Quienes me conocen, saben sobre qué ira el tema.
Pues, como habrán adivinado, irá sobre mascotas, aunque el oso Yogui y Don Kaycer Kaycedo Kay no entraban en este rubro, ya entenderán el porqué.
En mi infancia, vivíamos en Huaraz, y desde que tengo uso de razón, siempre tuvimos perros. Supongo yo que era por el tema de seguridad, o quizá por la compañía, o la costumbre, o todo a la vez, eso no viene al caso. El asunto es que siempre habían perros en la casa de los abuelos, de los tíos, y en la nuestra. La mayoría de ellos serían hoy catalogados como "mestizos" aunque en nuestras épocas solamente les decíamos "chuscos". Eso no viene al caso, aunque uno de mis tíos, hermano de mi mamá, tenia perros de la raza "pastor alemán" y eran, según lo que decían, puros de linaje y de sangre y todos los etc imaginarios.
Producto del cruce de algún perro "casto y puro" pastor alemán y algún chusqui chusqui de la zona, nació Layka, una perrita que criaron mis abuelos, y que era probablemente tan o mas vieja que ellos. Me parece que es una de las primeras que vi sobre este planeta. Acaso seria la famosa que fue al espacio? o su re encarnación? Quien sabe, los abuelos se llevaron el secreto.
A esto no va el caso, de Layka nacieron muchos, muchos, muchísimos perritos. Tenia camada tras camada, y los cachorros eran distribuidos entre vecinos, familiares, amigos, etc. Hasta que, en una de sus tantas camadas, tuvo dos cachorros excepcionales. Nos los quedamos, mis hermanos y yo. Mis abuelos no pusieron reparos, así que decidimos criar a los dos ejemplares. Uno de ellos murió. no recuerdo que nombre le habíamos puesto, eso no importa ya, el que sobrevivió era el pequeño "Oso". El nombre tan peculiar se debe a que este enano parecía un osito de peluche, con el pelaje marrón y frondoso, que le cubría hasta los ojos, de ahí el nombre. Todos peleábamos su tenencia, cada quien quería ser el amo de "Oso", pero, por obvias razones, el cachorro adoptó a mi padre, quien, además le completó el nombre : "Oso Yogui".
De ahí, en adelante, el nombre solamente quedó en Yogui.
Yogui creció, mas que su madre, más grande aún que los pastores alemanes de raza pura del vecindario. Alguna vez dijeron que era "pastor italiano". Será porque era gringo? Aunque sus ojos eran marrones y no azules o verdes. Llegó a tener tal tamaño, que lo utilizábamos como pony para el menor de mis hermanos, también alguna vez lo hemos intentado utilizar como "bestia de carga" pero él, nica, no se dejaba.
Con el paso del tiempo, Yogui se convirtió en el guardián absoluto y compañero de mi viejo. Bastaba que mi mamá le dijera que busque a mi padre, para que Yogui salga volando y traiga a mi viejo de donde estuviera. Lo seguíamos, por si acaso, pero siempre daba con el paradero de mi vejo, sobre todo cuando estaba celebrando con los amigos del trabajo.
Yogui era el dueño del barrio. Como he relatado anteriormente, frente a la casa había un terreno libre de casi media cuadra, pero Yogui no dejaba que pasara nadie. Era tan territorial e intimidante que la gente prefería dar una vuelta a toda la cuadra antes de enfrentar al colosal guardián. Varias veces vi a Yogui enfrentar a manadas de perros, e imponer su bravura y tamaño. Y también vi como la ciudad se iba poblando de "Yoguis" de todos los tamaños. con su característico pelaje esponjoso marrón claro.
Y Yogui tuvo muchas historias, sobre todo con mi viejo, como cuando se quedaron solos en casa y la pasaron de lo lindo.
Yogui envejeció y enfermó. Pensamos que lo envenenaron, y no pudimos curarlo. Tampoco en esa época existían veterinarios en la ciudad, así que, el colosal can simplemente se recostó frente a la puerta de la casa, y, en silencio, partió, muy a pesar de todos los esfuerzos y cuidados que le prodigamos. Lo enterramos en el mismo pampón que el solía cuidar, ese espacio donde habíamos tenido tantas y tan buenas aventuras, y donde lo aprendimos a querer.
Tengo que mencionar que, junto a Yogui habían otros perros en las casas, tanto de los abuelos como de los tíos, entre ellos dos que me marcaron: Duque y Káiser, nos detestábamos mutuamente, yo y ellos. No recuerdo la razón o el motivo, el asunto es que nunca llegué a congeniar con ellos, ni mucho menos quererlos, directamente los odiaba, y eran mascotas de mis primos.
También tuvimos gatos, muchos gatos, aunque solamente uno memorable. En cierta fecha, mis abuelos (o mi padre) trajeron unos gatitos negros., delos tantos que traían. Momento, hagamos un pequeño stop. Mi abuelo cazaba gatos, los ahorcaba, los despellejaba y utilizaba el pellejo encurtido para sus trabajos de talabartería. Según me contó uno de mis tíos, lo sobrante al pellejo (es decir, la carnecita del gato) lo entregaba a un conocido suyo que lo utilizaba ustedes ya se imaginan en que. Fuchila! Luego de este importante dato, volvamos a los gatos. Una vez que comieron y durmieron, a mi hermano se le ocurrió la genial idea de atarlos por el cuello con una pita "para que caminen juntos y no se pierdan". En la parte posterior de la casa habían algunos árboles, y, ya se imaginarán, los pobres mininos se estrangularon. Uno de ellos sobrevivió, pero no estoy seguro porqué razon perdió un ojo. El asunto es que no nos tenía cariño (con justa razón!), y venía por las noche a asomarse por las ventanas, de terror.
Entre otros animales, hemos tenido cuyes, para alimentarnos, por cierto, el cuy cancado es espectacular, en nada se parece al cuy frito o a cualquier otra presentación. Lo que recuerdo de la "matanza" de cuyes que hacía mi abuela, es que aplastaba la cabeza del animalito con sus manos en el piso, y luego los colocaba con los dientes colgando en el borde de la sartén para que se desangren y no tengan "mal sabor"
También hemos tenido gallinas, patos, cerdos. Entre las gallinas, recordar que comprábamos a los pollitos pequeños, para alimentarlos, hacerlos crecer, las gallinas ponían huevos, los gallos a la olla desde tiernos. Cierta vez, me parece que fui yo, pisamos la cabeza de un pobre pollito, se le salió un ojo, y la cabeza quedó deforme, pero... sobrevivió, y fue el único de la camada en hacerlo.Los demás murieron. Era alucinante ver al pollo (que resultó ser gallo) con la cabeza aplastada y un solo ojo. Igual, fue a la olla. Solamente en una ocasión una gallina pudo ovar y criar pollitos. Aunque me parece que ninguno sobrevivió
Patos, también hubieron patos, muchos patos. Aunque mas eran los pequineses, no se por que la razón. Nosotros les decíamos "Pekines", o serán otra especie? No importa. Dos anécdotas. La primera, nos compraron patitos, y nosotros, felices, fabricamos un pequeño lago para que allí "vivan los patos". Pobres animalitos, no los dejábamos salir para nada, pues creíamos que su hábitat natural era el agua y no la tierra. Resultado: murieron todos. Y creo que después lloramos de pena. La segunda sucedió en casa de mi tía: era una fiesta, creo que un cumpleaños, y se dispusieron a matar patos. Estaban degollando a varios, hasta que uno de ellos, sin cabeza, salió corriendo. Era muy raro, por no decir otra cosa, perseguir un pato sin cabeza y que iba regando sangre por todos lados.
Los cerdos y los pavos son otra historia. Criábamos cerdos en corralones, se alimentaban de restos de comida y algo llamado "afrecho" Nada del otro mundo hasta que había que sacrificarlos. Era un espectáculo de dimensiones épicas. Primero ataban al animal, lo amordazaban, lo tumbaban, y mi abuelo le incrustaba una especie de espada que él tenia, desde el cuello hasta el corazón. Para esto, el animal chillaba tanto y tanto, que toda la ciudad se enteraba que estábamos sacrificando un cerdo. No era para nada agradable, incluso daba miedo. Pero el cuchi canca , hmm, que rico! Ya se me hizo agua la boica. Un lechon al horno, con su ajicito, con el pancito y la sarsa, yumi.
Corte comercial, y ya regreso. Debo comer algo. Antes de irme, los pavos solamente se compraban pequeños, se alimentaban, se engordaba, les daban vino y luego zas, cuello afuera y al horno. Eso si,los machos siempre nos perseguían y nos pateaban de lo lindo.
En algún tiempo a mi viejo le regalaron dos conejos: Tatoo y Chelita (el macho era gris enorme, y la hembra era negrita pequeña) O los compró? No importa, el asunto es que empezamos una epoca de crianza de conejos. De donde salieron los conejos blancos? Creo que en algun momento llegaron, pero el asunto es que, cuando el asunto de los conejos estaba en boga en la casa la mayoria eran blancos. Llegamos a tener tantos, que ya nadie quería comer conejo. Se reproducían en forma vertiginosa, pero tambien enfermaban y morían. Mi viejo se esmeraba costruyendo las jaulas de mallas, madera, clavos, pero igual escapaban. Tambien eran victimas de gatos, perros. tuvimos muchos conejos, lástima que, cuando enfermó el viuejo, la mayoría murieron. Y el conejo no es un potaje muy popular en nuestra tierra.
También hemos tenido ovejas y carneros. En cierta ocasión me encomendaron cuidar a los carneros, y yo, demasiado inteligente dije: mejor los ato a una estaca y listo. Así lo hice, até a los carneros del cuello a una estaca y me fui, a jugar ajedrez conmigo mismo, a leer libros o a volar en sueños, como saben era y es mi mayor vicio. Para esto estábamos en casa solamente mi abuela y yo. "Pepe, lleva un poco de alfalfa a los carneros" me dijo. Fui a regañadientes, y.... redoble de tambores, los carneros agonizaban ahorcados, Traté de desenredarlos, sin éxito. Llegó mi abuela, me miró, se fue, trajo un cuchillo y... redoble de tambores, los desolló en el acto: "agarra acá, jala ahí, lleva esto, lleva aquello" Para cuando llegó mi mamá a la casa, teníamos varios carneros desollados, pelados, trozados y me parece que ya había carne hirviendo para la sopa... No me castigaron, ya saben, los doctores habían dicho que no pueden llamarme la atención, no vaya a ser que etc, etc.
Y ya para cerrar esta parte, debo mencionar que mis abuelos tuvieron quizá palomas si mal no recuerdo, y eventualmente algunos pajarillos en jaulas. Pero en este aspecto mi memoria me falla y no puedo recordar mas detalles. Solamente recuerdo que, en algún punto de mi vida, cuando aún era pequeño y había salido de una de las tantas enfermedades que siempre me ha gustado tener, mi abuelo me cazó un pajarillo, lo peló, lo cocinó a la brasa, solo sazonado con sal, y me lo dio a comer, que no fue mas de un bocado, es cierto, pero alimentó mi alma y mi ya desmedido amor y admiración para mi gran abuelo
Fin por hoy, queda pendiente las "mascotas" que tuve en Rusia, y las que he tenido de vuelta ya adulto, donde el gran Kaycer Kaycedo Kay tiene un rol preponderante e irrepetible, será para mañana
Chao