento formado por Haya, se levantaba una imagen que, aprovechando la ignorancia de nuestra gente, haría que nuestro país se vaya a la mierda.

"Que viva el Apra, compañeros..."
"Pan con libertad...."

Si, fueron unas elecciones memorables. En la contienda pujaban Barrantes,  el frejolito, izquierdista, socialista, inteligente,  capaz pero timorato ; y Alan, joven, locuaz, agresivo. Logró sacar una ventaja de su "llegada"  con la gente. Comentarios como: es tan guapo, es tan inteligente, habla muy bonito; eran el pan de cada día. Ganó. No hubo segunda vuelta, pues el Frejolito decidió no ir a la segunda vuelta. "Para que?", decía él.  "Hay que evitarle gastos innecesarios al estado" Fue su respuesta.  La verdad, estoy convencido que incluso él cayó bajo el encantamiento de la locuacidad de García, pero además los partidos agrupados en la izquierda unida era más parecido a una olla de grillos acéfalos, que se destrozaron a punta de dentelladas y mordiscos lo poco que lograron conseguir, una jauría salvaje, lista para destrozar lo que encontrara. Pero con el caballo loco no nos fue nada bien.
Y bueno, vino el despelote. García aprovechó su condición para poblar TODOS los poderes del Estado con gente del Apra, creando leyes que los hagan inamovibles para poder seguir lucrando de las arcas estatales. Y también descubrió la forma de mantener al "rebaño" conforme. Estatizo la banca, se negó a pagar la deuda externa, subió los sueldos, subvencionó muchos productos,  y la gente lo aplaudía, cual jauría enloquecida. Obviamente todo se hacía en las grandes ciudades, con la complicidad de los medios de comunicación. Que eran y son propiedad de las oligarquías y de los dueños de Perú.

Fue en el segundo año de su gobierno que me tocó irme a estudiar a Rusia. Yo era un niño muy aplicado, y me gustaba leer y ser muy crítico a todo. Y me parecía que nada bueno saldría de esto. Es así que, llegando a Rusia, nos recibieron un grupo de compatriotas,  y nos preguntaron, cómo está el Perú? Respondí que mal, que el gobierno de García nos estaba llevando al abismo. Para qué dije eso. Uno de mis interlocutores me tildó de apátrida,  de ciego e incoherente,  pues no veía el "gran futuro" que Alan estaba forjando en nuestro país. La revolución con libertad, los beneficios sociales, y un interminable bla bla bla, que prefiero no recordar. Eso sí, al final todos me hicieron carga montón y tuve que tragarme mis palabras.

Aunque el tiempo no tardó mucho en darme la razón. Nadie que vivió en esa época podrá olvidar las colas para el pan, kerosene, la leche Enci,  los apagones, los coches bomba, la hiper inflación, los Intis y los Inti millón. El dólar Muc y el Tren eléctrico. Desaparecieron las monedas. Todos éramos millonarios. Se hizo realidad una broma de mi abuelo: " si las cosas siguen así, algún día seremos los más ricos del planeta, todos tendremos millones en los bolsillos".  Cuanta razón tuvo mi abuelo. Lo que no sabia, es que esos millones no valían nada. Y que la gente, apenas recibía su sueldo, tenía que comprar lo que sea, pues al día siguiente esos billetes no valdrían nada.

Pero el rebaño, seguirá siendo el rebaño. Ante tal catástrofe, para el año 1990,  un grupo de poder, convenció a Vargas Llosa para "salvar" al Perú. El terrorismo se había filtrado a la gran ciudad y aquejaba si tranquilidad. Ya no eran solamente un puñado de locos que matan serranitos. Además apareció el MRTA, que actuaba directamente en las grandes ciudades. Ni hablar, algo tenían que hacer. Así que postularon al mas pituco del Perú. No había contenedores. Debía ganar. Prepararon un plan. La economía estaba muriendo, para salvarla se tiene que aplicar un Shock.  Y apareció un Chino con su tractor, sin plan de gobierno, cuya única intención era ingresar a senador para ganar plata sin hacer nada, y que fue convencido por García y su maquinaria para evitar el ingreso de Vargas.

"No al shock!" Fue su lema de campaña.
"Honradez, tecnología y trabajo" gritaba a todos lados subido a su tractor.
Y la manada lo siguió. Y para variar...

"Que Dios nos Ayude" fueron las famosas palabras del Premier al anunciar como primera medida de gobierno el famoso Fuji Shock. Recuerdo muy bien ese día. Había venido de visita al Perú,  ya que la crisis económica de Rusia por su famosa Perestroika así me lo permitía.

Nunca olvidaré el silencio en las calles de Huaraz el día después del famoso anuncio. Las caras de la gente eran de antología. Miraban al vacío, no sabían hacia donde ir. Pobre mi manada. Había caído víctima de su propio engaño. Y la pagó duro. Para ese entonces ya el terrorismo, de ser un "pequeño e insignificante" movimiento se había tomado casi todo el país.

Las medidas fueron terribles. Se exterminaron poblaciones enteras, so pretexto de albergar terroristas. Se vendió el estado al mejor postor. Se anularon los derechos. Ya no eras una persona que trabajaba, sino un "servicio no personal" sin derechos, sin voz. Y la manada fue feliz. El el ejército había una frase: "al cachaco y al mulo, palo en el culo!".  Se aplicó lo mismo con nosotros. Y nadie dijo nada. Se mantenía a las zonas de pobreza con programas "de ayuda social": comedores populares, vaso de leche, etc. Los campesinos dejaron de trabajar. Se dedicaban a recibir los "beneficios". Eso sí, había que apoyar al Chino. Fue genial. Se manipularon los medios de comunicación y la gente se convirtió en una manada dócil.

"chino, chino, chino..."

Gritaban a viva voz en los mítines de la re elección.  El ritmo del chino. No recuerdo la cantidad de niños bautizados como Chino Fujimori tuve que atender mientras trabajaba en Pomabamba.
En todo el período del chino, fui presidente de mesa en las elecciones, sea cual sea. En mi mesa, y las del lado, nunca ganó el chino o uno de sus partidos creados para cada elección.  Pero siempre ganaba a nivel nacional, con porcentajes apabullantes. Había lugares donde obtenía el 100% de los votos. Era impresionante. Pero no podías decir nada, pues era muy sencillo que se te encontrara "material subversivo" y luego desaparecías del mapa sin pena ni gloria. Fueron los tiempos de la dictadura, donde éramos una manada feliz. Nos hicieron creer que se acabó el terrorismo, que no había pobreza, que la delincuencia había desaparecido, que la salud mejoraba, que resucitaron los muertos y los vampiros y que llegaron los alienígenas. Todo la porquería que veías a tu derredor era producto de tu imaginación. Los que mandaban eran los canales de televisión y los periódicos. El que se mostrara inconforme era un terrorista, y como tal, merecía la cárcel.

Solo al final de la dictadura, nos dimos cuenta que la mente maestra detrás era del Tío Vlady. Pues las metidas de pata del chino, luego que el tío Vlady cayera en desgracia, son memorables. Incluyendo la renuncia por fax. Sospecho que el Tío Vlady tuvo que ver en todo, incluyendo la famosa "fuga" de caballo loco Alan, cuando fueron a capturarlo. Todo fue armado a la perfección.

Ya con el chino en Japón, orinándose de miedo, le tocó el cargo, de chiripa, a Valentín. Y la regó. Tenía una oportunidad única el chato, de reformar todos los poderes del Estado, de hacer una verdadera revolución en innovación y re ingeniería de nuestro deforme y corrupto Estado. Y que hizo? Pues nada. Devolvió a la podredumbre que había botado Fujimori, y dejó a la podredumbre puesta por el fujimorato. En conclusión, permitió que regrese Alan al Perú, y con nuevos bríos, para embaucar nuevamente a la diezmada manada. Y por supuesto que lo logró. Tanto así que por poco gana las elecciones del 2001. Es cierto, las ganó Toledo, el Cholo sagrado, el de la Marcha de los cuatro Suyos, el de "A Palacio, Carajo", el de hablar a lo americano, con su esposa francesa. Y con él en el poder, se empoderaron, se arraigaron los mandos implantados por García y Fujimori, para hacer de la maquinaria estatal el más ineficiente, lento y corrupto que jamás haya existido. Se completaron de vender los yacimientos a manos extranjeras, y se empezó a "juntar" el dinero que nos dejaban como dádivas. Estábamos esperando el famoso "chorreo". Pero, ya como ha escrito un literato, el Perú se jodió hace buen rato.

Las elecciones del 2006 fueron un paseo para García, aunque llego la ola Nacionalista con Ollanta, sus vínculos con Chávez, el dictador venezolano, le ponían sombra a su candidatura, y el miedo al chavismo nos hizo elegir: "entre el cáncer y el sida". Y ganó "el mal menor". Sucedió algo inconcebible, nuevamente habíamos ungido como presidente de la república al ser mas nefasto de la historia peruana, para únicamente elevar más su ego personal, y permitir que se desperdicie lo poco que se pudo haber ahorrado de las regalías mineras. Recuerdo muy bien el famoso "shock de inversiones". Se gastaron millonarias sumas en todos los ministerios, para "impulsar la economía". No olvidemos que todos los poderes del estado siempre han estado infestados por los compañeros, que muy hábilmente se convirtieron en fujimoristas en las épocas del fujimorato. Ahí sacaron sus carnets empolvados, cambiaron su título de "representante de nueva mayoría, cambio noventa o lo que sea" por "compañero". Había que aprovechar el "shock" de inversiones. Al final no se obtuvo mas que gastos, cero inversión, nuevamente inflación maquillada, robo descarado, hábilmente maquillado, a las arcas del estado, y, la cereza del plato, corrupción al mas alto nivel. Pero, de que preocuparse? El poder judicial siempre será "compañero disciplinado". Al todopoderoso García ni siquiera se le puede investigar. Apenas hay una denuncia, sale algún "juez probo" poniendo el parche, y quitando autoridad a quien sea que intente siquiera insinuar corrupción y fanfarria en el gobierno aprista. Obviamente los medios de comunicación hacen su trabajo en forma muy aplicada. Nos bombardean día a día con la información que ellos quieren que sepamos, que creamos y que internalicemos. Y lo logran con creces. La manada es fácil de manipular.

Así llegaron las elecciones del 2011, donde nada pudo hacerse contra el caudillismo optado por Ollanta y su mujer, Nadine. La plata lo puede todo. El dinero de Chávez funcionó, y Ollanta asumió el poder, frente a un desdibujado Toledo, y una Keiko agresiva, hiriente, y odiosa. Se hizo odiar por más de la mitad de los peruanos, y eso le pasó factura. Otra vez el discurso "o el Sida o el cáncer". Y al final, fue más de lo mismo. Se continuaron con aumentar aun más una maquinaria estatal lenta e ineficiente, se terminó de casi regalar todos los yacimientos de lo que sea, y la cereza del pastel, hace solo unos meses, se participó descaradamente en un circo mediático sobre las "agendas de Nadine", y luego en una elecciones estrafalarias, llenas de tachas, re tachas, y recontra tachas, que al final, nos ponen nuevamente en el limbo de elegir entre que. Nadie se acuerda de mencionar, que todo a sido una cortina perfecta para el TPP, un tratado internacional que nos obliga a ciertas cosas que al final nos van a mandar más abajo todavía. Que es el TPP? Averiguenlo si quieren, 

Y sobre estas elecciones, pues no hay nada que decir. Lo mismo de siempre. Caudillos, gente que se grita de todo: ladrón, corrupto, caviar, rojete, narco, fujimontesinista, asesino, etc, etc. La manada no ha cambiado un ápice. Ni siquiera hemos leído los planes de gobierno. Si lo hubiésemos hecho, tratando de entender un poco lo que proponen, nos daríamos cuenta que todo eso es nada más que un saludo a la bandera. Mas o menos como las tesis de Acuña. Al final, lo importante para los candidatos, es convencer a los medios de comunicación para que "empujen" a la manada en la dirección "correcta". Y todo depende, de cuanto quieras invertir en esto. Aunque, para ser sinceros, disculpando mi pesimismo, este es un partido ya jugado, donde nosotros somos únicamente unos simples títeres, que "creemos" que elegiremos a un presidente. 

Tengo la sospecha que hay una cúpula que digita todo,  que se rie de nuestros gritos, nuestras marchas, nuestras peleas  e insultos en las calles y en las redes sociales. Lo importante es que los grandes negocios sigan su curso, y que la manada crea que vive en el país de las maravillas. El resto es cuento.

Muchas veces me han preguntado: y que propones? Tengo una idea, racista, clasista, segregacionista, brutal, pero que sería desde mi humilde punto de vista, primordial para un cambio. El voto debería ser no una obligación, sino un derecho, que se debería ganar de alguna manera. Supongo que el primer paso debería ser el haber entendido a la perfección los planes y propuestas de los candidatos. Se acabaría el caudillismo, y por lo menos, los "candidatos" se sentarían a pensar seriamente sobre sus "planes de gobierno". El siguiente punto, que un partido político no debería poder participar en unas elecciones presidenciales, si es que no ha hecho un trabajo previo como partido de por lo menos 10 años. Y si quieres ser presidente, pues por lo menos debes tener tu futuro y el de tu familia asegurado. La lógica es simple: ya no necesitas plata, entonces vas a robar menos, o posiblemente nada. Y el punto mas importante: los congresistas ad honoren. Habilitar la Villa del Congreso, donde los congresistas se internarán por un mes, para la legislatura, sin asesores, sin secretarias, para trabajar de verdad. Ser congresista debería ser casi un "sacrificio", mas o menos como los bomberos. Pero eso sí, con los mas estrictos controles, de productividad. Y la renovación cada dos años de un tercio de los más flojos. Podrían haber congresistas eternos? Claro que sí. Pero serían los mejores. No trabajas, pues te vas, como en cualquier trabajo. Beneficios? Innumerables, pues el sacrificio lo vale. Y las sesiones transmitidas en vivo al 100%, ya sea por internet, canales de televisión, y publicaciones semanales de los resultados, con entrega gratuita de los resúmenes en las calles.

Un sueño, es cierto, pero creo que ya me he excedido. Estas elecciones han sido muy divertidas. He tenido que lidiar con mucha gente tratando de convencerme por votar por su candidato. Desde aquellos que me llaman a la reflexión, hasta los mas agresivos, que me han insultado, por no aceptar su propuesta. Decidí hace algún tiempo no hacer bilis, no renegar, y decir "si" a todos. Al final, cada uno es dueño de su voluntad y de sus ideas. Lo único que quisiera, es que mi manada deje de ser manada algún día, que por arte de magia se despierte, y sea crítica de su propia realidad. Ya basta con ser el país sin autoestima. Estoy harto de ver como cualquier extranjero, con sólo mostrar su pasaporte o "hablar" distinto, la haga linda en nuestra patria. Si eres español, argentino, chileno, europeo o americano en el Perú, pues mínimo eres gerente, actor o pelotero de primera división. El pasaporte peruano en cualquier otro país es sinónimo de personal de limpieza, jardinero, lavaplatos y ladrón. Existen las honorables excepciones, no lo niego, pero eso, a quien le importa? 

Mañana se verá quienes pasan a la segunda vuelta. Nos esperan unos meses muy entretenidos.

jueves, 10 de marzo de 2016

Día de la mujer.

La primera vez en que celebramos el Día Internacional de la Mujer, fue cuando estaba estudiando en Rusia. Marzo, como olvidar. Ya el invierno se está despidiendo, las nieves están amenguando, la primavera se acerca, y en la Unión Soviética se celebra, como feriado no laborable, el día Internacional de la Mujer Trabajadora. Tulipanes, Champagne, chocolates.

Fue en aquella época que pude entender la importancia de esta celebración y lo que ello conlleva. En mi Huaraz natal, la única celebración que yo recuerdo, era por el día de la madre, y del Día de la mujer, no se mencionaba nada, o al menos eso parecía.

En líneas generales, debo mencionar que en mi vida las mujeres han marcado muchos e importantes hitos, quizá los más importantes, del camino que estoy siguiendo. Es por eso que en este pequeño texto, trataré de rendir un homenaje a todas ellas, en un orden arbitrario.

En primer lugar, mis abuelas. De ellas, mi abuela materna, la infinita Mama Filly, vivió con nosotros por muchos años cuando era pequeño. Era de carácter de hierro, y de línea dura. No toleraba ninguna indisciplina. No hay nieto que no recuerde, las inmortales "shamas" de la abuela. Una combinación de limón, sal y alguna otra cosa, para pasarnos con un algodón por la boca, cuando teníamos los labios llenos de aftas. Pero no solamente se usaba la "mortal shama" para este caso. Servían de cura a "las malcriadeces y palabras soeses". Una palabrota o siquiera insinuarla, era suficiente para caer víctima de la shama. Tampoco se pueden olvidar los suculentos cuyes, hechos en un palo al carbón, super sabrosos. Eso sí, no era muy agradable ver como la abuela, aplastaba de los cuyes en el suelo la cabeza. Un crack, y la sangre corría por las fauces del roedor muerto. Nunca pude entender como podía ella hacer esto. Eso si, la vi desollar carneros, con la habilidad de un maestro carnicero. Debo mencionar que en el terremoto, me salvé en su espalda, y le quité un arete. Siempre me lo recordaba: Me debes un arete de oro, me decía. Tampoco es posible olvidar que en las fiestas, ella recogía a todos los nietos y nos llevaba a casa. También los relojes de los que festejaban, y cuando ya la fiesta había terminado, los guiaba a tumbos a cada uno a sus casas. Y si nos invitaba un almuerzo, en su casa, había entrada, sopa, plato de fondo y postre. Y para matar el chanchito una copita de pisco, y para el lonchecito unos picarones, o dulce de membrillo. Así era la Mama Pity, hay de aquel que la llame abuela, te podía caer un regaño, o hasta la mortal shama. Pregúntenle a cualquiera.

A mi abuela paterna, no la conocí mucho. Solo una vez que fuimos con mi padre y mi hermana a Sauranja, pude disfrutar de todas las artes de la Abuela Domitila. . Era pequeña y menudita, incluso siendo yo un niño pequeño, la veía chiquita. Trataba al abuelo, su esposo, de Don Isidro, y también les decía Don a todos sus hijos. Preparaba quesos a la antigua usanza, tejía ponchos, llevaba la casa. Aunque se poco de ella, es por su línea que tengo, la sangre de los bravos guerreros chancas. El aire altivo, el orgullo en la mirada, son cosas que de ella no olvido, pues tenía de mi padre la mirada.

Y como no mencionar en esta lista larga, a mi viejita linda, mi Negrita del Alma. Es la madre coraje de la vida cotidiana. Cuando recuerdo los años de la infancia, la recuerdo preparando el desayuno temprano de madrugada, con los uniformes planchados y la comida ya lista. "Bajen a comer!" era la llamada materna, y todos llegábamos cual tropel a la cocina. Daba órdenes precisas para el quehacer diario, y con un grupo de nosotros se dirigía al colegio. Regresaba en las tardes, a servir el almuerzo. No sé en que momento hacía sus deberes de maestra,  pues incluso la veía ver telenovelas. Los sábados eran de antología, debíamos de ir al mercado, y en las noches preparar la masa para el pan, y lavar la ropa. En los cumpleaños siempre hacía una torta, claro está con la ayuda del abuelo. También gelatina, incluso los gorros de fiesta. Y obviamente, preparaba la comida entera. Por supuesto ayudaban sus hermanas y la abuela. Ya que las fiestas comúnmente las hacíamos con toda la familia. Hay momentos únicos que viví con mi madre a solas, como aquella vez que el aeropuerto me pidió que no me marchara, pues ella se quedaba sola. Me porté muy mal, le dije cada cosa. Y lo peor de todo, fue cuando confundí la fecha de su cumpleaños. No soy el mejor hijo, pero tengo una madre grandiosa. Y estoy feliz por aun poder abrazarla ahora.

De mis tías maternas, tengo que mencionar a la tía María, o Mami como le decíamos de cariño. No sabía cocinar, vaya cosa. Pero al momento de celebrar, era el alma de la fiesta. Con ella conocí la "sopa a la minuta": una caldo con carne, papas y fideos cabellos de ángel casi crudos, pero que por alguna razón nos gustaron mucho. También le gustaba cantar junto a sus demás hermanas. Y al celebrar lo hacía con mucha alegría. Como aquel día que por una fiesta de aquellas, vinieron a ayudar a mi Mamá en la cocina, para una fiesta. Se sentaron todas en un fila en sus sillas, y empezamos a brindar con una chelas heladitas. Al final terminamos todos cantando y brindando, y ella se reía de las "ayudantas".

Mi otra tía, es la tía Norka, o Maca, como le decíamos en la casa. Era siempre la experta servidora de la comida. Pero también era quien adornaba las tortas con las cubiertas dulces y los adornos. Y gustaba de adornar las paredes en las fiestas. Quizá todos recordemos esto, pero la tía tiene un lado "siniestro": ponía inyecciones! Que dolor ver sus jeringas de vidrio y sus agujas. Era un terror ver como te iban a clavar con semejantes instrumentos de tortura. Y como todas las hermanas, cantaba a viva voz, los huaynitos huaracinos y los valses al ritmo de las guitarras, las mandolinas y el acordeón.

La tía Juana, o Juanita como le decíamos, llevaba impregnada en el rostro una sonrisa. Era tal su paciencia y su temple, que nunca jamás se enojó, si mal no recuerdo. Aún ahora tiene esa costumbre, nunca le conocí una llamada de atención o un disgusto. A todos nos encantaba ir a la casa de la tía Juanita, pues ahí nadie nos decía nada por nuestras travesuras.

La tía Cristina, no la gozamos mucho, pues llegó a la familia cuando ya no eramos tan pequeños. Algo para no olvidar, la extraordinaria voz de la tía. Las canciones que cantaban eran pura melodía.

Pero de todas mis tías maternas, la que mas he querido, ha sido es y será mi tía Rosi, la hermanita menor de todas. Era casi una niña cuando empecé a hablar con ella. Nos pasábamos horas enteras conversando sobre cualquier tema. Sus dibujos preciosos, sus acuarelas, adornaban cuadernos y folderes. Cuando tenía que hacer un dibujo de tarea, tía Rosi era la voz, no había nadie que dibuje mejor que ella. Algo mas que recordar, por cierto hay mucho. Como aquella vez que postulé a la Cayetano Heredia. Era yo un nerd sabiondo, taimado y un chuncho. No quise ir a ver los resultados, fue ella. Y regresó feliz y contenta con la noticia, que había ingresado en el primer puesto. Hay que agregar a esto, que fue la única vez que a una universidad peruana he postulado. Y ella fue feliz conmigo en ese momento. Como en muchos otros, pero a esto no va el cuento.

De mis tías paternas, se muy poco. Casi no hemos convivido, solo se que son familia. Muy de vez en cuando al estar de visita, nos tratan de la mejor manera que ellas puedan. Recordar algo, aquella vez que hicieron cachina, y que después de eso, jugamos a la guerra con uvas en la sala y la cocina. Unos tallarines verdes, mejor no les cuento, o la famosa sopa de leche al estilo iqueño. También nuestros viajes a la Huacachina, o a conocer y bañarse en la achirana del Inca.

Las otras mujeres de mi vida son mis hermanas. De ellas hay tanto que hablar que, para no hacerla larga, mencionaré solamente algunas de las cosas, que nos tocó vivir y que nunca se olvidan.

Mi hermanita mayor, la Mafaldiña. Como olvidar nuestro encuentro en Rusia. Éramos aun niños, y ya nos creíamos adultos. Vivimos infinitas peripecias juntos. Mi primer cumpleaños en Rusia, aún lo recuerdo. Estábamos los dos solos, me regalaste un pequeño auto de juguete y un billete de lotería. Como olvidar ese momento. No puedo no mencionar nuestro primer año nuevo juntos, tampoco aquella vez en que nos quedamos sin comida, y de la nada hiciste un suculento almuerzo. Muchas veces hemos llorado juntos, compartido alegrías y muchas penas y tristezas. Nos derrumbamos y levantamos muchas veces, pero aún así seguimos caminando en esta vida con la frente en alto. Se pueden olvidar nuestras tardes de verano en la playa (orilla del río), o bebiendo en un parque? Las salidas al cine, o aquella vez en Suecia, cuando nos alojamos en la casa de unos amigos tuyos? Tampoco podremos olvidar nuestros viajes juntos, y todas las veces que tuvimos que darnos aliento. No hay nadie mas fuerte ni mas osada, que mi hermanita Malli, la Mafaldiña.

A Tania Soledad, la conocí por referencias. Ella murió en el terremoto del 70. Solo se que la quería tanto el tío Joel, que murieron juntos, abrazados, bajo la tierra y los escombros. Los enterraron juntos, y así seguirán por siempre. Un enorme enigma en nuestras vidas.

Mi hermanita Thania es la que me sigue, y con ella la cosa no es tan simple. Era tan flaca y delgaducha, que le decíamos "flaca" de cariño. Papá le decía Topoya, Yiya y mil otras cosas. Eso sí, era la mas consentida del viejo en esos tiempos. Son de antología sus salidas con los viejos, a las fiestas de adultos, vistiendo su poncho rojo. No había forma de parar su llanto, cuando decidía seguir a los viejos a una fiesta cualquiera. Ya estando en Rusia descubrió su pasión por los dulces, y podía comerse una torta a solas. Ya no está flaca, pero sigue siendo la hermanita alegre, que disfruta de bailar, de alegrarnos y divertirse. Tuvo la osadía y valentía de irse con los "élites" a la selva. A caminar entre la jungla y los matorrales, para llevar salud a las comunidades.

Carola es toda una historia. De pequeña era gordita y habladora. Le decíamos la Ronrona, era crespa, siempre estaba masticando algo. No sabía nada de matemáticas. Fue mi primera (y única) alumna, y no aprendió nada. Y la sorpresa fue cuando se convirtió en ingeniera, y hoy trabaja en la banca. Ya no es gordita, está flaca, y para variar, totalmente lacia. Es la que nos da un poco de cordura, cuando nos invade el entusiasmo y nos acarrea la locura. Nunca olvidaré aquellos tiempos en que compartíamos un cuarto en la azotea de Mitchel Fort con nuestro hermano. Ellos eran aún universitarios, y yo me estaba preparando para ir al ejército. Tampoco se puede olvidar cuando iba a Huaraz y ella estaba sola. Las gaseosas, el pan y la jamonada, y los vídeos. Tiempos aquellos.

Y la última de mis hermanas, Camucha la más pequeña. Se enfermó de bebé, y tuvo secuelas. Nunca perdió su inocencia y siempre andaba alegre. Se hizo la mamá adoptiva de los tres Pacos, sobre todo de Leito, quien fue mas que su sobrino, su hijito engreído. Lo cuidaba con celo y mucho cariño. Y nunca perdió su alma de niña. Cuando tuvo su accidente, hizo que nos uniéramos, nuevamente como uno solo, y pudimos recuperarla. Mas quiso Dios que ya era tiempo, que se convierta en un ángel y se la llevó al cielo.

De mis primas, tuve mucha cercanía con dos de ellas, Yuly y Chío, ya que compartimos juntos muchas vivencias. Y también incontables ocurrencias. Como aquella vez que visité por primera vez a Yuly en Volgogrado, y fuimos a visitar a unos amigos rusos de ella. El ruso nos invitó vodka, y se zampó un vaso, yo de copión me tomé el vaso de un solo trago. Casi muero ahogado, aún así tomé el segundo vaso. Después Yuly me llevó a rastras a la residencia, iba dormido y delirando. Y con Chio, nos quedamos varados en un viaje, compartimos momentos únicos e inolvidables. Con el resto de primas he compartido poco, pero debo mencionar que siempre nos tenemos cariño. Lili, Janeth, Yessy, Charo, Nadia y Cati, Fabiola y Sandra. Hemos compartido juegos de niños, travesura de pequeños. y de una u otra forma, han influenciado en mi vida y en mi camino. Mis primas paternas, las conocí poco, ya que ellas siempre han vivido en Ica con sus padres.

Dedo mencionar a la madre de mis dos primeros hijos, Vilma, con quien he vivido, muchas alegrías y sinsabores. Si bien es cierto terminamos con muchas diferencias y disgustos, debo mencionar que admiro su valentía, por guardar el reposo absoluto, cuando iba a nacer mi primera hija: Katty. Supongo que hubiera sido mas sencillo, acceder al legrado que le habían ofrecido. Se mantuvo firme, y juntos logramos, traer a una preciosa y hermosa niña sana al mundo.

Y como no mencionar al amor de mi vida : Katia. Me aceptaste con toda mi carga, sin poner reparos, me ofreciste tu vida, tus sueños y tus proyectos, y tomando mi mano te mantuviste siempre fiel a mi lado. Por eso soy muy feliz de tenerte conmigo, y la vida nos está regalando, toda una aventura de dicha y retos, de tropiezos y alegrías. Seguiré feliz caminando a tu lado, y con el producto de nuestro amor, la bella Anahí, de nuestras manos. Eres la fuerza que me empuja a seguir mi camino, la voz que me mantiene despierto, y me recuerda mis sueños. Eres con quien quiero hacerme viejo, charlar eternamente, y recitarte mis versos. Una sola palabra: te amo.

Mis hijas, son toda una maravilla. Katty, la mayor, es inteligente y bella. Es de una fortaleza enorme, que a veces no parece de este planeta. Pasamos juntos tantas cosas, hay tanto que hemos vivido y sufrido, mi pequeña bella, que un libro no será nunca suficiente para escribirlos todos. Viajamos juntos de Pomabamba a Huaraz, solos, hablábamos y hablamos de todo, y sobre todo, nos queremos de manera incondicional y para siempre. Tu camino recién empieza, pero quiero seguir siendo en él, tu mejor compañero.

Y de la pequeña Anahí, que es pura ternura. No hay momentos mas tiernos que aquellos, en los que hablamos de las estrellas y del universo. De nuestros descubrimientos juntos, y de nuestras locuras, como son los vídeos de Motita y Motelo. De nuestros interminables cuentos, y de nuestros paseos por el malecón. Nunca olvidaré la madrugada que salimos ha hacer deportes juntos. Eramos los únicos padre e hija pequeña en esas horas, y todas las abuelas nos saludaban admiradas. Y también lo emocionada que estabas, cuando conociste por fin a tu hermana, y a tu adorado hermano, el gran, único e inigualable Max, mi hijo, y tu hermano. Seguiremos descubriendo un mundo juntos, tenemos la vida por delante.

De las otras mujeres de mi vida, no puedo dejar de mencionar a mi granítica e interminable Señorita Hortensia, quien con una regla en la mano, y su rosario en el cuello, con una sola mirada y una orden suya, me enseñó a leer y escribir en un par de meses. Fue mi maestra de toda la primaria, y era tan recta y seria, que nunca jamás la oí levantar la voz para poner orden en el aula. Siempre cantábamos el Himno Nacional con la mano en el pecho, y rezábamos el Padre Nuestro de rodillas, antes de iniciar las clases. Creo que incluso ella se dio cuenta, que yo estaba enamorado en aquellos tiempos de Miriam, pues hasta en alguna ocasión me hizo la taba, y me dejó a solas con ella. Pero yo era tan monse, que salí corriendo, patitas para que te quiero, del aula. Miriam y Laura fueron los amores de mis épocas de estudiante. A Miriam nunca le dije nada, y ni siquiera me acerqué a ella, con Laura tuvimos una historia pequeña y tierna, pero por alguna razón, me olvidé de ella. En Rusia hubieron algunas mujeres, que de una u otra forma influyeron en mi vida. En algún lugar y momento, escribiré sobre ellas y todo lo que en mi vida e historia significaron. Lo haré cuando esté ya muy viejo.

He tenido muchas y grandes amigas, hasta el día de hoy ellas me rodean. Pero la más grande de todas es, ha sido y será siempre, la única e inigualable Virgen María. A ella siempre dirijo mis plegarias. Se que en algún lugar ella me escucha, he intercede ante Dios con mis plegarias. Muchas veces trato de imaginarme como habrá sido su vida, sus miedos, sus esperanzas. Estoy convencido que tuvo muchas dudas, temores y sueños. Y no me imagino siquiera, todo el dolor que tuvo que soportar al entregar a su hijo. Cuando las fuerzas me abandonan, cuando desfallezco y me siento pequeño, le pido con todas mis fuerzas que venga en mi ayuda, y que me de las fuerzas para seguir adelante, y que solamente se apiade de los míos, que no los abandone nunca. Se que como pecador no merezco siquiera dirigirme ante ella, pero también estoy seguro que en su corazón de madre, ella nos quiere y nos ama como lo que somos, sus hijos.

Feliz Día a todas las mujeres, por lo que han significado y por lo que aún significan en esta mi ordinaria y pequeña vida....

domingo, 28 de febrero de 2016

Útiles escolares....

Estamos ad portas del inicio de un nuevo año escolar. Ya en mi rol de padre desde hace algunos años atrás, me tengo que enfrentar a listas infinitas e interminables de útiles escolares, que deben ser entregados en el colegio, antes de dar inicio a las respectivas clases. También los libros, materiales de aseo, y un largo etcétera, que es para desquiciar a cualquier padre de familia.

Por esta razón es que me pongo un poco nostálgico, y trato de rememorar las épocas de mi niñez, cuando íbamos al colegio, en la primaria y luego en la secundaria, y la casa se convertía en un almacén de cuadernos, lapiceros, papeles, lápices, colores, al por mayor, ya que nosotros éramos siete niños. Y, si bien es cierto, las listas escolares de aquellas épocas, no se comparan a las de ahora, de todas maneras, me sigo sorprendiendo por la manera que mis padres, y en realidad todos los padres en esa época, podían enfrentar esa labor titánica. Además, hay que recordar que también están los uniformes, los zapatos, zapatillas, ropa deportiva, maletas. Y no olvidar que en esas épocas, las familias eran de por si numerosas.

A mi memoria vienen los cuadernos Atlas, los Loro y los Justus. Sobre todo recuerdo el famoso cuaderno con su pasta azul en forma de jeans. Fueron todo un suceso. Nadie podía NO TENER uno de estos cuadernos. Eran símbolo de estatus y de estar a la moda.  Hubo todo una época en que forrábamos los cuadernos con un papel azul y con Vinifán azul. Por qué hacíamos esto? Ni la más mínima idea. Por eso, con los cuadernos con la pasta de Jeans, solamente usábamos el vinifán azul y punto.

También recordemos los "blocks". Era muy importante tener uno, para hacer las anotaciones de los primeros días de clases, y luego pasar las clases "en limpio" en los cuadernos oficiales, para no tener errores, ni manchas, y así tener una buena nota en "presentación". Obviamente en los primeros años usábamos lápices, no recuerdo el nombre. Y ya en secundaria, se  podían utilizar los lapiceros azul, rojo y, a veces, negro. Los títulos en rojo, el texto en azul. Obviamente teníamos que "dibujar" las caratulas, casi siempre en forma de pergamino, donde poníamos el nombre del colegio: G.U.E Mariscal Toribio de Luzuriaga, el año, nombres y apellidos completos y el curso. Qué lapiceros? Faber Castell, también Bic. Color azul, rojo o negro, de tapa blanca. Los Bic eran transparentes. Aunque alguna vez sacaron lapiceros de color amarillo con tapa azul. Pero los lapiceros con los que soñábamos eran aquellos lapiceros de cuatro colores. Algunos tenían incluso de mas colores, todo un suceso. Y los porta minas. Eran un lujo. Y tener esos lapiceros con borrador de tinta era el nivel máximo de sofisticación.

No olvidemos los cuadernos espiralados. y los pioner, con sus separadores, para poder tener varios cursos en un solo cuaderno. Estos últimos eran sobre todo útiles para la academia pre universitaria. Ya era otro nivel, ya no era el cole. Los folders de cartón que había que forrar, que después fueron sustituidos por los de plástico. Y los cuadernos con un mapa del Perú en la caratula? Atlas? Creo que llevaban el himno nacional, o quizá la constitución en sus paginas posteriores. Desde cuando salieron los dibujos en la pasta? Habían con los jugadores de la selección peruana, también con huacos, keros, llamas, imágenes del Perú, y cosas por el estilo. Y desde cuando salieron los de tapa plastificada? Y los cuadernos de 200 hojas? Vaya, no recuerdo exactamente desde cuando empezamos a utilizarlos.

Nota aparte para los libros. Coquito, Amigo, los textos escolares Bruño. Quién no ha usado alguno? Los diccionarios, y las tablas periódicas, y las tablas de sumar, restar, multiplicar y dividir. y durante el año escolar, las láminas. Si, esas donde podías encontrar las ilustraciones para cualquier tarea, que incluso llevaban algunos resúmenes en ellas. Eran lo máximo.

Y para completar el relato: los uniformes. Pantalones grises, faldas con tirantes grises, camisa y blusa blanca, chompas grises, zapatos negros, con pasadores y sin adornos. El uniforme de deportes, shorts azules los hombres, blancos para las mujeres, polos blancos, medias y zapatillas blancas. Las insignias escolares en el pecho, los brigadieres, policía escolar  y la escolta con sus  cordones amarillos, rojo y blanco, también azules? Espero no equivocarme. Eso si, para los desfiles, los escarpines y los guantes blancos, infaltables. Las camisas, al final del año de quinto de secundaria terminaban con las firmas de todos los amigos. Era una tradición. Pero al inicio de año, los zapatos nuevos eran "bautizados" con tremendos pisotones, que te hacían doler todos los dedos. La chompa a la cintura, o las mangas de la misma arremangadas, eran toda una locura que los auxiliares perseguían y castigaban. Casi a finales de año, los parches en los pantalones abundaban, ya que siempre eran víctimas de los juegos y del desgaste por el uso diario. Nosotros siempre teníamos dos pantalones y varias camisas. Por eso, no se desgastaban mucho.

Y las maletas? Primero eran negras, con una asa en la parte superior. Luego fue el boom de las mochilas, sobre todo cuando salieron las de jeans. No todos llevábamos maletas, y en la secundaria, lo normal era llevar los cuadernos en las manos. Aunque por una época se me dio por llevar las maletas James Bond. Y no fui el único.

El corte escolar era obligatorio, y las mujeres iban con trenzas o con el cabello amarrado. Uñas bien cortadas. La formación era en el patio general, la escolta escolar llevaba la bandera, el brigadier general daba las ordenes. Formábamos por grados, entonábamos las sagradas notas del Himno Nacional, acompañados por la banda de músicos. A veces por un disco en el alto parlante. Y el Director daba algunas instrucciones, después de lo cual, "desfilábamos" a las aulas para recibir las clases.

Épocas de colegio. Tiempos únicos e irrepetibles, donde crecimos y aprendimos las bases de nuestra vida, y gracias a los cuales ahora estoy acá sentado, escribiendo estas memorias. No habían celulares, nos juntábamos en el recreo para jugar y charlar. Salíamos a pasear, a veces toda el aula. Se jugaba a la pelota, las chiptas, y el trompo. Y las vacaciones duraban los meses de Enero, Febrero y Marzo. Las clases empezaban en abril, y a veces, después de la Semana Santa, cuando ésta caía en abril. Así que en marzo, era la época de las compras escolares, que mis padres los hacían en Lima. Cuadernos por cientos, lapiceros por docenas, tela Polystel, uniformes por cuartos y media docenas, medias por docenas, lana para tejer las chompas... Colores, plumones, crayolas. Algo se me olvida? Creo que no he podido hacer honor a esta preciosa época, pero espero que mediante, haya podido rememorar un poco esos tiempos que tanto nos gusta recordar.

domingo, 7 de febrero de 2016

Carnavales...

Llegó febrero, el mes mas corto del año, el mes del amor, y de los Carnavales! Realmente no se desde cuando tengo noción de esto, pero ya desde pequeño febrero ha sido el mejor mes del año. En primer lugar, es vacaciones, no hay colegio. En mi niñez, las clases se iniciaban recién en abril, así que las vacaciones en febrero estaban en pleno apogeo. Nada de deberes, de tareas escolares, nada de preocupaciones. También era la época de los viajes a la costa, a Lima o Ica, para ir a la playa. Pero, de todo esto, lo mas importante, era la celebración de una fiesta colosal que involucraba a la ciudad entera: los carnavales.

Desde que tengo uso de razón, en esta fecha en la ciudad se daban unos eventos trascendentales. El primero: los cortamontes. En otros lugares los conocen con Yunza, Unsha, Huachihualito, etc. Pero en mi Huaraz querido era conocido como Cortamonte. Un árbol de capulí era traído y "plantado" en un pampón cerca a la casa, siendo posteriormente adornado con frutas, serpentinas, globos, juguetes, regalos, y todo lo que se le podía ocurrir a los que lo armaban. Luego se armaba la fiesta, y a los acordes de músicas alegres, danzábamos tomados de la mano alrededor del árbol así ataviado. Una pareja era seleccionada, y ambos danzaban en la mitad de la ronda formada, junto al árbol. Normalmente el hombre cargaba el hacha o el machete, para luego, después de haber terminado la danza, asestar tres machetazos (o hachazos) al árbol, siempre las damas primero, después los caballeros. Luego de haber hecho esto, se pasaba el machete o hacha a otra pareja, y se continuaba el baile, hasta que una pareja, los suertudos, terminaban derribando de un golpe certero el adornado árbol. Entonces todos los presentes, cual avalancha humana, se lanzaban en pos de conseguir algo del árbol caído, ya sea frutas, regalos, a veces ropas, etc, etc. Durante todo el baile, los danzarines estaban adornados con serpentinas al cuello, talco en los rostros, y mucho licor en la sangre. Es cierto, se bebía bastante, solamente los niños no tomábamos licor, pero si harta chicha de jora. Hmm, que delicia. La pareja que había dado "el último golpe" era la encargada de "plantar el árbol" el próximo año, por lo cual eran efusivamente felicitados. Luego de esto, a comer rico y a continuar la fiesta, hasta las últimas consecuencia. y, por supuesto, no hay carnavales, sin agua. Y los muchachos , y los no tanto, nos divertíamos mojándonos con agua unos a otros, ya sea con globos, los más sofisticados con chisguetes, y los mas salvajes a baldazo limpio o de frente, un chapuzón en la acequia, o el río. También una manguera era muy útil. Terminábamos empapados, calados hasta los hueso, tiritando y con la piel morada del frío, pero felices y contentos de haber disfrutado un día excepcional mente divertido. Ya algunos también exageraban un poquito, y empezaban a usar pintura, betún y cosas por el estilo. La máxima expresión de los carnavales era el "martes guerra", un día en el cual todo estaba permitido. Los muchachos de los barrios tomaban las calles, con baldes en mano, y se dedicaban a "jugar los carnavales" con cualquiera que encontraban en la calle, sin importar edad o sexo. Así que por estos días, no era raro que si salías de casa, regresases empapado, o pintado, o a veces hasta con talco en el rostro. En fin, tiempos aquellos.

El otro evento trascendental era el Corso de Carnavales, con los danzarines, la lucha de los barrios, y el famoso entierro del Ño Carnavalón, con sus viudas y su testamento. La tradición marcaba que los barrios de la Soledad, de Belén y Centenario, presentasen los mas suntuosos Carros Alegóricos, y la mayor cantidad de danzarines y enmascarados. Era una delicia ver desfilar a todas estas personas, bailando y jugando, por las calles de mi ciudad querida. En los carros, iba por supuesto la Reina del Carnaval, cada una de su respectivo barrio, y ataviada con corona y cetro, y acompañada con el respectivo séquito. En la Plaza de Armas, se daba lectura al "Testamento del Ño Carnavalón". Muchas veces esta lectura causaba risas, y a veces algunos quedaban muy molestos. Dejaba sus viudas a los curas, dinero a los corruptos, ordenaba que se diera fiesta y jolgorio hasta morir, y cosas por el estilo, limitadas únicamente por el ingenio y la picardía de los escribanos, redactores del testamento. Luego estaba el famoso entierro, un ataúd negro era llevado en hombros hasta el río Quilcay, cerca al puente, y era entregado a las aguas caudalosas de nuestro río. Las delicias de esto eran las viudas. Una mas estrafalaria que otra, iban llorando a gritos, gimiendo y desmayándose, arañando la caja (que era de cartón, por cierto), e inclusa algunas, las mas osadas, se tiraban al río detrás del difunto muerto. Obviamente eran salvadas en el momento preciso, para, luego de tan funesto y triste entierro, dar rienda suelta a la fiesta general y el desenfreno. Luego de esto, el día siguiente, era el "Miércoles de ceniza": todos a la iglesia, y el cura te ponía una marca de ceniza en la frente, con lo cual se daba término oficial al periodo de juerga y desenfreno, y se daba inicio a la Cuaresma, y la preparación de la Semana Santa. La majestuosa y muy tradicional Semana Santa de Huaraz.

Pero, hay una imagen de los carnavales que nunca olvidaré: la vez que participamos en un corso con un carro alegórico. No recuerdo bien las fechas exactas, pero mi abuelo aún estaba vivo, y por ende yo era pequeño. Un grupo de animosos muchachos del barrio, decidieron participar con un  corso en representación del barrio de Nicrupampa, a donde pertenecíamos. Es así que, decidieron fabricar las máscaras y los disfraces, con ayuda de todos los entusiastas. Recolectamos papel de todos lados, bolsas de azúcar, periódicos, y harina, para preparar el engrudo. Fabricaron las máscaras, de muchos tipos y colores, formas y tamaños, y a mí, me tocó una de payaso. La ropa de un disfraz adaptado, y los zapatos alargados para dar todo el efecto necesario. No recuerdo quienes y con que disfraces participaron, solamente recuerdo el disfraz de mi hermano: iba vestido de diablo, con una ropa roja ceñida, su cola y unos cuernos hechos de trapo, también rojos, cosidos en la parte superior del traje a modo de capucha, su máscara roja y su tridente hecho de palos; pero todos, cuando lo veían, decían que era el Chapulín Colorado. Esto no le hacía mucha gracia a mi hermano, por cierto. Así desfilamos, mi abuelo y sus amigos fueron encima del camión, tocando sus mandolinas, quenas y guitarras; pero, la bulla de la gente y las bandas de músicos que habían por todos lados, hacían tanto estruendo, que nadie podía escuchar lo que estaban ellos arriba del carro tocando. También tuvimos reina, y el carro alegórico bien adornado. Participamos, bailamos, desfilamos. No ganamos nada, pero nos divertimos de lo lindo. Y tuvimos una experiencia, que quedará para siempre guardada en nuestras memorias.

También para estas fechas, en Huaraz llegan las cruces de los caseríos y pueblos aledaños. También hay danzas y cosas parecidas, y por supuesto, hay fiesta por todos lados.
Pero la fiesta de carnavales en Huaraz era un acontecimiento que difícilmente podamos vivir de nuevo en cualquier circunstancia, y de las cuales solamente podremos recordar  y disfrutar recordando.

martes, 26 de enero de 2016

La playa.

En el mar, la vida es mas sabrosa. Vamos a la playa, oh, oh, oh.

Cuantas veces hemos escuchado frases conocidas como las arriba mencionadas, que nos invitan a la arena, las olas, los bikinis y el cevichito con su Inca Kola heladita.
La playa es el lugar por excelencia para divertirse y para disfrutar al aire libre del sol de verano y del agua salada y fría de nuestro hermoso océano.

La primera vez que vi el mar, debía tener entre cuatro y cinco años. Quizá menos, no recuerdo con exactitud los datos correctos.  Lo que si recuerdo es que el sol de verano era agobiante. En mi cuerpo,  acostumbrado al frío de mi clima serrano, el calor hacia estragos. Sudaba, y hasta ahora sudo profusamente al estar expuesto por algún tiempo al calor mayor de los veinte grados. Y en verano, en Lima, el calor por cierto logra valores más altos. Así que se imaginarán lo enormemente sofocado que estaba este cholito serrano sudando a cántaros en una playa capitalina.

Me parece que fue Ancón, la playa a donde llegamos. No estoy seguro de esto, como de muchas otras cosas al respecto.  Lo que si claramente recuerdo es que tenia puesto una ropa de baño roja, que era solamente una especie de truza ajustada. Sentía, al tenerla puesta, que estaba tan ajustada, que de seguro se habían equivocado de talla al comprarla. Pero bastó que se moje un poco, para ver que era demasiado grande, ya que la parte posterior estaba colgando. Recuerdo que nos metimos al agua, quizá con mi viejo, y la ola me revolcó en la arena, dejándome los ojos irritados y arena metida en la ropa de baño.

Después recuerdo que me bañaron. Pero la piel me dolía como que me clavaran mil clavos. Me había quemado. Pobre cholito serrano. Mi primera experiencia con el mar no fue muy agradable. Pero ahí no acaba la cosa.

Regresé a la playa algo más grande. Pero, como no sabia nadar, no me quedó más que chapotear en la orilla. En Huaraz hay una piscina en los baños termales de Monterrey, y ahí, en las vacaciones, habían clases de natación. Participamos con mis hermanos en alguna ocasión, pero nadar, ñangas, solo mi hermana mayor aprendió algo. El resto, apenas a patalear y a bucear un rato.

Así fue que acabé la secundaria, teniendo temor, que temor, pánico al mar y a las olas. Mi camino me llevó a la tierra de los cosacos, y ahí, Uf, gracias a Dios no hay mar ni playa, pero si hay un río. El caudaloso río Don. Y a orillas del Don, frente a la ciudad han habilitado un espacio para los veraneantes, con arena y playa. Inclusive hay "olas", cuando pasa algún gran barco carguero. En fin. Aduciendo que el agua estaba contaminada, que no valía la pena caminar tanto, y mil excusas más, evitaba ir a la dichosa playa.

Pero, en las vacaciones de verano, nos fuimos a la casa de descanso, que también se encontraba a orillas del caudaloso Don. Y, obviamente, tenía una playa! Y la mayor parte del tiempo la gente lo pasaba en ese dichoso lugar.

Además, andaba de "enamorado", tratando de seducir a una compañera de estudios.  Así que, ni modo. Tocaba ir a la playa. Y "nadar". No nadaba, me quedaba parado y caminaba en los lugares poco profundos. A veces buceaba un poco, para fintear un rato. Y así, iban pasando los días, hasta que a mi "amiga" se le ocurre una idea genial: nadar de noche a la luz de la luna. Que romántico!
Mis hormonas y mi deseo pudieron más que mis neuronas y cordura, así que acepté semejante reto. Está de más decir que a partir de las seis de la tarde cerraban la dichosa playa, y que nadar a partir de esa hora estaba terminantemente prohibido.  Pero, ah la fruta prohibida, tentación carnal y pecado. Quien no ha sucumbido alguna vez a las tentaciones por ir contra las normas y reglas establecidas?
Todo iba muy bien, estábamos "nadando", ella si nadaba, yo finteaba,  hasta que sucedió lo esperado: me quedé sin piso. La corriente me arrastró hacia un lugar mas profundo, y mis pies no tocaban el suelo. Entré en pánico. Pensé que moriría. Que en ese momento me ahogaría. Mis manos se movían en forma frenética, trataba de no tragar agua y de mantenerme a flote, mientras sentía que la corriente me iba arrastrando.

- Cálmate! Mueve lentamente tus brazos y piernas, y toma mi mano.
Era ella, que estaba cerca a mi. Me estaba rescatando.

No. No me ahogué. Pero salí, con ayuda es cierto. Y ese día, aprendí a nadar. Aprendí a respetar al agua, al río y a la naturaleza. Pero también le perdí el miedo terrible que le tenía al agua.

Después de tan bochornoso incidente, me inscribí en una de las tantas piscinas olímpicas que habían en la ciudad, para poder practicar mis habilidades de nadador. Por poco me ahogo, en una ocasión mas, al tratar de, buceando, llegar a lo más profundo de la piscina. No recuerdo con exactitud la profundidad de esta piscina, pero lo que se es que al intentar ir al fondo, sentí un gran peso que me aplastaba contra el piso; pude salir, casi sin aliento, jurando nunca mas irme hacia adentro.

Es así que aprendí a defenderme con bastante soltura en las piscinas y ríos, tanto que en alguna ocasión, tuve que salvar a un compañero mío, que media casi dos metros y pesaba por encima de cien kilos, de ahogarse en las profundas aguas del Don caudaloso. No fue una hazaña, fue una estupidez nuestra, el irnos a lugares "remotos" a orillas del gran río, para nadar y acampar. no contamos que, cuando pasó un carguero pesado por el río, creó una corriente tan fuerte, que literalmente nos arrastró hacia el centro del río. Y mi amigo, no sabia nadar. Pobre, se puso blanco de terror (era bien morenito, venezolano él).

- Coño, tío. Me ahogo, coño!
Es todo lo que alcanzó a decirme antes de hundirse en las turbias aguas del río. Pude sacarlo a flote, y luego un amigo mas nos dio una mano, y entre los dos lo arrastramos a la orilla. En fin, ese fue un día memorable. Mas aún, porque al acampar, puse mi cama sobre un hormiguero. Y a la mañana siguiente, tenía todo el cuerpo hinchado, literalmente, y rojo por las picaduras de los hormigas, que no estuvieron muy alegres que me haya recostado encima de su casa. No es muy agradable, por cierto. Pero es algo que pasa a ser inolvidable.

Después tuve algunas ocasiones memorables de ir al mar, como fue en el balneario de Sochi a orillas del mar Negro, y también en la Habana, cuando al viajar, el avión sufrió un desperfecto y tuvimos que quedarnos un día entero en Cuba. Nada extraordinario o espectacular, pero que no quería dejar de mencionar.

Ya estando de regreso al Perú, tuve la oportunidad de vivir algunos episodios con las playas que son dignos de mencionar.

Estando en el ejército, mi unidad se encontraba asentada a orillas de Marañón caudaloso, torrentoso y traicionero. En sus aguas hay de todo, así que nadar en ellas es casi un suicidio. Pero me tocó hacerlo. Un buen día, casi excepcional, en jefe del campamento, se incluyó en nuestra rutina de ejercicios vespertinos. La gimnasia básica y el trotar. Normalmente esos ejercicios los hacía solamente la tropa, con uno que otro suboficial. Los oficiales, que éramos cuatro incluyendo al jefe, solamente mirábamos, y salíamos a jugar pelota. Pero cuando el jefe se incluyó, caballero nomas, todos sin excepción nos tuvimos que alinear. Lo peor de todo, es que se puso al inicio de la fila para trotar, y nos guió con dirección a la aldea cercana de aguarunas de por ahí, cantando a viva voz los temas militares. No era para nosotros gran esfuerzo, ya que como entenderán, el jefe estaba algo oxidados, y si bien es cierto, él sudaba a cantaros por el esfuerzo, la mayoría de nosotros, por poco y caminábamos de lo lento que íbamos.

Pero ahí no acabó la cosa, el tío se alocó, y se tiró al río. Era tanta la calor que sentía, que no dudó en tirarse uniformado al agua. Obviamente, ojo al guía, todos nos lanzamos al río tras él. Él, como buen militar, nadaba a la perfección, y como el campamento se encontraba río abajo, decidió regresar a nado hasta el cuartel. La tropa, por obvias razones, nadaban como peces en el agua. Mas aún los nativos de por allá, los aguarunas, que traducido al español, se lee: hombre del agua. Así que, no faltaba más, éramos una manada de seres vestidos de verde en las aguas del caudaloso río nadando hacia su hogar. El asunto fue que, uno de los suboficiales, no nadaba ni michi, y, para fintear, se iba "caminando" cerca a la orilla, sumergido en el agua, para no pasar roche. Pero, la corriente lo arrastró.

Se desató el pandemónium,  con el sub oficial pidiendo a gritos ayuda, para no ahogarse. Fueron todos los soldados, y lo sacaron del agua. Pero, por estar de mirón, deje que la corriente me arrastrara,  y así terminé en la orilla equivocada. En fin, también tuvieron que "rescatarme",  pero usando un bote en esta ocasión. 

Luego años más tarde, he tenido la oportunidad de disfrutar del mar, del rico mar y sus olas, en más de una ocasión. Como la vez aquella, que nos fuimos de una playa a otra en un bote, y para bajar del mismo en la orilla, armamos todo un show. Hasta Mamá Libia se bañó, en las olas marinas, y el ayudante del bote, le dio una "manita" para que pueda salir. No estoy seguro de esto, pero creo que la cogió de los pelos para que no se hunda. El viejo se sacó los pantalones, las medias, los zapatos, y un poco más, en pelotas,  se lanzó al agua. Pero con tanta suerte que cayó al momento que la ola se había retirado, así que solamente se mojó los pies. El resto, nos dimos un buen chapuzon. Después nos dimos cuenta,  que para ir a la otra playa, había una calle posterior. Vaya que la hicimos linda, yendo en un bote.

En otra ocasión, perdimos a uno de los pacos. Ustedes saben quien fue. Estábamos en la playa desde temprano, y nos instalamos lejos de la orilla. Así, los muchachos jugaban con la arena en la orilla,  y cerca a nosotros habilitamos una piscina pequeña, para que puedan jugar. Iban y venían, cargando agua. Pero, conforme pasaba la mañana llegó mucha más gente, y el lugar se abarrotó. Ya no podíamos ver a los niños jugando en el agua, desde el lugar donde estábamos. Así que, hicimos dos grupos. Igual los pequeños iban y venían. Hasta que...

- Donde está? 
- En la orilla. 
- No. Debería estar con ustedes!
- No!!

Gritos desesperados. Llamando al sobrino. Nos repartimos en grupos, tratando de ubicar al extraviado. La multitud que se había congregado en la playa, a disfrutar del sol del verano, no ayudaba en nada. Nadie conocía el paradero del paco perdido. Una de mis hermanas, cogió al hermano del perdido en las manos, e inteligentemente se dirigió hacia el puesto de policía. Ahí se re encontraron los hermanos. Abrazos, llanto. Y mucho alivio para todos.

En otra ocasión, en la euforia de llegar al agua, abrasados por el calor inclemente del verano, nos lanzamos gritando y saltando al agua. Los sobrinos ya sabían nadar, uno de nosotros no. Hubo que sacarlos, pues el que no podía, se sujetó de los pequeños.

- Buuu, nos ha querido ahogar, buuu.
- Es malo, muy malo, buuu.

Bueno, cosas que pasan en la playa. Igual uno se divierte de lo lindo, en las olas, en la arena, tomando sol, o bajo una sombrilla. No hay nada parecido a una hermosa playa, con el sol poniéndose a lo lejos, con la brisa marina en la cara, y con las personas que amas a tu lado.

Deseo que todos tengan un lindo fin de semana, y que, como yo, puedan tener la posibilidad de disfrutar de una tarde de playa.